Día 226: Isaías 61-64

Lee los capítulos 61 al 64 del libro de Isaías (puedes leerlos dando clic aquí: Isaías 61 – 64)

Notas De Estudio

Capítulo 61: Este es el pasaje que Jesús leyó al principio de su ministerio (Lucas 4:17-21) y es también el pasaje que da como referencia a Juan el Bautista, cuando esté manda a preguntarle si es Él o habría que esperar a otro (Mateo 11:5). Cuando veamos el pasaje en los evangelios entonces ampliaremos un poquito respecto a ese momento. Mientras tanto solo debemos enfocarnos en el capítulo aquí en Isaías. Quien habla en primera persona en este pasajes es el Mesías, el ungido de Dios, y Jesús se identifica como el mismo, lo que enfureció a la gente que lo escuchó leer el pasaje. Todo el capítulo tiene una conexión con el “Año de Jubileo” (Levítico 25:10), un año de regocijo, perdón y descanso del trabajo y de la tierra, que debía celebrarse en Israel cada 50 años. Tristemente nunca se celebró, y algunos hacen una conexión (a partir de la lectura de Jesús de este pasaje) con el ministerio de Jesús y lo narrado en Lucas. Como Isaías profetiza la destrucción de Jerusalén, junto al jubileo el pasaje tiene una conexión con la reconstrucción de Jerusalén y la restauración de los Judíos como pueblo, quienes serán distinguidos entre las naciones y serán llamados “Sacerdotes del Señor” y “Ministros de Dios” (conexión que hace Pedro pero con la Iglesia, ver 1 Pedro 2:9).

Capítulo 62: Ahora el Mesías se dirije a Jerusalén (Sión) y le informa que su triste destino será revertido. Será reconstruida, incluso anima a los que reconstruyen a Jerusalén que no paren, que sigan hasta que su labor termine. Esta labor debe ser hecha con gozo. El nombre de Israel es cambiado de uno que indica su desolación (vs. 4-5) a uno que revela la intima relación de Dios con su gente. Al final vuelve al lenguaje y proclamación mesiánica que vimos en el capítulo anterior (vs. 11-12).

Capítulo 63-64: Los versos 1-6 del capítulo 63 representan un corto pasaje concerniente a la venganza de Dios contra sus enemigos simbolizados especialmente por los edomitas. Desde el verso 7 hasta el final del capítulo 11 es un salmo de lamento, una queja comunal desde el pueblo a Dios, donde también se incluyen líneas habladas por Dios en respuesta a estas quejas. Sigue patrones que encontramos en oraciones similares en el libro de Salmos, lo cual no es inusual en la literatura profética (ver Isaías 33:1-9 y Jonás 2). Como es natural en este tipo de literatura (“Salmo de Lamento”) se inicia con una revisión de los poderosos actos de Dios en la antiguedad, que sirven como referencia para la plegaria que sigue, como diciendo: “¡Hazlo de nuevo Señor!”

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Día 225: Isaías 57-60

Lee los capítulos 57 al 60 del libro de Isaías (puedes leerlos dando clic aquí: Isaías 57 – 60)

Notas De Estudio

Capítulo 57: El 57 comienza con una continuación del 56: reproche a los líderes egoístas de Israel. Acto seguido, del 3 al 13 son reclamos del Señor a los israelitas por ser TAN IDÓLATRAS (mayúsculas a propósito). Ellos habían adoptado la adoración a varios ídolos, algunos de los cuales les pedían ofrendadas abominables como ritos relacionados con el sexo (aparente alusión a esto en el v. 8). Y como en el caso del dios Moloc, ¡hasta sacrificar sus propios niños! (v. 5b). Lo que más le molesta a Dios es ver tanta pasión y fervor al servir a esas deidades falsas (vv. 5a, 9-10), y les avisa que esos ídolos malvados no los protegerán cuando Él venga a castigarlos (vv. 12-13).

Y el capítulo termina con un llamado al arrepentimiento. Dios dice que dejó a su pueblo por un tiempo por causa de su pecado, pero que los sanará y los guiará (v. 18). Condición, el arrepentimiento (v.15). Y deja también en claro lo que pasará a los del caso contrario: “Pero los que aún me rechazan son como el mar agitado, que nunca está tranquilo…No hay paz para el perverso…” (vv. 20-21).

Capítulo 58: Aquí tenemos una gran enseñanza (de hecho se ha vuelto “un gran clásico”), en contra de la hueca religiosidad, específicamente en lo referente al ayuno. Como casi todos ustedes saben ayunar es abstenerse de ciertas cosas, tradicionalmente comida, para concentrar nuestro tiempo y esfuerzos en la presencia de Dios (adorándolo, escuchándolo, etc.). Muchos en Israel estaban solamente “pasando hambre”; no había genuina adoración ni devoción al Señor, pues “ayunan para complacerse a sí mismos” (v. 3a). Además maltrataban a otros (v. 3b), se peleaban (v. 4a), y lo hacían básicamente “por pura fórmula” (v. 5a).

Entonces en vv. 6-14 Dios les explica en qué consiste el verdadero ayuno, que podemos resumir con estos verbos: libertar, aliviar, soltar y compartir (en vv. 6-7), y levantar el yugo, no acusar ni chismear, alimentar y ayudar (en vv. 9-10). Acto seguido el Señor les da promesas beneficiosas para los que así procedan: salvación, sanidad, justicia, protección, respuesta (¡y rápida!), luz, guía, entre otros.

Capítulo 59: En los vv. 1-8 el profeta aclara que el Señor no es ni débil ni sordo como para no poder ayudarlos, el problema es que con su conducta pecaminosa han hecho que Él (que es santo) se mantenga alejado de ellos. Y el profeta describe la atrocidad moral en la que está envuelto su pueblo: asesinato, mentira, corrupción, desprecio hacia la justicia y la honradez, etc.

Del v. 9 al 15a, Isaías recuenta las funestas consecuencias de sus acciones, entre las cuales están la ausencia de justicia y rectitud, el vivir en oscuridad y tinieblas, entre otras, admitiendo que ellos con su pecar se lo han buscado. Por último, del 15b en adelante presenta la acción de Dios para arreglar la situación y augura buenos resultados. A todo esto recordemos que el Señor es un Dios coherente con sus palabras, y así se mantiene al decir en el v. 20 que el “Redentor vendrá a Jerusalén para rescatar en Israel a los que se hayan apartado de sus pecados”. ¡Que quede claro!

Capítulo 60: Este capítulo es del todo una promesa de la restauración para Jacob (Israel). Al igual que otras profecías anteriores, algunas de sus partes se llegaron a cumplir (como la reconstrucción de Jerusalén). Pero creemos que otras anuncian el reinado pleno del Mesías, prestando atención a versos como el 19: “Ya no necesitarás que el sol brille durante el día, ni que la luna alumbre durante la noche, porque el SEÑOR tu Dios será tu luz perpetua, y tu Dios será tu gloria”. Éste es un paralelo casi exacto con parte de la descripción de la Nueva Jerusalén en Apocalipsis 21.23.

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Tormenta y Calma

Jesús nos invita a movernos “al otro lado” junto a El. Esto significa que pasamos “de las tinieblas a la luz”, de el reino de la muerte al reino de la vida, de una vida caótica a una vida de paz. Mientras vamos con El nos damos cuenta que al ir de “un lado al otro” no nos saltamos las tormentas que hay en la navegación. Es en la tormenta que Jesús mantiene la calma, y nos invita a ser parte de esa misma calma, a no temer porque El está ahí. Pero, ¿cómo se hace eso? ¿cómo lo logramos? ¡Hablemos de eso!

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Fecha: 7 de Diciembre, 2014
Autor: Fausto Liriano

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