Día 254: Daniel 5-8

Lee los capítulos del 5 al 8 del libro de Daniel (puedes leerlos dando clic aquí: Daniel 5-8).

Notas De Estudio

Capítulo 5: Nabucodonosor ha muerto, y lo ha sustituido el rey Belsasar. Mientras bebía vino en un banquete que hizo para mil invitados, “mandó traer las copas de oro y plata que su antecesor, Nabucodonosor, había sacado del templo de Jerusalén” (ver 5:2 y también 1:2). No sólo bebieron él, sus reinas y concubinas con esas copas de uso exclusivo para la adoración a Dios, sino que mientras lo hacían, ofrecieron culto a sus ídolos (v. 3-4). Ni Nabucodonosor, que como vimos muchas veces se comportaba como un loco, impulsivo y arrogante, se atrevió a tal cosa. Vemos que este rey en vez de aprender de su predecesor y hacer las cosas mejor, empeora.

Ya leímos la historia, en ese momento aparece en el aire una mano que escribe sobre la pared palabras que ninguno de los sabios del imperio logra descifrar, y el rey está pálido del miedo (¿les suena familiar la escena?). Su madre interviene y le dice que un hombre (Daniel) que sirvió a Nabucodonosor, entre muchas otras cosas tiene la habilidad de resolver enigmas. Daniel es llamado, descifra las palabras y le explica a Belsasar. En este caso Daniel no se limita al significado estricto de la frase escrita, sino que además le brinda una historia (la de su predecesor) en su contexto, que en palabras sencillas sería: estás actuando igual que con la diferencia que él sí “cogió cabeza”, pero tú no; por eso Dios te quita el reino. La profecía se cumplió esa misma noche (v. 30), y la gran Babilonia fue derrocada por los medos y los persas, con el rey Darío a la cabeza.

¿Y nosotros? ¿No vamos a coger cabeza? ¿No tenemos ejemplos bíblicos, ajenos y propios para saber lo que debemos o no hacer? ¿Vamos a dejar pasar el tiempo sin cambiar hasta que las consecuencias sean funestas?

Capítulo 6: Este es un clásico de los que tradicionalmente incluyen en las clases bíblicas para niños.

En los versos 1-9 muestra ya en poder al rey Darío el medo, quien estructurando su reino, coloca a Daniel entre los más altos funcionarios, y hasta de entre ellos se destaca. Se cuela la noticia de que por su desempeño lo van a ascender aún más. Vienen los envidiosos a tratar de hacerlo quedar mal pero fracasan, y llegan a la conclusión inteligente y macabra, de que lo único con que le pueden buscar un problema es por cuestiones relacionadas a su fe. Le llevan la idea al rey de que emita una ley prohibiendo la adoración a nada ni nadie que no fuera a él por 30 días, y Darío cae en el gancho.

El versículo 10 resume la respuesta de Daniel al edicto: “…cuando Daniel oyó que se había firmado la ley, fue a su casa y se arrodilló como de costumbre [subrayen eso] en la habitación de la planta alta, con las ventanas abiertas [subrayen también eso] que se orientaban hacia Jerusalén. Oraba tres veces al día, tal como siempre lo había hecho [sigan subrayando], dando gracias a su Dios”. Él pudo quedarse quieto, bajo perfil, salir de viaje (que podía), en fin, ¡no hacer nada y ya! Pero Daniel no solo se comprometió con NO adorar a otros dioses, él NO IBA A DEJAR DE ADORAR A SU DIOS. Qué gran lección!

Del verso 11 en adelante se muestra cómo lo delatan (ese era el plan), y el desenlace. Con dolor en su corazón el rey Darío lo manda al pozo de los leones. No cenó ni durmió esa noche, y fue temprano al día siguiente a ver si su súbdito seguía con vida. Milagro! Daniel estaba en una sola pieza. Entre otras cosas, el rey manda una carta a todo su reino, alabando y reconociendo al Dios de Daniel como supremo, por haberlo librado de forma maravillosa. ¿No les recuerda la carta de Nabucodonosor en el capítulo 3?

Ahora, ¿qué había visto u oído Darío que lo hiciera pensar que el Dios de Daniel lo podía librar a diferencia de los otros dioses? ¿Verán los que nos rodean en nosotros, algo que los haga creer que nuestro Dios es verdadero y formidable?

Capítulo 7: Retrocedemos al tiempo del reinado de Belsasar en Babilonia, en esa época Daniel tuvo visiones en un sueño, el cual pone por escrito. Vio 4 bestias extrañas y poderosas, con ciertas características distintivas cada una. Luego aparecen un Anciano (que las juzga) y alguien que parece “un hijo de hombre”, a quien el Anciano le da poder y autoridad sobre todo el mundo.

Daniel pregunta dentro de la visión y se le explica ciertos significados: las 4 bestias representan 4 reinos, de los cuales la cuarta (la más fea y más feroz) será una potencia mundial particular que le hará franca oposición al pueblo de Dios. También explica que eventualmente el Anciano, que representa a Dios, le dará autoridad al “hijo del hombre” (uno de los términos usados para referirse a Jesús en el NT) sobre todo, y su reino sería eterno.

Sin entrar en muchos detalles, podemos ver entre otras cosas: uno, cierta similitud con el sueño de la estatua de Nabucodonosor en el capítulo 2. Segundo, las características de las bestias coinciden (según muchos estudiosos) con aspectos de los grandes imperios que le siguieron a Babilonia. Tres, el final de la revelación parece saltar en el tiempo pues se muestran cosas que sucederán para el final de los tiempos, la mayoría anunciadas en el libro de Apocalipsis.

Capítulo 8: Como dos años después de lo relatado en el capítulo 7, Daniel tuvo otra visión, contada del verso 1 al 14. Se trata de un carnero poderoso de 2 cuernos que eventualmente es vencido por un chivo de un solo cuerno, y eventualmente el principal conflicto de “lo que sale del chivo” (sí, suena raro) es con Israel.

En los versos 15 en adelante, relata el significado de la visión, explicada por el ángel Gabriel quien es enviado a Daniel. El carnero y el chivo representan a Media y Persia, y a Grecia respectivamente. Aparte de profecías acerca de lo que iba a ocurrir con esos reinos, sobre todo en relación al pueblo de Dios, se mencionan “dos mil trescientas noches y mañanas” (vv. 14 & 26). Esta última parte queda sin explicación, pero su significado parece tener que ver con un periodo de tiempo mucho más lejano.

Nota: en ambas visiones (capítulos 7 & 8), Daniel admite que quedó “espantado”, “abrumado”, se puso “pálido”, y hasta se enfermó. Bueno, era humano!

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Día 253: Daniel 1-4

Lee los capítulos del 1 al 4 del libro de Daniel (puedes leerlos dando clic aquí: Daniel 1-4).

Notas De Estudio

Introducción: El libro de Daniel es el último de los 5 Profetas Mayores. El personaje principal es el profeta Daniel, seguido de sus más cercanos amigos, Ananías, Misael y Azarías. También resaltan los reyes mencionados en el libro: Nabucodonosor, Belsasar, Darío y Ciro.
El libro comienza con el sitio de Jerusalén por Babilonia (alrededor del 605 A.C.), y abarca la época conocida como “El Cautiverio” (que terminó como en 562 A.C.), como había sido profetizado por los profetas anteriormente leídos. Básicamente las tramas se centran en una breve introducción histórica (1:1-7), episodios ocurridos entre los protagonistas y los ya mencionados reyes, y visiones de Daniel.
Vale destacar que Daniel (aunque más joven) fue parcialmente contemporáneo con Jeremías y Ezequiel.
Capítulo 1: Se empieza con una breve reseña histórica (1:1-7), que básicamente describe a el contexto de los 4 personajes principales y cómo llegaron a la corte del rey Nabucodonosor. Daniel y sus amigos eran jóvenes de la realeza de Judá con ciertas características (1:3-4). Babilonia usó con ellos una estrategia que usó con otros pueblos conquistados: secuestraba, entrenaba y les trataba de lavar el cerebro (un ejemplo es el cambio de nombres, v.7) a “la crema y nata” de esos pueblos, y los ponía al servicio del imperio. A ese grupo se le trataba con cierta preferencia que a los demás esclavos (1:5), aunque en algunos aspectos chocaba con las leyes judías (1:8).
En los versos 8 en adelante se nos presenta un conflicto, a diferencia de muchos de los “aprendices escogidos”, Daniel, Ananías, Misael y Azarías, decidieron no comer la comida babilónica que estaba en contra de sus enseñanzas, prefiriendo comer sólo legumbres y beber sólo agua (ustedes saben que eso no es fácil!). El Señor los pone en gracia con la autoridad competente para que se les permita, y logran estar en mejor estado que los demás (vv. 14-16).
Pasados los 3 años de entrenamiento fueron evaluados por el rey y pasaron con resultados extraordinarios (vv. 18-21). Qué bueno que la Biblia aclara que ellos no obtuvieron esos logros porque eran los “más verdugos del barrio”, sino que Dios los dotó de habilidades excepcionales (v. 17). Eso no quita el mérito de su esfuerzo; es más bien para que quede bien claro quién es el que nos provee lo necesario para triunfar, y no nos tomemos la honra para nosotros.
Capítulo 2: Nabucodonosor tiene un sueño que lo asusta mucho, y llama a los “sabios de su reino” (incluía magos, brujos, hechiceros y astrólogos), para que lo interpreten (práctica nada rara en la época). Pero se la pone difícil: les “exigió que le dijeran lo que había soñado”, bajo amenaza de muerte! (vv. 2b-6). Sus súbditos no lograron satisfacer su petición así que empezó una persecución para ejecutarlos a todos. Entre los sabios se encontraba Daniel el cual pidió un poco de tiempo al rey para darle la interpretación del sueño. Daniel y sus amigos oraron a Dios quien le dio la revelación esa misma noche (su significado tiene implicaciones de amplio espectro histórico cuya complejidad no abordaremos aquí). El rey quedó tan asombrado con la respuesta que se arrodilló y dijo “tu Dios [el de Daniel] es el más grande de todos los dioses, es el Señor de los reyes, y es quien revela los misterios, porque tú pudiste revelar este secreto” (vv. 46-47). Acto seguido, Nabucodonosor ascendió a Daniel quien hizo que ascendieran a sus tres compañeros.
¿Qué fue lo más importante? Que el nombre del Señor quedara en alto. Eso es lo que debería siempre importarnos!
Capítulo 3: Aquí está una de mis historias favorita de toda la Biblia! Nabucodonosor (a pesar de lo mostrado por Dios en el capítulo 2) hace una estatua de oro enorme, y manda que la adoren. La orden llega con cierta presión: “¡Cualquiera que se rehúse a obedecer, será arrojado inmediatamente a un horno ardiente!” (v. 6). Sin embargo Sadrac, Mesac y Abed-nego (estos fueron los nombres caldeos que les dieron a Ananías, Misael y Azarías respectivamente; ver 1:7) no se arrodillaron ni adoraron la estatua. Aparecen algunos astrólogos que los delatan con el rey, probablemente por envidia pues recalcan que eran aquellos “a los que usted puso a cargo de la provincia de Babilonia” (v. 12).
Nabuco (de cariño J) se incomoda, los manda a llamar, y (según él) les da “un chance”, dándoles la oportunidad de salvarse si la próxima vez que toque adorar a la estatua lo hacen. La respuesta de ellos es una de las frases (a mi entender) más valientes citadas en la Biblia: “…no necesitamos defendernos delante de usted. 17Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder, su Majestad; 18 pero aunque no lo hiciera [UFFF!], deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado.” (vv. 16-18).
El rey se quilla tanto que los manda al horno de fuego, calentado 7 veces más de lo usual. Son arrojados y… sucede el milagro! Nabucodonosor ve que dentro del horno no hay tres personas sino 4, sin ningún daño, y dice que “el cuarto hombre se parece a un dios!” (v. 25). Llama a Sadrac, Mesac y Abed-nego y les pide que salgan. Resumiendo: ni ellos ni sus ropas estaban quemados, y ni siquiera olían a humo (vv. 24-27). Y entonces pasaron de perseguidos a ascendidos (v. 30), que debió ser tremendo golpe para los envidiosos. Dios se las luce, verdad?!
Nota curiosa: Este es el único capítulo que no menciona a Daniel.
Capítulo 4: Este capítulo empieza como una cita del propio Nabucodonosor. Es un testimonio relatado como una carta “a la gente de todas las razas, naciones y lenguas del mundo [babilónico]” (v. 1). Él tiene otro sueño que lo asusta muchísimo. Una vez más los sabios del reino no pudieron interpretarlo y le pidió a Beltsasar (nombre caldeo que le dieron a Daniel; ver 1:7), que lo interpretara. Efectivamente, Daniel (con cierto espanto) le responde que el significado del sueño es que vendrá juicio sobre el rey. Por Nabucodonosor estar de arrogante y no reconocer que fue Dios quien le dio el gran reino que dirigía, iba a comportarse y vivir como un animal del campo durante siete años (vv. 22, 24-25). Una revelación muy fuerte, verdad? Daniel fue sabio y le aconsejó que se arrepintiera, es decir que cambiara el rumbo de sus malas acciones (v. 27).
Doce meses después, al parecer olvidando lo que se le avisó, Nabucodonosor se expresó arrogantemente (vv. 29-30), y se cumplió la profecía; se empezó a comportar como un animal (literalmente, comiendo hierba y viviendo a la intemperie; ver vv. 31-33), y obviamente hubo que aislarlo de todo lo que tenía que ver con su reino. Pasado el tiempo anunciado por el Señor, el rey mismo dice “… yo, Nabucodonosor, levanté los ojos al cielo. Recuperé la razón, alabé y adoré al Altísimo y di honra a aquel que vive para siempre…” (v. 34). Entonces, además de alabar a Dios, relata cómo le fue devuelto el reino (v. 36), y termina diciendo “Ahora, yo, Nabucodonosor, alabo, glorifico y doy honra al Rey del cielo. Todos sus actos son justos y verdaderos, y es capaz de humillar al soberbio” (v. 37). ¡Qué lección… para TODOS nosotros!
Otra nota curiosa: Este es la última vez que se menciona a Nabucodonosor de manera activa en este libro. De ahí en adelante sólo lo citan históricamente.
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