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¿Yo o Dios?

Cuando uno se acerca a Dios, uno tiene expectativas de ese Dios, generalmente esas expectativas contienen algunas cosas que esperamos pero que no necesariamente corresponden a Dios. Por muchos años pedí, y pedía a Dios que me usara, pero también le pedí que me usara como yo quería que El me usara. Cualquier cosa fuera de lo que esperaba era mi llamado o ministerio, la descartaba porque, aunque eran asuntos muy nobles, no era lo que DIOS (que significa realmente LO QUE YO) quería que yo hiciese. Recientemente me di cuenta, y estoy siendo sincero.

Es así que cuando ese Dios al que sentí que seguía no llenaba mis expectativas, las llenaba yo mismo y entonces decía que Dios las llenaba. Descubrí que no quería a Dios sino que yo era mi Dios, y que ese dios que había fabricado con mis prendas y mis posesiones no era el Dios al que debía seguir.

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El Círculo • www.circulojuvenil.com
Bajo Licencia Creative Commons
Foto Cortesía de Thomas Hawk
Usado Con Permiso • Creative Commons

jeans

De SB BS y Marcas de Jeans (Al final nada que ver con eso)

¡No relajes! He hablado con gente que entiende los problemas que hablamos y discutimos en algunos de estos blogs (relacionados con la iglesia, la vida cristiana, la teología), parecen interesados, preocupados, dispuestos… pero ¿qué? Con sus acciones demuestran que no les importa un carajo. Es aquí donde me decepcionó. Nadie está dispuesto a comprometer el estatus y la reputación, aunque saben que hay un jodido problema.

Es como este país. En comedores, cafés, en mi cumpleaños ¡por el amor de Dios: en mi cumpleaños!, en panaderías, a la hora de comida en el Supermercado Nacional, en la radio, en la televisión, en las iglesias, en el parque, los hippies entre cigarrillos o droga, se habla de los problemas de esta nación. ¿Saben cuántas personas están dispuestas a hacer algo? CERO… aja! CERO. Nadie, todos hablan, todos están preocupados, todos están interesados, dispuestos… ¡Ah! Nos jodemos, ¡qué cosa!… pero nadie está dispuesto a comprometer un pedacito de su comodidad en orden de que el futuro se vea un poquito más brillante. Parece mentira que este país fundado con el sacrificio de algunas personas lo queramos entregar a la desgracia porque estamos tan cómodos como vivimos.

Parece mentira que una iglesia fundada en el martirio padezca situaciones incómodas porque nuestra comodidad vale más que algunos valores.

B the freaking S (BS… bi es) como dirían los gringos. Miér…. coles como diríamos nosotros. ¡Dej(á)te de joder! Como dirían los argentinos. ¿De qué sirve estar preocupados, interesados, dolidos y hablar de eso si parece que nos gusta estar asi? Si te vas a quejar que sea porque vas a hacer algo… sino es un simple chisme. Si estás visiblemente cómodo (aunque expreses tu incomodidad) con la situación: no te quejes, ni pretendas preocupación… da gracias a Dios… es mejor. Si te vas a quejar que sea porque vas a hacer algo… sino es un simple chisme.

vision

Visión visión

“Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, 
ninguna mente ha concebido lo que Dios
ha preparado para quienes lo aman.”
1 Corintios 2:9
Este versículo ha estado en mi cabeza durante los últimos días, y ha llegado hasta el punto donde me he apropiado de él. Más ahora, con esto que voy a decirles en un momento.

En el día de hoy estaré diciendo algunas cosas claves para todos, asuntos sobre estar enfocados, sobre propósito, y luego estaré hablando específicamente a aquellos que se consideran miembros de El Círculo, y me armaré de valor para decirles cosas que debí decirles antes, y retarlos a una visión que supuestamente abrazamos hace tiempo, y el reto es “tómala o déjala…” Este mensaje es importantísimo para mi personalmente, porque inicia una etapa en mi vida donde yo mismo debo “tomarlo o dejarlo”, y básicamente yo los estoy invitando a seguirlo, y eso requiere muchísimo valor de mi parte, por eso quizás no lo hice de esta forma antes.

Dejémonos de cosas y vamos al grano. Hay una gran importancia en mantenerse enfocado, a veces desperdiciamos grandes cosas en la vida por falta de enfoque. Y eso también nos sucede a aquellos que decidimos seguir a Dios. Hay promesas, hay cosas que Dios ha dado, cosas que Dios ha puesto en nosotros (si le amamos… eso está claro) que las dejamos por falta de consistencia o por falta de amor a Dios…
Y es muy importante reconocer que a veces reclamamos promesas que no nos corresponden, no porque no hayan sido dadas a nosotros, sino porque no han sido dadas a nosotros. Me explico: es claro que el verso que leímos dice que es “para aquellos que le aman.” Esto no es aquellos que intentan amarle sino aquellos que se han sumergido en el riesgo del ejercicio de amarle. Es entonces cuando, sin amar a Dios, reclamamos cosas que no nos pertenecen, simplemente porque no le amamos.
¿Qué significa que le amen para Dios?
Juan 14:15:
“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.”
Así que “tampoco la pasión” como dicen los argentinos… no es que besitos, que mucha labia, es obediencia. Y es el adquirir ese amor lo que nos lleva a que Dios nos de lo que ojos no han visto…Eso es para todos…

Para la gente de El Círculo, hoy les lanzo un reto. Hoy lo dejan, o lo toman.
Hace unos días me encontraba en casa de unos amigos, hablábamos sobre el futuro, sobre cuáles serían los próximos pasos. Ustedes saben que todos tenemos metas, cosas que queremos hacer antes de ponernos viejos, y muchos de nosotros que somos jóvenes pues queremos prepararnos, que la maestría y el post-grado, que sinceramente están en mis planes para el futuro.

Mientras conversábamos, mi amigo me dijo:
“Loco, pero aprovecha, vete de aquí, has tu maestría en teología o algo relacionado al liderazgo de la iglesia y luego ven, y continúa lo que estás haciendo.”
“Aparte de eso- continuó- tú no sabes que cosas el Señor tiene para ti por ahí, así que creo que Dios tiene tu oportunidad fuera y este es el tiempo, la oportunidad.”
Le puse mucha atención a lo que me dijo, y antes de que terminara mire hacia abajo y le dije:
“Loco, ¿sabes qué? Siempre he estado en contra de eso de irse de aquí, entiendo que uno debe prepararse y a veces aquí no es la mejor opción. Pero mi proyecto, donde Dios me ha puesto es El Círculo, y quiero que Dios me ayude a que lo llevemos a un punto donde gente de otras partes del mundo digan: ‘Vamo a ver que hay pu allá. Y quiero entregar mi vida a eso.’ “.

Una iglesia IN, y de la cual he oído más de una vez: “Antes de morirme voy pa llá”, es Hillsong en Australia. ¿siempre fue lo que es? ¡No! Nació de la visión de Brian y Bobbie Houston de brindarle a la gente de Sydney una iglesia fresca y contemporánea. De una congregación de solo 45 personas en 1983 ha crecido a una congregación de 20,000 y tres iglesias más en Kiev (Ucrania), Londres y París. (aquí agregar lo de Jean). ¿Cómo empezó todo? Con una visión.

En 1979, un muchacho acabado de salir del seminario teológico en Texas, decide ir a plantar una iglesia en una de las áreas del país donde para esa época habían menos iglesias. Así que Rick Warren se mudó con su familia a Orange County, en California. Su meta: construir una iglesia con propósito, pero con propósito enraizado en los propósitos bíblicos, y que satisfaga las necesidades del habitante promedio del área. Esta iglesia nació con un estudio bíblico en el pequeño apartamento de los Warren, donde solo asistían ellos y otra familia, en 1980 tenían 250 personas. Hoy es una de las iglesias más grandes de Estados Unidos y de cada 9 personas que viven en Saddleback una persona va a Saddleback Church, y a Rick todos lo conocemos por su libro UNA VIDA CON PROPOSITO, que rompió records de ventas en todo Estados Unidos. ¿Cómo empezó todo? Con una visión.

La historia de WillowCreek (una de las iglesias más grandes de Estados Unidos junto a Saddleback) es muy parecida a la de nosotros. Iniciaron como el grupo de jóvenes de South Park Church, en el estado de Illinois, con una asistencia de 1000 personas, en 1975 decidieron convertir este grupo de jóvenes en una iglesia. Rentaron un antiguo cine, y la respuesta es que solo asistieron 125 personas, peor aún, cada semana la asistencia bajaba, pero persistieron y la gente empezó a responder. En 1977 ya eran 2000 personas, y hoy… es historia. Con decirles que la Universidad de Harvard usa esta iglesia para hacer sus pasantías de liderazgo. ¿Cómo empezó todo? Con una visión.

Nosotros como iglesia hemos estado en transición permanente durante los últimos años. Muchos sabemos cual es la visión, pero los golpes y las sorpresas que hemos recibido nos hacen enfocarnos más en: buscar un local, resolver problemas económicos, y ver como podemos complacerlos a todos. Hoy, yo quiero que esa historia cambie.
Muchos de nosotros hemos oído de la visión. Pero de hoy en adelante yo quiero que hagamos esa visión real.
Así que, quise resumir nuestra visión y ponerla de la siguiente manera:
”ALCANZAR A PERSONAS Y AYUDARLOS A SER DISCIPULOS DE CRISTO EN UNA COMUNIDAD DE FE Y AMOR” No podemos seguir reaccionando a las cosas que pasan a nuestro alrededor. Tenemos que empezar a actuar conforme a nuestra visión.

¿Como lo vamos a hacer?
Primero vamos a cabar buenos cimientos (zapata), y esos cimientos, los que ya somos parte de El Circulo vamos a ser discípulos, invertir en nuestra relación con Dios, trabajando en que esto sea una comunidad apropiada para recibir a otros… (aquí ilustración del edificio)
CON EVANGELISMO: eso es y va a continuar siendo parte del centro de nosotros como IGLESIA, pero tiene que verse ahora más que nunca… Vamos a enfocarnos en aquellos que no están yendo a ninguna iglesia y a esos vamos a alcanzar.
CON DISCIPULADO: tanto en los grupos de discipulado como UNO A UNO, aparte que es un programa de la igle pues cada uno somos parte de la gran comisión.
AMANDONOS, CUIDANDONOS: es imposible que esta visión se lleve a cabo si no nos integramos.. intencionalmente hasta que deje de ser intencional
ORANDO…
Es la iglesia de la cual se habla en Hechos 2:42, esa es realmente la visión.

¿Cómo lo logramos?
Es tiempo que muchos de nosotros digamos: QUIERO SER PARTE DE ESTO. Es lo que me dije esta semana mientras estaba preparando este mensaje, “Yo, Fausto Liriano, quiero ser parte de esto”. La comunidad de la cual todos deberíamos ser parte la podemos hacer nosotros mismos. Donde cuidamos porque queremos ser cuidados, donde oramos por los demás porque otros oran por mi, donde amo con todo mi corazón para que otros me amen con todo su corazón. Ahora si quieres ser parte de esto, es tiempo de ponernos las pilas, trabajar, orar y vivirlo, emocionarnos (aunque eso viene con ver los resultados) pero CREYENDOLE a DIOS, y OBEDECIENDOLE, entonces veremos lo que nadie ha visto.

¿Se imaginan 1000 o 2000 o 3000 u 8000 o más jóvenes, adolescentes, parejas jóvenes adorando a Dios en un mismo lugar?
¿Se imaginan una congregación con tanto amor y pasión por el Señor que influencie la ciudad? ¿qué por todos lados se digan “esos son discípulos de Cristo porque se aman”?
¿Se imaginan una comunidad que influencia en todas las áreas de la sociedad?

Es posible, si seguimos el mandato de Cristo de hacer discípulos. Pero es importante que sepamos a donde vamos, no sea que nos pase como el pueblo de Israel que después que estaba en el desierto olvidó todas las maravillas que Dios había hecho por ellos; y que sepamos que eso conllevará muuuuuucho trabajo y esfuerzo y pasión en cada uno de nosotros.
Nosotros somos una comunidad única, pero nos falta abrazar y vivir esa visión que nos hace ùnicos. VAMO A DALE… ¿qué creen?

Yo te invitó conmigo a crear esa comunidad de fe. ¿vienes?

noiglesia

Ya no me gusta la Iglesia

¿Cuánto confías en Dios?
Eso es una buena pregunta que solo se conoce en momentos de apriete. Pero no solamente ahí, sino también en momentos donde las cosas como las tenemos organizadas fallan: ¿Te  turbas? ¿Te pones ansioso? ¿Te tiemblan las rodillas o te desanimas? La verdad que se prueba cuanto uno confía en Dios, no sólo en los momentos de apriete, sino también en los momentos donde sencillamente, el mundo no se va a acabar, pero algo de nuestro plan falla.

Primero quiero alentarte: Dios está contigo en todo tiempo, no importa que vaina esté pasando. Y contarte una leve historia. Casi mil años antes de que Leonidas el Espartano se decidiera a atacar a Artarjerjes y su poderoso ejercito con tan sólo 300 hombres, ya la Biblia tenía su propia historia de 300.

Los Israelitas se encuentran en aprietos a causa de su desobediencia a Dios, y un grupo de pandilleros organizados en nación llamados los “Madianitas” se han encargado de azotarlos. Dios elige a Gedeón, de la tribu de Benjamín, para que el ponga a estos tipos en cintura después de que el pueblo de Israel clamó por liberación.

Lo interesante es que Gedeon:
• Sale con 32,000 hombres. Dios se encuentra que son muchos.
• Que los que estén llorando y temblando se vayan pa su casa. Quedan 10,000. Todavía son Muchos.
• Dios manda a que beban agua. Explicar porque los que se arrodillaban con su cara hasta el agua no fueron elegidos: simplemente descuidaban
la guerra, porque al beber agua bebían como si estuvieran en la heladería.
• A través de un sueño se dan cuenta que Dios le ha dado la victoria.
• Gedeón se inventa la bomba molotov de fabricación Israelí y gana.

Muchos de nosotros hemos puesto nuestra confianza en muchas cosas, son las que nos aseguran el éxito en alguna situación en específico. Algunos sus capacidades, otros el talento para ciertas cosas, otros su dinero, otros su inteligencia… otros: su religiosidad. Y es cuando su religiosidad falla, cuando los tiempos de oración se tornan negros, no quieres levantar los brazos para adorar, la Biblia te parece otro libro más (y eso que ya has adquirido todas las versiones), y la iglesia ‘tá monótona, cuando piensas que, porque no puedes hacer ninguna de esas cosas, Dios no está contigo… que Dios nos muestra que todo esto no depende de nosotros: DEPENDE DE EL.

Queremos engañarnos, pensando que a Dios le gustan nuestros “jueguitos religiosos”, sabiendo que la mitad de nuestra vida no corresponde a lo que decimos que somos, así que invertimos la mayor cantidad de tiempo posibles en “tareas” que creemos “agradan” a Dios, pero cuando esas tareas fallan, cuando ya no eres el súper predicador o el súper cristiano que nos hacías creer ser, entonces es tiempo de admitir que no depende de nosotros: DEPENDE DE DIOS.

¿Cuánto confías en Dios? Es una muy buena pregunta…

gedeon

300 Gedeon

¿Cuánto confías en Dios?
Eso es una buena pregunta que solo se conoce en momentos de apriete. Pero no solamente ahí, sino también en momentos donde las cosas como las tenemos organizadas fallan: ¿Te  turbas? ¿Te pones ansioso? ¿Te tiemblan las rodillas o te desanimas? La verdad que se prueba cuanto uno confía en Dios, no sólo en los momentos de apriete, sino también en los momentos donde sencillamente, el mundo no se va a acabar, pero algo de nuestro plan falla.

Primero quiero alentarte: Dios está contigo en todo tiempo, no importa que vaina esté pasando. Y contarte una leve historia. Casi mil años antes de que Leonidas el Espartano se decidiera a atacar a Artarjerjes y su poderoso ejercito con tan sólo 300 hombres, ya la Biblia tenía su propia historia de 300.

Los Israelitas se encuentran en aprietos a causa de su desobediencia a Dios, y un grupo de pandilleros organizados en nación llamados los “Madianitas” se han encargado de azotarlos. Dios elige a Gedeón, de la tribu de Benjamín, para que el ponga a estos tipos en cintura después de que el pueblo de Israel clamó por liberación.

Lo interesante es que Gedeon:
• Sale con 32,000 hombres. Dios se encuentra que son muchos.
• Que los que estén llorando y temblando se vayan pa su casa. Quedan 10,000. Todavía son Muchos.
• Dios manda a que beban agua. Explicar porque los que se arrodillaban con su cara hasta el agua no fueron elegidos: simplemente descuidaban
la guerra, porque al beber agua bebían como si estuvieran en la heladería.
• A través de un sueño se dan cuenta que Dios le ha dado la victoria.
• Gedeón se inventa la bomba molotov de fabricación Israelí y gana.

Muchos de nosotros hemos puesto nuestra confianza en muchas cosas, son las que nos aseguran el éxito en alguna situación en específico. Algunos sus capacidades, otros el talento para ciertas cosas, otros su dinero, otros su inteligencia… otros: su religiosidad. Y es cuando su religiosidad falla, cuando los tiempos de oración se tornan negros, no quieres levantar los brazos para adorar, la Biblia te parece otro libro más (y eso que ya has adquirido todas las versiones), y la iglesia ‘tá monótona, cuando piensas que, porque no puedes hacer ninguna de esas cosas, Dios no está contigo… que Dios nos muestra que todo esto no depende de nosotros: DEPENDE DE EL.

Queremos engañarnos, pensando que a Dios le gustan nuestros “jueguitos religiosos”, sabiendo que la mitad de nuestra vida no corresponde a lo que decimos que somos, así que invertimos la mayor cantidad de tiempo posibles en “tareas” que creemos “agradan” a Dios, pero cuando esas tareas fallan, cuando ya no eres el súper predicador o el súper cristiano que nos hacías creer ser, entonces es tiempo de admitir que no depende de nosotros: DEPENDE DE DIOS.

¿Cuánto confías en Dios? Es una muy buena pregunta…

autoestima

¿Quien dijo autoestima?

Bueno. Lo primero que puedo hacer al escribir un artículo es presentarme, pues, aquí voy:
Soy Lenin Almonte, perdón; ese es mi nombre, pero no soy yo.
Ok. Comencemos otra vez.
Soy pastor de jóvenes de… bueno. Creo que me equivoqué otra vez, ese no soy yo, es lo que hago.

Pero a fin de cuentas, ¿cuántas veces le importa a alguien quién eres o qué sientes? La mayoría está más preocupada por cuál es tu nombre, cuánto dinero tienes, qué has logrado, qué estudiaste o cuántas novias o novios has tenido.
Hey!… me agrada esa pregunta, suena ápera: ¿Quién soy yo?

Ya sé que a muchos no les interesa; pero a mí sí, así que, aguanten.
Y es que cuando se acaban las sonrisas, cuando el silencio destruye los piropos, cuando finiquitan las palmadas en la espalda y estoy solo y frente a mí espejo, no importa lo que hayan dicho que soy, o lo inteligente que le parezca a los demás.
Cuando sólo quedo YO, ¿qué concepto tengo de mi mismo? Quiero mostrártelo con la historia de una vida mejor dicho de una muerte.

Ella vivía de una manera interesante, profesional, buen salario, cariñosa y GORDA, muy GORDA. Pudo haber luchado, pero no luchó, tratar de sonreírle a la vida, pero no quiso hacerlo, pudo haber cruzado el río de la vida, victoriosa, pero no lo hizo.
Carolyn Chambers, murió el día 8 de Septiembre de 1982, exactamente el día en que sus compañeros de 1° grado la marcaron con el título de”La Ballena”. Murió físicamente el día 15 de Marzo del 2003, exactamente el día en que se cortó las venas en su apartamento. Y no soportó más de 20 años de vivir avergonzada de su cuerpo. ¡Qué triste!

Pero es de otra muerte que te quiero hablar.
Hace más de 2000 años, Jesús murió y resucitó con el firme propósito de que tú no fueras más: el gordo, la flaca, el feo, la diabética, el pulpo, el cojo murió para que fueras el hijo o hija de Dios.
Tú eres tan especial, que EL QUE TODO lo tiene, no dió de lo que le sobraba, sino que TODO lo dió por ti.

Porque no eres esas libritas de más que tienes, no eres ese defecto que posees, no eres esa nariz, o un título. Sobre todas esas cosas y más, eres quien Dios dijo que eras, eres su hijo.

Así que si me preguntas, quién soy, ya no te daré mi nombre, no te enseñaré un título universitario, no te mencionaré mi ocupación, es más, ni siquiera te daré un versículo, simplemente te diré: “Yo soy quien Dios dijo que Yo soy su ¡Hijo Amado!”

¿Te atreves a hacer lo mismo? Vamos a ver: ¿QUIEN ERES?

Ser su pueblo

Hace algunas semanas (ahora años) en El Círculo, comprimimos nuestra visión, para que todos se la puedan aprender o por lo menos puedan recordarla, y les dije que eso tomaría cierto esfuerzo de nuestra parte. Ahora en nuestra visión, debemos empezar desde atrás, para luego ir hacia delante y continuar nuevamente hasta atrás y así sucesivamente… Entonces lo primero que nosotros tenemos que hacer es comunicar esa comunidad de fe y amor, que proclamaramos vamos a ser.

Ahora, ¿cómo podemos ser esa comunidad de fe y de amor? En Juan 13:35, Jesús les dice a los discípulos: “De este modo, todos conocerán que son mis discípulos, si se aman unos a otros.”

Así que, después de la partida de Cristo, eso es exactamente lo que ellos se dedicaron a hacer. Algunos 3 o 4 meses después de Jesús haber dicho estas palabras, vemos como en Hechos 2, Lucas le dice a Teófilo como era la vida de la Iglesia:

“Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración. Todos estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles.

Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común: vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno.

No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.”

Escúchenme bien: Este es uno de los pasajes bíblicos más predicados acerca de ser una verdadera comunidad. Este pasaje es un misterio. Por todas partes en libros, páginas de internet, forums “cristianoides”, en blogs, etc. Se comentan estas cosas, diciendo que tenemos que ser exactamente esa comunidad, ¿cómo? Haciendo exactamente lo que esa gente hacía: reuniéndonos en casa, dando todo lo que tenemos, etc…

Déjenme decirles que ahí no está la clave.

¿Cuántos de ustedes no han participado en “iglesias caseras” o células?

¿Cuántos no son fieles en la generosidad?

¿Cuántos no han practicado la oración con otros creyentes?

La diferencia muy poca o ninguna…

Lamentablemente y sin darnos cuenta, estamos enfocando nuestros esfuerzos en soluciones humanas, cosas que creemos que se deben resolver con las manos, y el misterio todavía no está resuelto.

Yo no pretendo resolver el misterio y no se va a resolver con un mensaje de 30 minutos, ni siquiera pretenderé que este mensaje va a cambiar sus vidas, porque no quiero sustituir para nada la decisión que cada uno de ustedes pueda tomar, junto con lo que el Espíritu de Dios está determinado hacer. Así que, no podemos forzar a la gente a vivir en esa comunidad de amor, de hecho no podemos forzarnos a nosotros mismos a ser esa comunidad, cada uno de ustedes pueden dar testimonio de que eso es así.

¿Cuánto tiempo hemos hablado de esto? Muchísimo tiempo. ¿Ha dado resultado? ¡No! Todavía hay gente que no vuelve por los chismes, que le parecemos un grupo de pecadores (no están lejos de la verdad porque eso es lo que somos, si quieres buscar gente perfecta… hmmm… ok), gente que no se siente recibida, y todavía muchos de nosotros que no queremos recibir gente, y ni nos obliguen.

Eso es porque, por medios humanos no podemos ser esa comunidad de amor.

Dietrich Bonhoeffer, el famoso teólogo alemán que fue asesinado por Hitler, escribió en su libro LIFE TOGETHER, algo que me llamó muchísimo la atención:

“Porque la Comunidad Cristiana es fundada solamente en Jesucristo, es una realidad espiritual y no una realidad física (o meramente humana). En esto difiere absolutamente de otras comunidades… La hermandad cristiana no es un ideal que uno debe realizar; es al contrario una realidad creada por Dios en Cristo en la cual debemos participar. Mientras más claro aprendemos a reconocer que el terreno y la fuerza y la promesa de toda nuestra comunidad es sólo en Jesucristo, más serenamente debemos pensar de nuestra hermandad, y orar y esperar en ella.”

“El amor humano es dirigido a otra persona para su propio deseo, el amor espiritual lo ama porque Cristo lo desea así. Entonces, el amor humano busca un contacto directo con la otra persona; lo ama no como una persona libre sino como alguien que debe estar atado a ese amor… Desea ser irresistible, gobernar. El amor humano piensa poco en la verdad. Hace la verdad relativa, porque nada, ni siquiera la verdad, debe estar entre ese amor y la persona amada.”

“Jesucristo está entre el que ama y los que esa persona ama… Porque Cristo está entre yo y otros, no debo desear una comunidad directa con ellos. Como sólo Cristo puede hablarme en una manera en que yo pueda ser salvo, como también que otros puedan ser salvos, solo a través de Cristo. Esto significa que yo debo liberar a la otra persona de todo intento mío por regularla, coercerla y dominarla con mi amor… A consecuencia de esto, este amor espiritual le hablará a Cristo sobre un hermano más que de lo que otro hermano le hable sobre Cristo. Conoce que la forma más directa de llegar a otros es siempre a través de la oración en Cristo y que el amor por otros es enteramente dependiente de la verdad de Cristo.”

Ahora bien, la comunidad no funciona simplemente porque nosotros nos forzamos a amar al otro, y esto es imposible. Este amor debe existir dentro del contexto espiritual, y no hay contexto espiritual si no hay una relación con Dios, entonces ese amor no va a existir… PUNTO.

Es difícil amar en una iglesia, porque aquí están todos con los que sinceramente no te juntarías si te dieran a elegir. El problema es que Dios no nos da a elegir, nos pone dentro de una comunidad. Cuando creemos que podemos elegir, andamos de comunidad en comunidad sin encontrar la que es perfecta, y la que encaje con nosotros. ¿Por qué? Porque queremos, repito, por medios humanos buscar el grupo con el que yo encaje, esa no es la voluntad de Dios, aunque estás en completa libertad de hacerlo. Yo me he ido de sitios donde no me siento bien, pero, ¿Cuál es el resultado? Que, hasta que no me de cuenta que mi corazón y mi alma, mi amor, se lo debo a Cristo, entonces esa comunidad no inicia, porque inicia conmigo, y luego, yo contamino a los otros.

¿Qué debemos hacer?

Es tiempo de buscar de Dios más profundamente, vamos a dejar de buscar entre nosotros al amigo perfecto, al hermano intachable, al no pecador o al pecador, y vamos a buscar de Dios…

En 2 Crónicas 7:12-16, Dios le habla a Salomón:

“He escuchado tu oración, y he escogido este templo para que en él se me ofrezcan sacrificios.

Cuando yo cierre los cielos para que no llueva, o le ordene a la langosta que devore la tierra, o envíe pestes sobre mi pueblo, si mi pueblo, que lleva mi *nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra.

Mantendré abiertos mis ojos, y atentos mis oídos a las oraciones que se eleven en este lugar. Desde ahora y para siempre escojo y consagro este templo para habitar en él. Mis ojos y mi *corazón siempre estarán allí.”

¿Qué tienes en la mano?

En estos últimos días he estado pensando mucho acerca de lo que Dios pide de cada uno de nosotros. Durante este tiempo han venido a mi mente las historias de muchas personas que recibieron un llamado de Dios para hacer un trabajo especial; y las circunstancias que rodearon estos llamados.

Particularmente me llama mucho la atención el llamado de Moisés, pues hay características del llamado de Moisés que son comunes a todos los llamados que Dios hace, incluyendo el que nos hace hoy en día a cada uno de nosotros.

En Éxodo capítulos 3 y 4 esta el relato del llamado de Moisés. Dice la Biblia que un día, mientras Moisés cuidaba las ovejas de su suegro Jetró en el desierto, llego hasta el monte Horeb, que también es conocido como el monte Sinaí o el monte de Dios. Sigue diciendo la Biblia que el “Ángel del Señor” o sea, el mismo Dios, se le apareció a Moisés en una llama de fuego en medio de una zarza (un arbusto pequeño). Al acercarse Moisés a investigar porque a pesar del fuego, la zarza no se consumía, escucha la voz de Dios que le dice: ¡descálzate! Cuando Moisés entiende que esta frente a Dios, su reacción es de miedo, de terror. Lo primero que hace es cubrir su cara ante la presencia terrible y sobrecogedora de Dios. Esta es la primera característica en el llamamiento de Moisés común a todos los llamados que Dios hace. Cada vez que encontramos en la Biblia que alguien tiene un encuentro con Dios, describe el texto bíblico una experiencia única e inigualable, que marca a esa persona por el resto de su vida. Entonces me pregunto; ¿Ha sido nuestro encuentro con Dios una experiencia única e inigualable? ¿De verdad somos diferentes desde aquel momento en que decidimos aceptar a Jesús como salvador y vivir para el?

Moisés y el Señor entablan un dialogo en donde además del Señor expresar que no le son ajenas las penurias de los israelitas en Egipto, le dice a Moisés que va a liberar a Israel del yugo de los egipcios y llevarlos a una tierra de tanta abundancia donde: “la leche y la miel corren como agua.” Para llevar ese plan a cabo Dios cuenta con Moisés para que este tenga un rol estelar en todo el proceso. Al Dios darle la orden a Moisés de que se pusiera en camino a hablar con el faraón para que dejara ir al pueblo de Israel salio a flote la humanidad de Moisés: – ¿Y quien soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas?

¿Por qué siempre que Dios, quien mejor nos conoce, nos pide hacer algo que El sabe que podemos hacer, nosotros ponemos excusas o pensamos que no somos las personas adecuadas para el trabajo? Y no es que pensemos que de nosotros mismos salen todas las habilidades que Dios requiere para que realicemos Su trabajo; eso seria un extremo, pero el pensar que no somos adecuados para el trabajo que Dios nos pide que hagamos es estar en el otro extremo de la misma situación. ¿Por qué no podemos pensar, que si bien es verdad que la tarea que Dios nos propone muchas veces sobrepasa nuestras habilidades, Dios mismo nos capacitara para realizar Su obra? A pesar de la excusa inicial de Moisés, Dios le garantiza, al igual que como hace con cada uno de nosotros, que estaría con el siempre.

Moisés continuo poniendo excusas a la propuesta de Dios a medida que continuaban el dialogo. – Ellos no me creerán, ni tampoco me harán caso –contesto Moisés. Al contrario me dirán: ‘El Señor no se te ha aparecido.’ Un problema persistente al cual se tiene que enfrentar todo aquel que ha recibido un llamado de Dios, es la opinión publica. Y esto es así porque la mayoría de las veces, las cosas que Dios pide parecen ser inalcanzables, o estar fuera de toda lógica. Y como las personas somos entes sociales, o sea que vivimos en comunidad, le damos mucha importancia a lo que los otros dicen o piensan de nosotros. Tanta es la importancia, que tenemos las opiniones de los demás como una especie de termómetro que mide que tan “bueno” o “malo” es lo que estamos haciendo. Más aun, muchas veces, al igual que Moisés, tenemos la opinión de los demás como un validador de la misión que Dios nos ha encomendado. Dios entiende esta situación. ¡Si que la entiende! Y aunque la opinión de los demás no sea un validador de la misión de Dios, Dios si te capacitara con dones y habilidades que te permitan cumplir a plenitud con la misión que El te ha encomendado, y esos dones y habilidades si serán evidentes a ti y a las personas a tu alrededor.

Eso último nos lleva a la respuesta de Dios ante la última negativa de Moisés. Dios le pregunta a Moisés algo que a primera vista parece no tener nada que ver con la conversación. ¿Qué es lo que tienes en la mano? Le pregunto el Señor a Moisés. –Un bastón—contesto Moisés. El Señor le pidió a Moisés que arrojara el bastón al suelo y este se convirtió al instante en una serpiente. Después el Señor le dijo que agarrara la serpiente por la cola y esta se volvió de nuevo bastón. El Señor entonces le dijo a Moisés: –Esto es para que crean que se te ha aparecido El Señor…–

Cada vez que Dios le ha pedido algo a alguien, lo ha capacitado de antemano con algunas de las habilidades necesarias para cumplir eso que le ha pedido. Muchas veces, pero muchas veces estas habilidades pasan totalmente desapercibidas. Como si fueran simples bastones para pastorear ovejas.

La idea de misión que tiene Dios es la de un equipo, formado por El y nosotros, que trabaja en armonía para lograr un propósito.

Esta es la característica más importante en todo llamado que Dios hace. Creo firmemente que la pregunta mas relevante que tenemos que contestar cuando sentimos que tenemos que hacer algo para Dios es: “¿Qué tengo en mis manos?” Porque son esas cosas que tenemos en nuestras manos, nuestras habilidades, nuestros dones, nuestro talento, hasta nuestro sentido del humor, de las que Dios se valdrá, para a través de nosotros, realizar Su obra.

Al final de la conversación, Dios le dice a Moisés: “Llévate este bastón, porque con el harás cosas asombrosas.” Y verdaderamente así fue. En Éxodo 14, cuando los israelitas se vieron perseguidos por los egipcios y con el Mar Rojo bloqueando cualquier vía de escape, Dios le dice a Moisés: “…levanta tu bastón, extiende tu brazo y parte el mar en dos, para que los israelitas lo crucen en seco.” Y así sucedió.

Sin Presión

“Arregla esto”, “cambia aquellos”, “rebaja”, “engorda”, “riete más”, “practica algún deporte”, “termina la universidad”… etcétera…

Miles de personas aprovechan el inicio del año para presionarnos, diciéndonos que tenemos y que no tenemos que hacer para que sea un mejor año. No soy un rebelde ni nada por el estilo, pero quiero llevarte en otra dirección. Quiero que este primer artículo del año para la página sea “sin presión”.

Como dije en el primer artículo del 2006, mucha gente aprovecha (muchas veces influenciados por esa presión) para hacer metas que más que ayudarlos a ser mejores personas, los ayudarían a encajar en lo que otras personas consideran que es ser una “mejor persona” (dije los ayudarían porque el 89% de las personas no termina bien esas metas). ¡En serio! Si te fijas bien más de la mitad de lo que hacemos es simplemente porque queremos encajar. Uno de los libros que apareció en mi lista de “más leídos” (por más nadie que por mi mismo), es “Out of Solitude” de Henri Nouwen, y, entre las frases que más me impresionaron de este libro está esta:

“Cuando vendemos nuestra identidad a los jueces de este mundo, estamos destinados al cansancio y la desesperación, por nuestra creciente necesidad de afirmación y visto bueno de otras personas… estamos tentados a ser unos descorazonados por nuestro constante “autorechazo’.”

Lo que Nouwen dice no es más que la verdad respecto a donde nosotros mismos queremos correr. Si quieres, cierra tus ojos por un momento, y date cuenta que la mayoría de cosas que quieres realizar lo estás haciendo para poder agradar o demostrarle a otros que tú realmente puedes.

Así que quiero animarte a que sueltes la presión y hagas una sola cosa: “CREELE A DIOS”. Puedo sonar como quieras pero sonaré como lo que soy, y no puedo pensar en otras cosa sino en las Palabras de Jesús cuando dice: “busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas les serán añadidas.” (Mateo 6:33)

¿Si puedes confiar en arreglar tu agenda para agradar a personas que sólo te incluirán en su lista de messengerm ¿por qué no arreglar todo y solo creerle a Dios y entonces como resultado las metas que realmente afectarán tu vida para bien serán cumplidas.

No hay más que decir… TE ANIMO A CREERLE A DIOS…

¡Feliz Año!

Tarde, pero seguro…

Bienvenidos al cielo

La semana pasada hablamos del pecado como el tema de nunca acabar en la Iglesia de Cristo. Hablamos de la justificación como el paso donde la mayoría de nosotros nos atascamos, y la lucha, que parece perpetua, en la que muchos de nosotros estamos con el pecado. Hablamos de pasar de justificados a regenerados, transformados por el trabajo del Espíritu de Dios en nuestras vidas. Pero también les prometimos que íbamos a hablar sobre otro tema que es sumamente comentado en las iglesias cristianas: “el Cielo”.

Admitámoslo, tal como lo dijimos la semana pasada, tanto el pecado como el cielo, son los dos temas más mencionados por nosotros los cristianos. Hasta el punto de que esto se convierte en una religión acerca de pecado y de cielo, más que acerca de Cristo y salvación.

Recuerdo una frase del tipo que mencioné la semana pasada que dice:

“Algunas de las confusiones respecto al significado del evangelio hoy se levantan porque fallamos en clarificar el asunto. El asunto es, ¿cómo mis pecados pueden ser perdonados? ¿Qué me mantiene lejos del cielo? La respuesta es el pecado. Entonces el problema del pecado [está] resuelto, y yo puedo estar bien seguro de que iré al cielo.” [1]

Antes de continuar quiero que pongamos el punto sobre la í y de este modo estar claro. Algunos se preguntarán: “¡Claro! ¿No es ese el asunto? ¿No es eso ser cristianos? ¿Que nuestros pecados sean perdonados y que podamos ir al cielo a estar con Dios?” ¡No! Ser cristiano es ser como Jesucristo, y para ser como Cristo debemos tener una relación con Él. El Cielo y el pecado son parte, no el punto principal.

Tales definiciones, como la de Ryrie, solo nos destapa el enorme egoísmo que envuelve el ser cristiano, y por eso rompemos hasta cocotes para entrar en el cielo. Hay una meta también en ser cristiano, pero esa meta no es el Cielo.

¿Pero de donde sacamos esto?

El hombre pecó, y según el libro de Romanos “estamos destituidos de la Presencia de Dios.” (Rom. 3:23)… ¡Todos! Alcanzamos el perdón de los pecados a través de Cristo (en alguna ocasión desglosaremos esto de mejor forma). Aparte que la cosa está sumamente mal, no sólo necesitaremos ser perdonados sino que necesitamos algún escape de la tierra, de este lugar horrible donde el pecado reina, así que nos hemos puesto como meta: el Cielo.

Aclarando y diciendo la pura verdad:

1- El hombre tiene una terrible conexión con Dios, esto porque Dios mismo sopló aliento de vida sobre Adán y dice la Biblia que “fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7)

2- Así que, como hemos dicho antes, obviamente el hombre tiene alguna conexión con el lugar donde Dios habita. Cosas de este mundo no pueden llenar el área del hombre que lo conecta con Dios, y por ende el hombre tiene una necesidad de su lugar celestial que no conoce.

¿Qué quiero decir con esto?

El deseo de todos nosotros de ir al cielo, es no solamente auténtico sino que es parte de nosotros, es parte de nuestra naturaleza.

¿Qué hace tan fascinante el cielo?

La pregunta más profunda del ser humano es ¿qué pasará después de que muera? Es el misterio, es lo que hace que algunas personas se acerquen a Dios “porque quieren ir al cielo”. Es lo que motiva que miles y millones de personas diariamente se lancen en los brazos de falsos dioses y religiones que prometen resolver toda su cuestión después de la muerte. Y es la misma razón por la cual miles de personas han decidido seguir a Dios. No es amor, no es temor de Dios, no es perdón de los pecados, es que “quiero ir al Cielo.”

¿Qué predica Cristo?

“Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mateo 4:17)

Jesucristo no habla de “arrepiéntanse para que lleguen a los cielos”. ¡No! Arrepiéntanse “el reino de los cielos se ha acercado…” Jesús no te habla de un asunto futurista, te habla de que experimentes el Cielo ahora. Tenemos una imagen diferente de la salvación, de la fe y del perdón si abrazamos la vida del Reino ahora. Las palabras y los hechos de Jesús sugieren que naturalmente esto es salvación, junto con discipulado, perdón, y el cielo viene como parte natural de todo.

¿Qué enseñaban los apóstoles?

La meta no es el cielo: “Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús… En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo.” (Filipenses 3:13,14,20 NVI)

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz…” (Hebreos 12:2 RVR 1960)

En ambos versículos se nos dice que la meta no es el lugar donde vamos, la meta es Cristo, y por ende ser como Cristo. Y no sólo eso, sino que ya, ahora… somos ciudadanos del Cielo.

De hecho, volviendo a la justificación, y tomando a Abraham, quien es considerado el ‘padre de la fe’, dice: “creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia.” (Rom. 4:3)

No que Abraham iba a entrar al cielo a causa de su fe, que ahora estaba puesta en Dios, sino que a causa de su fe ahora era considerado “amigo de Dios.”

¡Qué contraste!

El evangelio es para algunos donde al aceptar a Cristo un día de estos llegarás al cielo. Pero en la Biblia, en los Evangelios, el Evangelio (que quiere decir ‘buenas noticias’), son las buenas noticias de la presencia y disponibilidad de la vida del Reino, ahora y para siempre, a través de aceptar a Cristo el Mesías. Esta era la fe de Abraham. Como Jesús dijo: “Abraham… se regocijó al pensar que vería mi día; lo vio y se alegró.” (Juan 8:56)

¿Qué quieres seguir?

¿Lo que te brinda vida después, en el cielo, o lo que te brinda vida desde ahora hasta el cielo?

[1] So Great Salvation: What It Means to Believe in Jesus Christ. Charles Ryrie. Moody Publishers, 1997. ISBN 0802478182

Fausto Liriano es pastor de El Círculo. Está casado con Noelia Pinto. Residen en Santo Domingo, República Dominicana.