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Día 220: Isaías 37-40

Lee los capítulos 37 al 40 del libro de Isaías (puedes leerlos dando clic aquí: Isaías 37 – 40)

Notas De Estudio

Capítulo 37: La noticia amenazante descrita en el capítulo 36 es entregada al rey Ezequías. Éste expresa su dolor y toma otras dos decisiones atinadas: entra en el templo del Señor, y manda la noticia al profeta de Dios, Isaías, pidiéndole que ore por ellos. Más adelante Senaquerib le manda otra carta amenazante, similar a la primera, pero directa para Ezequías. Recordemos que la primera carta fue para que la escuchara todo Jerusalén; ésta venía con un toque más personalizado hacia el rey. Fragmentos: “Este mensaje está dirigido al rey Ezequías de Judá. No dejes que tu Dios [personal, eh?], en quien confías, te engañe con promesas de que Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria. Tú sabes perfectamente bien lo que han hecho los reyes de Asiria en todos los lugares donde han ido… ¿Por qué serías tú la excepción? ¿Acaso los dioses de otras naciones las han rescatado…?” (vv. 10-12).

El rey de Judá hace aquello por lo cual se gana mis respetos: antes que planear estrategias de defensas (que no está mal), va otra vez al templo, y él mismo abre la carta de Senaquerib y se la presenta al Señor en oración, concluye así: “Ahora, oh Señor nuestro Dios, rescátanos de su poder; así todos los reinos de la tierra sabrán que sólo tú, oh Señor, eres Dios”. Cuando pedimos ayuda al Señor, ¿nos importa nuestra reputación o la de Él?

Isaías le manda a decir a Ezequías de parte de Dios que Él mismo se encargará de Senaquerib, y en los versos 21-35 se anuncia bien para Judá, y mal para Asiria y su rey. El Señor no tardó en cumplir, esa misma “noche el ángel del Señor fue al campamento asirio y mató a ciento ochenta y cinco mil soldados” (v. 36). Senaquerib regresó a su país derrotado, y un tiempo después, dos de sus hijos lo mataron. Es curioso, Senaquerib desafió al Dios verdadero, y murió asesinado “mientras rendía culto en el templo de su dios” (v. 38).  ¿Coincidencia? No, el Señor está dejando un claro mensaje.

Capítulo 38: En la misma época de lo descrito en el capítulo anterior, el rey Ezequías enfermó gravemente. Isaías lo visita y le dice de parte del Señor “Pon tus asuntos en orden porque vas a morir. No te recuperarás de esta enfermedad”. Como es de esperarse, el rey se entristece. Pero también ora y Dios le dice al profeta que regrese donde Ezequías y le diga dos cosas insólitas. Una, que le añadirá “quince años más de vida” (v. 5). Y dos, que como señal de cumplimiento iba a “retroceder diez gradas la sombra del sol en el reloj solar” (v. 8). Wow! Las dos cosas se cumplieron. Este pasaje despierta muchas preguntas como, “se retracta Dios, aunque sea a veces?”, “cede y cambia sus decisiones si le pedimos con mucha fe y súplica?”. Tema digno de ocupar una buena noche de discipulado, verdad? 😉

El rey se sana y hasta escribe un poema (v. 10-20). Bueno, ¿quién no? Pero me llama la atención que, en medio de su poema de gratitud los versos 15-17 dicen “Ahora caminaré con humildad durante el resto de mis años… Señor, tu disciplina es buena, porque lleva a la vida y a la salud… Sí, esta angustia ha sido buena para mí…”. Por lo visto este rey sacó algo más que una recuperación física de esa situación. ¿Y nosotros?

Capítulo 39: Aquí se cuenta la visita de unos mensajeros de Babilonia, la actitud de Ezequías y sus consecuencias. El rey de Babilonia le mandó a Ezequías mensajeros con regalos y “los buenos deseos” por su recuperación. Éste, muy horondo les muestra todas las riquezas de su palacio y sus casas. “No hubo nada, ni en el palacio ni en el reino, que Ezequías no les mostrara” (v. 2).

Analicemos un poco: Babilonia, vecinos de Nínive-Asiria, sus viejos enemigos. ¿No podía ser una trampa, espionaje? Además, ¿qué rey cuerdo le enseña a una nación cuasi-extraña su arsenal militar?

Luego de la visita Isaías le pregunta quiénes eran, y seguido a la respuesta le profetiza que “todos los tesoros que tus antepasados han acumulado hasta ahora” (sí, esos mismos tesoros que les enseñaste sin cuidado), Babilonia eventualmente se los llevaría. También le anuncia el destierro que sufrirán sus propios descendientes a esa tierra. Lo peor no fue la noticia sino la reacción del rey: se alegró porque por lo menos esos eventos no iban a ocurrir durante su reinado. Qué egoísta!

Capítulo 40: El capítulo se divide en dos partes. Del 1 al 11 se trata de una especie de “poema profético de ánimo”, donde anuncia futuro perdón y bienestar para Jerusalén. Este pasaje es bien famoso porque anuncia el mensaje de Juan el Bautista a los judíos (Mateo 3.3), previo al ministerio público de Jesús. Del versículo 12 en adelante, es una invitación a darnos cuenta de la grandeza de nuestro Dios, y de que no hay ningún ser como Él. Termina con el bien conocido verso 31:

“En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas;
volarán alto, como con alas de águila.
Correrán y no se cansarán;
caminarán y no desmayarán.”

Dios les bendiga.

Anímate a comentar o preguntar.

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