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Día 228: Jeremías 3 – 6

Lee los capítulos del 3 al 6 del libro de Jeremías (puedes leerlos dando clic aquí: Jeremias 3 – 6)

Notas De Estudio

Capítulo 3: Los primeros versos (hasta el 5) son una continuación del capítulo anterior, en donde Dios le da “carta de divorcio” a Israel. Y, aunque parece terminar el tema se retoma nuevamente en los versos siguientes pero ahora dirigiéndose hacia la hermana: Judá quien, viendo que Dios le dio carta de divorcio a Israel, persistió en pecar. A pesar de que el lenguaje es fuerte la intención es que ambos vuelvan a Dios. Los últimos versos (22-25) son la respuesta de los infieles quienes muestran arrepentimiento.

La reunificación de Israel y Judá era parte de las metas que Josías tenía en su programa de reforma religiosa y restauración nacional.

Capítulo 4: El grito de arrepentimiento de la gente es respondido con la seguridad de lo que pasará en el futuro si de verdad vuelven al Señor. Pero hasta ahora (hasta el día de hoy, de hecho) todavía no se han arrepentido. Cuando Judá e Israel se arrepientan auténticamente, entonces las naciones serán bendecidas por el Señor. Las promesas a Israel nunca tuvieron la intención de bendecirlos solo a ellos sino a través de ellos a todas las naciones (Gen. 12:3; 18:18: 26:4; 28:14). A partir del verso 5 vuelven los augurios de destrucción, lo que nos lleva al verso 10, que es uno de los más controversiales en Jeremías:

“Yo dije: «¡Ah, Señor mi Dios, cómo has engañado a este pueblo y a Jerusalén!

Dijiste: “Tendrán paz”, pero tienen la espada en el cuello.»”

¡El mismo profeta se queja delante de Dios por la profecía!

Y es algo que veremos frecuentemente en Jeremías: luchando con su condición de profeta, con las palabras que son puestas en su boca, con el fuego de Dios quemándolo por decir algo que es tan fuerte que el profeta no quiere transmitirlo.

A pesar de eso: la profecía del peligro del norte sigue en pie, y como ya sabemos: se cumplió.

Capítulo 5-6: Ambos capítulos continúan con las profecías contra Jerusalén y Judá. La forma en que el capítulo 5 inicia nos hace recordar la conversación de Dios con Abraham, cuando el Señor le anunció la inminente destrucción de Sodoma y Gomorra:

“Abraham volvió a decir:

– No se enoje mi Señor, pero permítame hablar una vez más. Tal vez se encuentren sólo diez…

– Aun por esos diez no la destruiré —respondió el Señor por última vez.” (Génesis 18:32)

La frase es, de todas formas, una exageración: Jeremías y su escriba (Baruc) se podían contar como dos justos. De todas formas: nos hablan de la terrible condición en que se encontraba el pueblo de Dios.

El profeta sigue mostrando su frustración al no encontrar a nadie justo entre el pueblo sino violencia y destrucción: “¿A quién hablaré? Tienen tapados los oídos y no pueden comprender. La Palabra del Señor los ofende; detestan escucharla.” (6:10)

El mensaje es acentuado:

“Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino y no se aparten de él.” (6:16)

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Día 227: Isaías 65 – Jeremías 2

Lee los capítulos 65 y 66 del libro de Isaías y los capítulos 1 y 2 del libro de Jeremías (puedes leerlos dando clic aquí: Isaias 65 – Jeremias 2)

Notas De Estudio

Isaías 65-66: Son los últimos dos capítulos de este libro profético, y en ambos el tema es similar. Ambos capítulos se enfocan en la distinción entre los judíos fieles y los judíos pecadores, acentuando que la salvación será solo para los fieles. Es una tema que se viene cocinando desde el capítulo 57 (ver 57:19-21 y 59:1-21) y que ahora el profeta destaca. La nación incluye a ambos: esos que pacientemente han esperado en el Señor y aquellos que se han dedicado a adorar a otros dioses aparte de Dios. Estos últimos sufrirán las consecuencias, mientras que los justos adorarán a Dios junto a los justos de otras naciones quienes también disfrutarán el privilegio de disfrutar en Sión.

Por alguna razón leer estos pasajes nos hace pensar que Isaías miraba y estaba recibiendo una visión de tiempos actuales, cuando “gente que no es su pueblo” le adora en todas partes del mundo, no solo en Jerusalén.

Introducción a Jeremías: El libro de Jeremías es el segundo libro de los “Profetas Mayores”, Es el libro profético más largo de la Biblia (1364 versos) y es muy diferente al libro de Isaías en el sentido de que no solo incluye oráculos proféticos sino también eventos de la vida de este profeta, que vivió en uno de los tiempos más cruciales y terribles de la historia de los Judíos: la destrucción de Jerusalén y el Templo construido por Salomón, junto a el comienzo del exilio babilónico. Jeremías representa uno de los principales testigos de los últimos años del reino de Judá, y es una voz que denuncia las atrocidades del pueblo y acentúa el inminente exilio y destrucción de la nación.

Jeremías, el autor, era un sacerdote de la ciudad de Anatot, que está ubicada a unos tres kilómetros de Jerusalén (¡sí! todavía está ahí). Por mandamiento del Señor no se casó ni tuvo hijos y su ministerio como profeta inició en el año 626 a.C. y terminó en el 586 d.C. Era contemporáneo con Habacuc y Abdías (ambos profetas menores) y, a pesar de alzar las voz muchas veces, sus profecías de juicio le trajeron numerosos problemas.

Capítulo 1: Es el llamamiento del profeta con una breve descripción de quién era. Aquí podemos notar la diferencia con el llamamiento de Isaías:

1- El de Jeremías está en el primer capitulo mientras que en Isaías se encuentra en el 6.
2- Jeremías pone resistencia: “¡Ah, Señor mi Dios! ¡Soy muy joven, y no sé hablar!” Isaías dice “¡Heme aquí!”

También hay semejanzas:

1- Sus bocas son tocadas (Jeremías por la mano de Dios, Isaías un ángel lo toco en la boca con un carbón encendido, símbolo de limpieza).
2- Ambos son llamados a hablar hasta destruir para entonces: que de la destrucción algo vuelva a nacer.

Las visiones de Jeremías son simbólicas (algo que casi siempre acompaña la comisión de un profeta). En la primera visión (vs. 11-12) ve una rama de almendro. El almendró es una de las primeros árboles en florecer durante la primavera. La combinación de almendro con “estoy alerta”, es un juego de palabras en hebreo (“shaqued” es almendro y “shoqued” es “vigilar, estar alerta”).

En la segunda visión (vs. 13-16) se ve una olla hirviente que se derrama desde el norte, representando juicio que viene en esa dirección sobre Israel.

Capítulo 2: Israel abandona a Dios, y el capítulo es escrito en el formato en que un esposo escribiría una carta de divorcio a su esposa (los primeros versos son la clave, 2-3), y de aquí hasta el capítulo 6 son profecías en contra de Jerusalén y Judá para que se arrepientan. Las acusaciones de Dios contra Israel incluyen cargos políticos y religiosos que para ellos estaban conectados.

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Día 226: Isaías 61-64

Lee los capítulos 61 al 64 del libro de Isaías (puedes leerlos dando clic aquí: Isaías 61 – 64)

Notas De Estudio

Capítulo 61: Este es el pasaje que Jesús leyó al principio de su ministerio (Lucas 4:17-21) y es también el pasaje que da como referencia a Juan el Bautista, cuando esté manda a preguntarle si es Él o habría que esperar a otro (Mateo 11:5). Cuando veamos el pasaje en los evangelios entonces ampliaremos un poquito respecto a ese momento. Mientras tanto solo debemos enfocarnos en el capítulo aquí en Isaías. Quien habla en primera persona en este pasajes es el Mesías, el ungido de Dios, y Jesús se identifica como el mismo, lo que enfureció a la gente que lo escuchó leer el pasaje. Todo el capítulo tiene una conexión con el “Año de Jubileo” (Levítico 25:10), un año de regocijo, perdón y descanso del trabajo y de la tierra, que debía celebrarse en Israel cada 50 años. Tristemente nunca se celebró, y algunos hacen una conexión (a partir de la lectura de Jesús de este pasaje) con el ministerio de Jesús y lo narrado en Lucas. Como Isaías profetiza la destrucción de Jerusalén, junto al jubileo el pasaje tiene una conexión con la reconstrucción de Jerusalén y la restauración de los Judíos como pueblo, quienes serán distinguidos entre las naciones y serán llamados “Sacerdotes del Señor” y “Ministros de Dios” (conexión que hace Pedro pero con la Iglesia, ver 1 Pedro 2:9).

Capítulo 62: Ahora el Mesías se dirije a Jerusalén (Sión) y le informa que su triste destino será revertido. Será reconstruida, incluso anima a los que reconstruyen a Jerusalén que no paren, que sigan hasta que su labor termine. Esta labor debe ser hecha con gozo. El nombre de Israel es cambiado de uno que indica su desolación (vs. 4-5) a uno que revela la intima relación de Dios con su gente. Al final vuelve al lenguaje y proclamación mesiánica que vimos en el capítulo anterior (vs. 11-12).

Capítulo 63-64: Los versos 1-6 del capítulo 63 representan un corto pasaje concerniente a la venganza de Dios contra sus enemigos simbolizados especialmente por los edomitas. Desde el verso 7 hasta el final del capítulo 11 es un salmo de lamento, una queja comunal desde el pueblo a Dios, donde también se incluyen líneas habladas por Dios en respuesta a estas quejas. Sigue patrones que encontramos en oraciones similares en el libro de Salmos, lo cual no es inusual en la literatura profética (ver Isaías 33:1-9 y Jonás 2). Como es natural en este tipo de literatura (“Salmo de Lamento”) se inicia con una revisión de los poderosos actos de Dios en la antiguedad, que sirven como referencia para la plegaria que sigue, como diciendo: “¡Hazlo de nuevo Señor!”

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Día 225: Isaías 57-60

Lee los capítulos 57 al 60 del libro de Isaías (puedes leerlos dando clic aquí: Isaías 57 – 60)

Notas De Estudio

Capítulo 57: El 57 comienza con una continuación del 56: reproche a los líderes egoístas de Israel. Acto seguido, del 3 al 13 son reclamos del Señor a los israelitas por ser TAN IDÓLATRAS (mayúsculas a propósito). Ellos habían adoptado la adoración a varios ídolos, algunos de los cuales les pedían ofrendadas abominables como ritos relacionados con el sexo (aparente alusión a esto en el v. 8). Y como en el caso del dios Moloc, ¡hasta sacrificar sus propios niños! (v. 5b). Lo que más le molesta a Dios es ver tanta pasión y fervor al servir a esas deidades falsas (vv. 5a, 9-10), y les avisa que esos ídolos malvados no los protegerán cuando Él venga a castigarlos (vv. 12-13).

Y el capítulo termina con un llamado al arrepentimiento. Dios dice que dejó a su pueblo por un tiempo por causa de su pecado, pero que los sanará y los guiará (v. 18). Condición, el arrepentimiento (v.15). Y deja también en claro lo que pasará a los del caso contrario: “Pero los que aún me rechazan son como el mar agitado, que nunca está tranquilo…No hay paz para el perverso…” (vv. 20-21).

Capítulo 58: Aquí tenemos una gran enseñanza (de hecho se ha vuelto “un gran clásico”), en contra de la hueca religiosidad, específicamente en lo referente al ayuno. Como casi todos ustedes saben ayunar es abstenerse de ciertas cosas, tradicionalmente comida, para concentrar nuestro tiempo y esfuerzos en la presencia de Dios (adorándolo, escuchándolo, etc.). Muchos en Israel estaban solamente “pasando hambre”; no había genuina adoración ni devoción al Señor, pues “ayunan para complacerse a sí mismos” (v. 3a). Además maltrataban a otros (v. 3b), se peleaban (v. 4a), y lo hacían básicamente “por pura fórmula” (v. 5a).

Entonces en vv. 6-14 Dios les explica en qué consiste el verdadero ayuno, que podemos resumir con estos verbos: libertar, aliviar, soltar y compartir (en vv. 6-7), y levantar el yugo, no acusar ni chismear, alimentar y ayudar (en vv. 9-10). Acto seguido el Señor les da promesas beneficiosas para los que así procedan: salvación, sanidad, justicia, protección, respuesta (¡y rápida!), luz, guía, entre otros.

Capítulo 59: En los vv. 1-8 el profeta aclara que el Señor no es ni débil ni sordo como para no poder ayudarlos, el problema es que con su conducta pecaminosa han hecho que Él (que es santo) se mantenga alejado de ellos. Y el profeta describe la atrocidad moral en la que está envuelto su pueblo: asesinato, mentira, corrupción, desprecio hacia la justicia y la honradez, etc.

Del v. 9 al 15a, Isaías recuenta las funestas consecuencias de sus acciones, entre las cuales están la ausencia de justicia y rectitud, el vivir en oscuridad y tinieblas, entre otras, admitiendo que ellos con su pecar se lo han buscado. Por último, del 15b en adelante presenta la acción de Dios para arreglar la situación y augura buenos resultados. A todo esto recordemos que el Señor es un Dios coherente con sus palabras, y así se mantiene al decir en el v. 20 que el “Redentor vendrá a Jerusalén para rescatar en Israel a los que se hayan apartado de sus pecados”. ¡Que quede claro!

Capítulo 60: Este capítulo es del todo una promesa de la restauración para Jacob (Israel). Al igual que otras profecías anteriores, algunas de sus partes se llegaron a cumplir (como la reconstrucción de Jerusalén). Pero creemos que otras anuncian el reinado pleno del Mesías, prestando atención a versos como el 19: “Ya no necesitarás que el sol brille durante el día, ni que la luna alumbre durante la noche, porque el SEÑOR tu Dios será tu luz perpetua, y tu Dios será tu gloria”. Éste es un paralelo casi exacto con parte de la descripción de la Nueva Jerusalén en Apocalipsis 21.23.

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Tormenta y Calma

Jesús nos invita a movernos “al otro lado” junto a El. Esto significa que pasamos “de las tinieblas a la luz”, de el reino de la muerte al reino de la vida, de una vida caótica a una vida de paz. Mientras vamos con El nos damos cuenta que al ir de “un lado al otro” no nos saltamos las tormentas que hay en la navegación. Es en la tormenta que Jesús mantiene la calma, y nos invita a ser parte de esa misma calma, a no temer porque El está ahí. Pero, ¿cómo se hace eso? ¿cómo lo logramos? ¡Hablemos de eso!

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Fecha: 7 de Diciembre, 2014
Autor: Fausto Liriano

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