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Día 302: Romanos 1-4

Lee el libro de Romanos capítulos del 1 al 4 (puedes leerlos dando clic aquí: Romanos 1-4).

Notas de Estudio

Introducción: La Epístola de Pablo a los Romanos resulta ser uno de los libros bíblicos con mayor carga teológica. Se enfoca en la doctrina de la salvación, incluyendo sus implicaciones prácticas para todos los creyentes quienes la han recibido por gracia (como regalo) a través de Jesucristo. Sabemos que Pablo escribió esta carta cuando estaba en Corinto y camino a Jerusalén en los primeros meses del año 57 d.C. (Hechos 20:3; Romanos 15:25-29). Mientras que las otras cartas de Pablo fueron dirigidas a Iglesias que él había plantado ese no es el caso de “Romanos”. Pablo no había estado en Roma en ninguno de sus viajes misioneros, así que escribe a iglesias que no ha fundado pero jugaban un papel importante por estar justo en el centro del Imperio, y de la que sabemos congregaba a algunas personalidades importantes con conexión con el César. No sabemos quién fundó estas iglesias.
El propósito de la carta es fortalecer a los creyentes romanos, y el contenido nos revela que en la iglesia había tensiones entre creyentes de diferentes posiciones, judíos y no-judíos. La contribución de la carta a la predicación del Evangelio es invaluable, por su aporte a lo que conocemos como “doctrina de la gracia”.
Capítulo 1: Desde Romanos hasta el final del NT estaremos leyendo Cartas enviadas a iglesias específicas sobre problemáticas específicas que esas iglesias enfrentaban. Es obvio que, aunque eran problemáticas específicas a iglesias específicas en momentos específicos de la historia, muchas de estas cosas se aplican a nosotros y es la razón por la que se encuentran en la Biblia.
Después de presentarse, saludar a los hermanos de Roma y expresar su deseo de verlos, Pablo se enfoca en la necesidad de llevar el Evangelio (“Buena Noticia”) sin ninguna vergüenza, lo que es un preámbulo a lo que sigue por el resto de la carta.
El capítulo 1 tiene información importante para la pregunta: “¿Qué pasa con los que nunca han leído la Biblia o nacieron antes de que se pudiese predicar el evangelio?” Esta es la respuesta de Pablo:
“… desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios.
Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias.” (vs. 19-21)
¿Por qué el mundo es un lugar tan oscuro?
“Entonces Dios los abandonó para que hicieran todas las cosas vergonzosas que deseaban en su corazón. Como resultado, usaron sus cuerpos para hacerse cosas viles y degradantes entre sí.” (v. 24)
El hombre ha decidido darle la espalda a Dios, Dios ha abandonado al hombre a sus deseos, es el resultado de lo que vivimos hasta el día de hoy. A pesar de esto, no son preguntas tan fáciles de responder y Pablo nos lleva solo al inicio de una larga discusión al respecto. La naturaleza ha sido puesta como evidencia de la existencia de Dios pero el hombre ha decidido adorar a la naturaleza misma, antes bajo el disfraz de la religión hoy bajo el disfraz del naturalismo y a veces de la ciencia. Cada cosa en su lugar, la ciencia no es necesariamente mala pero debería conducirnos a una mejor relación con Dios, no a lo contrario.
Capítulo 2-3: Como está escribiendo tanto a judíos como a no-judíos (‘gentiles” o “goy” como los judíos nos llaman), Pablo necesita aclarar que los judíos, a pesar de ser guardianes de la revelación de Dios no gozan de un estatus mayor. ¡Al contrario! El ser guardianes de la revelación les da una mayor responsabilidad ante su pecado. La circuncisión (el ritual mediante el cual los judíos cortan el prepucio a sus hijos varones al octavo día de su nacimiento como señal del pacto con Dios) no los hace mejores ni más privilegiados. Ser elegidos los pone en una posición peligrosa: porque conocen la ley, si pecan su castigo es mayor.
Todos somos pecadores: “Por cuanto todos hemos pecados, estamos destituidos de la gloria de Dios” (3:23), de esa premisa debemos partir, no de la condición de elegidos o no, sino de: somos pecadores, no merecemos la gracia de Dios.
Dios no es solo Dios de los judíos sino de todos, y nos declara justos gratuitamente a través de Jesucristo.
Capítulo 4: La pregunta de los judíos sería: “Pero somos hijos de Abraham, ¿eso no nos hace mejores que los demás?” La respuesta de Pablo es impresionante:
La circuncisión no te hace hijo de Abraham sino la fe en Dios y en que El es quien nos hace justos no nada que hagamos. Abraham fue considerado justo por Dios por la fe que tuvo en Dios no por la circuncisión, de hecho: Abraham tiene fe muchos años antes de ser circuncidado. Entonces: Abraham, quien es padre de los circuncidados, es padre también de los que tienen fe, es decir: de todos los que creen en Dios y que El es quien nos hace justos estemos circuncidados o no.
En ese sentido debemos seguir el ejemplo de Abraham, no en circuncidarnos sino en tener fe a pesar de que los eventos que rodeen nuestras vidas indiquen lo contrario.

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