labibliacompleta4

Día 253: Daniel 1-4

Lee los capítulos del 1 al 4 del libro de Daniel (puedes leerlos dando clic aquí: Daniel 1-4).

Notas De Estudio

Introducción: El libro de Daniel es el último de los 5 Profetas Mayores. El personaje principal es el profeta Daniel, seguido de sus más cercanos amigos, Ananías, Misael y Azarías. También resaltan los reyes mencionados en el libro: Nabucodonosor, Belsasar, Darío y Ciro.
El libro comienza con el sitio de Jerusalén por Babilonia (alrededor del 605 A.C.), y abarca la época conocida como “El Cautiverio” (que terminó como en 562 A.C.), como había sido profetizado por los profetas anteriormente leídos. Básicamente las tramas se centran en una breve introducción histórica (1:1-7), episodios ocurridos entre los protagonistas y los ya mencionados reyes, y visiones de Daniel.
Vale destacar que Daniel (aunque más joven) fue parcialmente contemporáneo con Jeremías y Ezequiel.
Capítulo 1: Se empieza con una breve reseña histórica (1:1-7), que básicamente describe a el contexto de los 4 personajes principales y cómo llegaron a la corte del rey Nabucodonosor. Daniel y sus amigos eran jóvenes de la realeza de Judá con ciertas características (1:3-4). Babilonia usó con ellos una estrategia que usó con otros pueblos conquistados: secuestraba, entrenaba y les trataba de lavar el cerebro (un ejemplo es el cambio de nombres, v.7) a “la crema y nata” de esos pueblos, y los ponía al servicio del imperio. A ese grupo se le trataba con cierta preferencia que a los demás esclavos (1:5), aunque en algunos aspectos chocaba con las leyes judías (1:8).
En los versos 8 en adelante se nos presenta un conflicto, a diferencia de muchos de los “aprendices escogidos”, Daniel, Ananías, Misael y Azarías, decidieron no comer la comida babilónica que estaba en contra de sus enseñanzas, prefiriendo comer sólo legumbres y beber sólo agua (ustedes saben que eso no es fácil!). El Señor los pone en gracia con la autoridad competente para que se les permita, y logran estar en mejor estado que los demás (vv. 14-16).
Pasados los 3 años de entrenamiento fueron evaluados por el rey y pasaron con resultados extraordinarios (vv. 18-21). Qué bueno que la Biblia aclara que ellos no obtuvieron esos logros porque eran los “más verdugos del barrio”, sino que Dios los dotó de habilidades excepcionales (v. 17). Eso no quita el mérito de su esfuerzo; es más bien para que quede bien claro quién es el que nos provee lo necesario para triunfar, y no nos tomemos la honra para nosotros.
Capítulo 2: Nabucodonosor tiene un sueño que lo asusta mucho, y llama a los “sabios de su reino” (incluía magos, brujos, hechiceros y astrólogos), para que lo interpreten (práctica nada rara en la época). Pero se la pone difícil: les “exigió que le dijeran lo que había soñado”, bajo amenaza de muerte! (vv. 2b-6). Sus súbditos no lograron satisfacer su petición así que empezó una persecución para ejecutarlos a todos. Entre los sabios se encontraba Daniel el cual pidió un poco de tiempo al rey para darle la interpretación del sueño. Daniel y sus amigos oraron a Dios quien le dio la revelación esa misma noche (su significado tiene implicaciones de amplio espectro histórico cuya complejidad no abordaremos aquí). El rey quedó tan asombrado con la respuesta que se arrodilló y dijo “tu Dios [el de Daniel] es el más grande de todos los dioses, es el Señor de los reyes, y es quien revela los misterios, porque tú pudiste revelar este secreto” (vv. 46-47). Acto seguido, Nabucodonosor ascendió a Daniel quien hizo que ascendieran a sus tres compañeros.
¿Qué fue lo más importante? Que el nombre del Señor quedara en alto. Eso es lo que debería siempre importarnos!
Capítulo 3: Aquí está una de mis historias favorita de toda la Biblia! Nabucodonosor (a pesar de lo mostrado por Dios en el capítulo 2) hace una estatua de oro enorme, y manda que la adoren. La orden llega con cierta presión: “¡Cualquiera que se rehúse a obedecer, será arrojado inmediatamente a un horno ardiente!” (v. 6). Sin embargo Sadrac, Mesac y Abed-nego (estos fueron los nombres caldeos que les dieron a Ananías, Misael y Azarías respectivamente; ver 1:7) no se arrodillaron ni adoraron la estatua. Aparecen algunos astrólogos que los delatan con el rey, probablemente por envidia pues recalcan que eran aquellos “a los que usted puso a cargo de la provincia de Babilonia” (v. 12).
Nabuco (de cariño J) se incomoda, los manda a llamar, y (según él) les da “un chance”, dándoles la oportunidad de salvarse si la próxima vez que toque adorar a la estatua lo hacen. La respuesta de ellos es una de las frases (a mi entender) más valientes citadas en la Biblia: “…no necesitamos defendernos delante de usted. 17Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder, su Majestad; 18 pero aunque no lo hiciera [UFFF!], deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado.” (vv. 16-18).
El rey se quilla tanto que los manda al horno de fuego, calentado 7 veces más de lo usual. Son arrojados y… sucede el milagro! Nabucodonosor ve que dentro del horno no hay tres personas sino 4, sin ningún daño, y dice que “el cuarto hombre se parece a un dios!” (v. 25). Llama a Sadrac, Mesac y Abed-nego y les pide que salgan. Resumiendo: ni ellos ni sus ropas estaban quemados, y ni siquiera olían a humo (vv. 24-27). Y entonces pasaron de perseguidos a ascendidos (v. 30), que debió ser tremendo golpe para los envidiosos. Dios se las luce, verdad?!
Nota curiosa: Este es el único capítulo que no menciona a Daniel.
Capítulo 4: Este capítulo empieza como una cita del propio Nabucodonosor. Es un testimonio relatado como una carta “a la gente de todas las razas, naciones y lenguas del mundo [babilónico]” (v. 1). Él tiene otro sueño que lo asusta muchísimo. Una vez más los sabios del reino no pudieron interpretarlo y le pidió a Beltsasar (nombre caldeo que le dieron a Daniel; ver 1:7), que lo interpretara. Efectivamente, Daniel (con cierto espanto) le responde que el significado del sueño es que vendrá juicio sobre el rey. Por Nabucodonosor estar de arrogante y no reconocer que fue Dios quien le dio el gran reino que dirigía, iba a comportarse y vivir como un animal del campo durante siete años (vv. 22, 24-25). Una revelación muy fuerte, verdad? Daniel fue sabio y le aconsejó que se arrepintiera, es decir que cambiara el rumbo de sus malas acciones (v. 27).
Doce meses después, al parecer olvidando lo que se le avisó, Nabucodonosor se expresó arrogantemente (vv. 29-30), y se cumplió la profecía; se empezó a comportar como un animal (literalmente, comiendo hierba y viviendo a la intemperie; ver vv. 31-33), y obviamente hubo que aislarlo de todo lo que tenía que ver con su reino. Pasado el tiempo anunciado por el Señor, el rey mismo dice “… yo, Nabucodonosor, levanté los ojos al cielo. Recuperé la razón, alabé y adoré al Altísimo y di honra a aquel que vive para siempre…” (v. 34). Entonces, además de alabar a Dios, relata cómo le fue devuelto el reino (v. 36), y termina diciendo “Ahora, yo, Nabucodonosor, alabo, glorifico y doy honra al Rey del cielo. Todos sus actos son justos y verdaderos, y es capaz de humillar al soberbio” (v. 37). ¡Qué lección… para TODOS nosotros!
Otra nota curiosa: Este es la última vez que se menciona a Nabucodonosor de manera activa en este libro. De ahí en adelante sólo lo citan históricamente.
Anímate a comentar o preguntar.

———————————————————-

 El Círculo Bajo Licencia CreativeCommon™

Posted in Biblia Completa and tagged , , , , , , , , , , , , , , , , .

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>