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Día 74: Jueces 6 al 8

Lee los capítulos 6 al 8 del libro de Jueces (puedes leerlos dando click aquí: Jueces 6-8)

Notas De Estudio

Capítulo 6: Los madianitas (quienes eran descendientes de Abraham por parte de una de sus concubinas según vemos en Gen. 25) le hacen la vida imposible a los israelitas, pero esto a causa de que los hijos de Israel se habían apartado del Señor. Sus tácticas eran bien pensadas: si los israelitas no tenían ni ganado ni cosecha, iban siempre a depender de los madianitas para alimento, haciéndolos indispensables. Hacían guerra de “forma inteligente”. Así que los de Israel clamaron al Señor, pero la respuesta del Señor es una especie de: “Esto les pasa por no obedecerme.”
El ángel del Señor aparece a Gedeón quien tiene todas esas preguntas “existenciales” que uno se hace cuando los eventos y las circunstancias no concuerdan con “el Señor está con nosotros”. Lo que Gedeón no entiende, como buen hijo de una generación que no enseñó a su descendencia la Torá y el pacto de Dios con su pueblo, es que todo esto es consecuencia de un pueblo cuyo corazón se ha apartado de Dios. Los ángeles del Señor aparecían con forma de hombres, así que Gedeón no sabe que está hablando con el Ángel de Dios hasta que se cumple su señal. Como es típico de estos encuentros con Dios, hay temor bajo la creencia de que quienes ven a Dios mueren.
Dios lo ha elegido a él, y su primera asignación es destruir el altar de Baal que pertenece a su familia, lo hace y en su lugar construye un altar al Señor. Ese altar es una obvia señal de que ahora quien manda es Adonai, Elohim, el Señor no un dios de cuarta categoría como Baal, que ni siquiera puede defenderse. A pesar de que Dios ha prometido estar con él, y de que ha estado actuando bajo llenura del Espíritu de Dios (v. 34), Gedeón pone varias señales para asegurarse de que es realmente Jehová quien lo está llamando. Esta historia es siempre citada cuando se habla de señales y cuántas veces se debe pedir confirmación al Señor, pero debemos entender que este hecho particular no debe ser tomado como el patrón para pedir señales al Señor.

Capítulo 7: Podemos llamar a este capítulo “La Verdadera Historia de 300”, que sucedió cientos de años antes que la historia que hoy conocemos por la película basada en los comics de Frank Miller. El ejercito es reducido por orden de Dios, la victoria viene de sus manos y está despejando cualquier elemento que dé a entender que la fuerza de los hombres lograron esto contra los opositores de Israel. Tiene 32 mil hombres en sus manos, y bajo el aviso común: “Todo el que tenga miedo que se retire”, se van unos 22 mil hombres. Quedan 10,000 pero todavía el número parece grande al Señor. Así que Dios pide que Gedeón lleve su ejercito a las aguas, donde son elegidos solo 300: los que llevaron el agua a la boca y de ahí la tomaron, los demás (los 9,700 que se arrodillaron y metieron la cabeza en el agua) son enviados a sus casas.
En ambos envíos hay sabiduría:
1- Los soldados con miedo salen corriendo en medio de la batalla poniendo en peligro a los demás compañeros.
2- Quien baja su cabeza al agua muestra que no es una persona precavida pues abandona la vigilancia poniendo en peligro su cabeza ¡y casi todo el ejercito mostraba señales de descuido!
A estos trescientos hombres les dio trompetas y cántaros (vasijas de barro) vacíos con antorchas dentro y que funcionaban como una especie de “bomba”. Tocaron las trompetas y rompieron las vasijas contra el suelo, lo que causó conmoción en todo el campamento madianita haciendo que se maten entre ellos. Con el enemigo desmoralizado por la perdida de tantos hombres, los hombres de las tribus de Neftalí, Aser y Manasés los persiguieron, mientras que los de Efraín (aunque no convocados a la batalla) fueron invitados a participar en la persecución.

Capítulo 8: Los de Efraín se enojaron porque no fueron convocados a la guerra contra los madianitas, a pesar de haber sido invitados a la persecución. De alguna forma entendían que esto rebajaba su estatus de tribu. Gedeón opaca de forma inteligente la furia de los de Efraín convenciéndolos que el papel de ellos era mucho más importante que el que los otros jugaron.
El Gedeón que ahora vemos en los versos que hablan de la persecución de Zeba y Zalmuna, es un hombre diferente al temeroso muchacho con preguntas existenciales del capítulo 6, este es un guerrero determinado y quien ha ganado confianza por la victoria que el Señor le ha dado. Los israelitas piden que Gedeón y su familia sean una especie de linaje real, pero él se niega en obediencia a Dios. Lamentablemente el final de la historia no es bueno, ya que Gedeón se construye un efod (una pechera sacerdotal usada para buscar respuesta de parte de Dios) que termina siendo adorado por todo Israel. Se nos da el nombre de Abimelec y no el de los otros hijos como una introducción a la historia que viene.

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