Día 263: Abdías – Jonás 1-4

Lee el libro Abdías y de Jonás los capítulos 1 al 4 (puedes leerlos dando clic aquí: Abdías – Jonás 1-4).

Notas De Estudio

Abdías: Abdías es el libro más corto del Antiguo Testamento, aún así: debe ser leído, releído, y estudiado, como todo libro profético. Casi todos los libros proféticos se enfocan en varios temas o en profecías en contra de muchas naciones, pero Abdías se enfoca de manera central en la nación de Edom. De acuerdo al libro, los edomitas no se comportaron como debía una nación vecina durante la destrucción de Jerusalén, por lo tanto serán destruidos y en el futuro su tierra le pertenecerá a Israel.
Lo único que se conoce sobre el autor es lo que escribió en este libro, y su nombre es muy común, significa “Siervo del Señor” y lo comparte con 12 personajes más del Antiguo Testamento.
Jonás 1-4: Jonás es quizás uno de los profetas más conocidos, lamentablemente no por su profecía sino por su terquedad, por ir en sentido contrario a lo que le pidió Dios, y en los libros de historias para niños: “el profeta tragado por un gran pez.”
El libro es una narrativa anónima sobre el profeta, quien aparece por primera vez en la Biblia en 2 Reyes 14:25 como el profeta del territorio de Zabulón, y predijo la restauración de las fronteras del Reino del Norte, que ocurrió durante el reinado de Jeroboán 2 (793-753 a.C.). Hay varias controversias alrededor del libro y, aunque la controversia es interminable, el libro juega una parte importante en los propósitos futuros de Dios contra Israel:
Nínive era la capital de Asiria, que en se momento no era la nación poderosa que se transformaría en Imperio, aunque los asirios ya eran conocidos por sus prácticas temerarias. La negativa del profeta ir a predicar a la ciudad probablemente tenía que ver con el hecho de que ya él sabía que eso la conduciría al arrepentimiento y había visto en qué se transformaría Asiría y qué haría contra el Reino del Norte (de donde venía Jonás y de quien él mismo había profetizado que se expanderían sus fronteras). Esto no era imposible, Eliseo vio lo que Hazael haría contra los israelitas al convertirse en rey de Siria (2 Reyes 8:12) aún así cumplió en darle la profecía. El capítulo 4 nos da cierta referencia al respecto:
“Jonás se enojó muchísimo, pues no le gustó que Dios hubiera perdonado a la gente de Nínive. Muy molesto, le dijo a Dios:
– ¡Ya lo decía yo, mi Dios, ya lo decía yo! Hiciste lo que pensé que harías cuando aún estaba en mi tierra. Por eso quise huir lejos de ti.” (4:1-2)
Jonás es también la historia de un Dios que, siendo Rey de Reyes de toda la tierra y el Universo, pudiendo decretar sus designios sobre quien quiera, extiende misericordia a quienes se arrepienten.

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Día 261: Amós 1-4

Lee los capítulos del 1 al 4 del libro de Amós (puedes leerlos dando clic aquí: Amós 1-4).

Notas De Estudio

Introducción Al Libro: Amós era pastor de una villa llamada Tecoa que se encontraba a unos 15 kms. al sur de Jerusalén. A pesar de que era de Judá fue enviado a profetizar a Israel (el Reino del Norte), convirtiéndose así en el primero de los profetas del Siglo 8 a.C., lista que incluye a Isaías, Oseas y Miqueas. Fechado alrededor del 760 a.C., en un mundo donde el Santuario de Betel servía como lugar cúltico e idolátrico central del Reino del Norte. Mientras condena Israel al mismo tiempo señala las enfermedades políticas y sociales del pueblo, en contraste con Oseas quien se enfoca en las enfermedades religiosas. Así que, no es de sorprendernos que muchos de los lectores de este libro en nuestro tiempo lo ven como una fuente inspiradora para la renovación de las estructuras sociales.

El tiempo en que Amós profetizó fue bastante corto y aparentemente escribió sus profecías al volver a Judá.

Capítulo 1-2: El libro es único en el sentido que abre el libro con una declaración temática:

“«Cuando Dios se enoja

y habla desde Jerusalén,

se marchitan los pastos;

¡se reseca el monte Carmelo!»”

(Amós 1:2)

Y estos capítulos comprenden profecías contra las naciones que rodean a Israel. Si has venido leyendo la Biblia Completa con este programa son las mismas naciones a las que apuntan los otros profetas: Siria (Damasco), Filistea (Gaza), Tiro, Edom, Amón, Moab, finalizando con Judá e Israel. Nos puede parecer natural que un profeta hable en contra de cualquier nación, pero estas naciones no servían a Dios, ¡al contrario! Entonces, ¿cómo y quién le da la autoridad a este profeta para profetizar contra ellas? El Dios del cielo y de la tierra, ¡claro! Lo que nos afirma la superioridad de Dios sobre todo. Ese es el mensaje implícito que hay bajo estas profecías. Las profecías contra estas ciudades se basan en maldades específicas y en ciertos casos en eventos contemporáneos o no muy lejanos a la época de Amós. La maldad de Judá es su rebelión contra Dios, la de Israel las injusticias sociales y el liberalismo.

Capítulo 3: En este capítulo Amós responde a esos que pudiesen clamar que él no tiene autoridad para profetizar contra Israel porque son los “elegidos de Dios”. Contra estos cargos Amós profetiza que:

(1) su elección garantiza que ellos serán juzgados ¡es la razón por la que se les juzga! (1-3)

(2) Dios ha hablado, por tanto: el profeta debe hablar (4-8)

(3) Israel es tan malvado que aún las naciones que los rodean (¡y que son perversas!) podían sentarse como jueces en contra de ellos (9-11).

Capítulo 4: Este capítulo comprende dos unidades, cada una es una acusación que es seguida por planteamientos religiosos usados de manera irónica. La primera parte es contra las mujeres ricas de Samaria (las llama “vacas gordas de Basán”) y la segunda acusa a Israel de no ponerle atención a todas las palabras de juicio que escucharon antes. Al final Amós da una doxología que parece una amenaza más que palabras de ánimo, describiendo el poder de Dios.

 

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Día 260: Joel 1-3

Lee los capítulos del 1 al 3 del libro de Joel (puedes leerlos dando clic aquí: Joel 1-3).

Notas De Estudio

Introducción: Entramos al profeta Joel. Comienza parecido a Oseas, sin mucha información de su vida personal, a excepción del nombre de su padre (Petuel, v. 1), pero a diferencia del profeta anterior, Joel no nos dice explícitamente en qué reinados sirvió (comparen con Oseas 1.1), lo cual hace más difícil ubicarlo en la línea del tiempo. De todas formas, el consenso de los estudiados en la materia ubican que sirvió aproximadamente del 810-750 a. de J.C., antes de la Caída de Jerusalén y el Cautiverio. Joel, al igual que Isaías, Miqueas y otros, vivió y profetizó en Judá (o Reino del Sur). La frase clave y que veremos a través de todo el libro es “el día del Señor”.

Capítulo 1: Joel arranca llamando la atención al pueblo sobre una gran plaga de langostas que habían enfrentado (vv. 1-4). Por la intensidad de los ejemplos y descripciones a lo largo del capítulo (vv. 5-13, 16-20), parece que la plaga había sido desastrosa. En los vv. 13 y 14 pasa de lamento ha llamado; un llamado a sacerdotes, ministros, líderes, y a toda la gente del país, a mostrar y dolor y arrepentimiento, y a clamar a Dios.

En el versículo 15 hay una pausa clave: se anuncia que se acerca “el día del Señor”, frase clave en la predicación de Joel. Pero aquí ese día implica eventos funestos, porque “la destrucción viene de parte del Todopoderoso”. Sí, dice que Dios mismo viene a arremeter contra su propio pueblo.

Capítulo 2: Ahora desde el verso 1 se avisa que “está cerca el día del Señor”. Entre los términos que acompañan esta frase están “alarma”, “grito de guerra”, “oscuridad y penumbras”, y “sombras profundas”. Es obvio que la connotación es negativa, verdad? Del versículo 2b al 11 habla de la plaga de “langostas”. En contraste con el capítulo 1, que se enfoca en las consecuencias de la plaga, se dan más detalles descriptivos del fenómeno en sí. Es duro notar que según el verso 11 el “Señor va a la cabeza de la columna” de la plaga. Sé que a muchos nos enseñaron que “Dios es amor” (y es cierto), pero no menos cierto que también es “fuego consumidor”. Y para ubicarnos mejor analicemos los versículos 12-17, que son un llamado a volverse a Dios (entonces se habían alejado, cierto?), a entregarle el corazón (porque era de otro!), a proclamar un ayuno masivo (sí, el v. 16 dice “ancianos, niños y aun los bebés”), y a orar por perdón (es obvio que estaban en falta). Del 18 al 27 hay promesas de restauración (tanto para el pueblo como para sus tierras, vegetación y animales), que empiezan por un “entonces”. Entonces qué? Que si claman y se arrepienten, como se les propuso en los versos anteriores, “entonces” vendrán su bienestar y prosperidad.

Al final del capítulo (vv. 28-32) terminan con un anuncio grande y peculiar: Dios promete derramar su Espíritu sobre toda la gente (vv. 28-29). Recordemos que en esas épocas el Espíritu Santo venía sobre personas específicas, para momentos y tareas específicas. Cuando se cumpla esta profecía ya no importará si eres profeta o no, jefe o subalterna, muy joven o muy viejo, o si eres hombre o mujer, si clamas al Señor serás salva (v. 32), y además tendrás su Espíritu en ti. Esto se empezó a cumplir en el Día de Pentecostés, en el que el apóstol Pedro citando este mismo pasaje en Hechos 2, lo explica perfectamente.

Capítulo 3: Este capítulo se divide en dos partes. La primera, vv. 1-16, es un anuncio de juicio futuro sobre las naciones enemigas de su pueblo. Es interesante que este juicio ocurra “cuando yo [el Señor] restaure la prosperidad de Judá y de Jerusalén”, suceso viene después de la invasión y destrucción de Jerusalén en 586 a. de J.C. Nada de ello a ocurrido para los días de Joel, pero los judíos reciben una profecía que viajará muy lejos en el tiempo para cumplirse. De manera específica, se mencionan entre las naciones a ser juzgadas a Tiro y Sidón (fenicios), y las ciudades de Filistea (v. 4). También se mencionan algunos de los crímenes cometidos contra el pueblo de Judá, como vender a sus hijos como esclavos, robar utensilios sagrados, entre otros.

Finalizamos el capítulo y también el libro, del verso 17 al 21, con profecías de restauración. El Señor les promete santidad, paz, abundancia de recursos, y muchos habitantes. En cambio, anuncia mal para sus enemigos, de manera específica menciona a Egipto y a Edom, “porque atacaron al pueblo de Judá y mataron a gente inocente”. El último verso promete a Judá, una nación al momento pecadora y sin intimidad con Dios, lo que concretamente necesitaba: “Perdonaré los crímenes de mi pueblo… y yo, el Señor, haré mi hogar en Jerusalén con mi pueblo”. AMÉN! Que así sea!

 

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Día 247: Ezequiel 25-28

Lee los capítulos del 25 al 28 del libro de Ezequiel (puedes leerlos dando clic aquí: Ezequiel  25-28)

Notas De Estudio

Capítulos 25-26: Estos capítulos (como ya habrás leído) comprenden mensajes contra diferentes naciones todas vecinas a Israel: Amón, Moab, Edom, Filistea, Tiro. Todas tienen una historia de guerras y enemistad con Israel, y las profecías tienen conexión con eso. El capítulo 25 inicia una sección que llega hasta el capítulo 32, todo con profecías en contra de las naciones, lo que demuestra que Dios no es solo un “Dios nacional”. En aquella época se pensaba que los dioses actuaban solo dentro de ciertos territorios, el hecho de que la profecía fuese más allá del “territorio” de este Dios significa que este Dios es el Dios de todo territorio.

Los amonitas fueron usados por Babilonia contra Judá, luego Judá y Amón se aliaron contra Babilonia (Jer. 27:3) en una coalición que nunca tuvo éxito. Los moabitas también asistieron a Babilonia y luego (como Amón) se unieron con Judá en una coalición contra Babilonia (que nunca tuvo éxito). Moab y Amón son descendientes de Lot, nacieron de las relaciones incestuosas de este con sus hijas.

Edom, que tiene la relación más cercana con Israel (son descendientes de Esaú) es incluido en la profecía por su participación en la destrucción de Jerusalén. El territorio Filisteo fue ocupado por Asiria en los siglos 8 y 7 A.C. y se transformó en un centro industrial para la producción de aceite de oliva. No está claro cuál es la conexión de los filisteos con la destrucción de Judá, pero son incluidos quizás por su constante lucha con los israelitas.

Capítulo 27-28: El año de estas profecías es el mismo en que Jerusalén cayó (586 a.C.). Tiro era preeminente por su poder marítimo. Nabucodonosor estuvo sitiando esta ciudad por 12 años, aunque no pudo conquistarla ellos finalmente se rindieron. La ciudad fenicia de Tiro era una Isla hasta que en el año 332 a.C. Alejandro el Grande construyó un corredor de tierra para asaltar la ciudad de forma terrestre. La cantidad de profecías en contra de Tiro revelan su poder económico.

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Día 239: Jeremías 47-52

Lee los capítulos del 47 al 52 del libro de Jeremías (puedes leerlos dando clic aquí: Jeremías 47-52)

Notas De Estudio

Capítulos 47-49 : Continúan los oráculos proféticos en contra de las naciones que iniciaron el capítulo 51. Si ya leíste Isaías (en caso de que estés haciendo este programa en orden) te darás cuenta que son prácticamente las mismas naciones a las que este otro profeta había mencionado en su libro. Básicamente son gente que contribuyeron con el deterioro moral de Israel, o le hicieron guerra continua hasta debilitarlos.

Los primeros en ser abordados son los Filisteos, descendientes de los llamados “Gente del Mar” quienes avanzaron por tierra y agua desde las Islas Griegas a través de Asia Menor o el mar Mediterráneo y se asentaron en las costas de Canaán uniéndose con poblaciones locales y formando los Filisteos (la palabra “Palestinos” se deriva de “Filisteos”), coalicionados en cinco ciudades Askelón, Gaza, Asdod, Ecrón y Gad. El faraón Neco los invadió según reporta Herodoto y luego Nabucodonosor los invadió en 604 a.C. deportando a la mayoría de su población y trayendo a un fin a los Filisteos como coalición y como etnia.

La siguiente es Moab, que estaba situada al este del Mar Muerto. La relación de Israel con Moab siempre fue tensa, empezando por la travesía de Israel por el desierto donde Moab no dejo pasarlos. Eran aliados de los Asirios, y luego fueron destruidos por los Babilonios a mediados de siglo 6. El capítulo 48 (donde habla de los Moabitas) es muy parecido a Isaías 15-16.

Luego Amón: los amonitas fueron siempre cercanos a los Moabitas, pero a diferencias de esto en algunas ocasiones eran aliados de los israelitas y en otras enemigos. La invasión de Nabucodonosor puso fin a el antiguo estado amonita.

Edom (descendientes de Esaú, hermano de Jacob, ambos hijos de Isaac el hijo de Abraham) estaban localizados al sureste del Mar Muerto. Eran aliados a los Babilonios y contribuyeron a el asalto contra Jerusalén (ver Salmo 137, Lamentaciones 4:21-22; Abdías 10-16). Eran conocidos en tiempos de los romanos como los Edumeos.

Damasco era la antigua capital de Aram (lo que ahora es Siria, de la que Damasco sigue siendo capital de Siria donde es conocida como ash-Sham). Fue destruida por los Asirios en el año 733 a.C. y luego fue usada como centro administrativo.

Cedar se refiere a la coalición de las tribus Árabes (descendientes de Ismael, ver Génesis 25:13), y Jazor es un lugar desconocido en la actualidad también asociado con los Árabes. Los habitantes de estas ciudades eran conocidos por sus destrezas con el arco y flecha, y eran pastores de ovejas. Aunque las tribus Árabes sirvieron con frecuencia a Babilonia, hay records antiguos babilonios que indican que Nabucodonosor realizó campañas contra las tribus árabes. Elam era la capital de Susa, país que los asirios saquearon en el 646 a.C.

Capítulos 50-52: representan la profecía más larga en contra de Babilonia. A pesar de que Jeremías mantenía consistentemente que Judá debía someterse a Babilonia eso no significa que él simpatizaba con ellos. El imperio de Babilonia inició con el padre de Nabucodonosor: Nabopolasar, quien aprovechó la muerte del rey Asirio Assurbanipal para debilitar el imperio y tomar el trono de Babilonia. Esta profecía es reservada para el final como el clima de la colección de profecías contras las naciones. Jeremías comparte el punto de vista de Isaías quien señaló a los Asirios como “instrumento de Dios” pero luego los condenó por pasarse de la raya con su crueldad en los asaltos y guerras contra Israel y en su blasfemia contra Dios.

Ciro de Persia (ahora Irán) terminó cruelmente con el Imperio Babilónico en el 539 a.C., cuando los poderosos sacerdotes de Marduc lo prefirieron a él antes que a Nabu-naid de Babilonia.

El capítulo 52 de Jeremías es en gran parte un duplicado de 2 Reyes 24:18-25:30 aunque con algunas diferencias y ampliado.

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Día 234: Jeremías 27-30

Lee los capítulos del 27 al 30 del libro de Jeremías (puedes leerlos dando clic aquí: Jeremias 27 – 30)

Notas De Estudio

Capítulo 27-28: A pesar de que la gente de esos  tiempos no disfrutaban de los medios de comunicación que hoy tenemos, la gente se enteraba a través de mensajeros, de sobrevivientes (que a veces eran dejados vivos intencionalmente para que anunciara lo que había pasado) o de emisarios directos de quien iniciaba la guerra. El terror de Babilonia se venía sintiendo, los Asirios se habían debilitado y las naciones pequeñas tenían dos opciones: aliarse unas con otras para hacer un frente más fuerte o someterse a la nación que invadía. Aparentemente el caso en el que Jeremías profetiza a los mensajeros de los reyes de Edom, Moab, Amón, Tiro y Sidón (enemigos de los judíos bajo otras condiciones) mientras estos han enviado mensajeros para ver como forman un ejercito aliado junto a Judá. A Jeremías se le ordena hacer él mismo su yugo y ponérselo también él mismo, lo que indica sometimiento voluntario. Lo único que puede hacer que las naciones sobrevivan al poder de Babilonia es someterse. Es un caso raro: pero en ese momento, Nabucodonosor y su ejército estaban sirviendo a los propósitos de Dios, someterse significaba que también aceptaban la voluntad de Dios para esos tiempos.
No faltaban los falsos profetas quienes enviaban mensajes optimistas, uno de esos era Jananías, quien hizo frente directo a Jeremías (le da la profecía al profeta, no al pueblo, aunque en voz alta para que todos escuchen), quiebra el yugo que el Señor mandó que este se hiciese (tremendo espectáculo) y dice que Babilonia será quebrada en dos años. Jeremías confiado: profetiza el triste destino del falso profeta.
Capítulo 29-30: Para este tiempo, ya un grupo de nobles y gente con capacidades especiales habían sido exiliados a Babilonia, junto a ellos ancianos (es decir: líderes), sacerdotes y también profetas. Estos “exiliados” eran estratégicamente seleccionados para beneficiar a la nación y enriquecerla culturalmente, aunque también no faltaban quienes eran seleccionados como esclavos. Así que, la mejor protesta podría ser negarse a trabajar o a colaborar para el Imperio. Jeremías le dice: “¡No! Tengan hijos, siembren, construyan, cásense… Trabajen para el bienestar de Babilonia.” ¿¡Qué!? Era difícil de entender, pero es más o menos el mensaje del yugo: sométanse y esperen ser liberados por Dios.
No faltaban las respuestas a la profecía de Jeremías y Semaías hace una respuesta en contra de lo que el profeta escribió.
Estar en paz y trabajar para el bien de quienes los exiliaron se hacía en espera a la subsecuente liberación y restauración de los judíos (cap. 30) a su tierra.

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Día 219: Isaías 33-36

Lee los capítulos 33 al 36 del libro de Isaías (puedes leerlos dando clic aquí: Isaías 33 – 36)

Notas De Estudio

Capítulo 33: Este capítulo contrasta a Asiria versus Judá (representada por Jerusalén). Del v. 1 al 6 el profeta predice mal para Asiria (nación creciente y peligrosa) y bien para Jerusalén. Hace una pausa del 7 al 9 para describir el terrible estado presente de todo Israel, para volver a emitir juicios contra Asiria y también contra los “pecadores de Jerusalén”.

El resto del pasaje (vv. 15-24) son promesas de bienestar y restauración para los “que son honestos y justos” de su pueblo, que mantienen una vida íntegra a pesar de la bajeza moral de la nación. Termina dejando bien claro que todo el esplendor prometido se deben a que sucederá una cosa: “…porque el Señor perdonará sus pecados” (v. 24). ¿Y hay perdón sin arrepentimiento?

Capítulo 34: Aquí se comienza con un anuncio de juicio y destrucción para las “naciones de la tierra”, contra “el mundo y todo lo que hay en él”. Sin embargo, de forma específica sólo menciona dos lugares: la ciudad de Bosra, que solamente cita en el v. 6, y Edom, a quien le dedica el resto del capítulo. Como ya hemos visto, Edom es el pueblo descendiente de Esaú, hermano de Jacob. Aunque esta nación no siempre estuvo en guerra con Israel, ni estuvo entre las naciones que Dios mandó a exterminar en la conquista de la Tierra Prometida. Pero con el tiempo se volvieron más y más malvados, contra Dios y contra Israel (que dicho sea de paso eran sus “primos”). El Señor resalta que Edom ha sido malo con su pueblo cuando en el verso 8 dice que “Edom recibirá el pago por todo lo que le hizo a Israel”.

Capítulo 35: Este capítulo es breve (10 versos), y para variar (lo digo en serio) sólo profetiza cosas buenas. Por el amplio espectro de la restauración anunciada, entendemos que se trata de una profecía mesiánica; anuncia el nivel de bienestar que alcanzará el pueblo del Señor como resultado del reinado eterno del Mesías prometido, que sabemos eventualmente aparecerá como Jesús de Nazaret. Si prestamos atención a detalles como renovación ecológica (vv. 1-2, 6b-7), eliminación de la enfermedad (vv. 5-6a), ausencia de peligros (v. 9), y sobre todo la restauración moral completa y la ausencia de la maldad (v. 8), vemos similitud con el establecimiento del reino pleno de Cristo en Apocalipsis 21.

Capítulo 36: Aquí se cuenta una las mejores historias, a mi parecer, de la época de los reyes. Ezequías era rey de Judá, y Senaquerib el rey de Asiria (sí, Asiria otra vez!), invadió y tomó ciudades claves del reino de Judá, y mandó al jefe de Estado Mayor con “un enorme ejército para enfrentar al rey Ezequías en Jerusalén” (v. 2). Pero lo más funesto fue su astuto y macabro mensaje. Primero les hablaron en hebreo y en voz alta, para que entendieran no solo los diplomáticos de Ezequías (que también hablaban arameo, legua de los asirios), sino los soldados judíos y todos los que asechaban en la muralla de Jerusalén. Trataron de manipular para así infundir miedo al rey y los ciudadanos.

Entre sus frases selectas están: “No dejen que Ezequías los engañe. Él jamás podrá librarlos. No permitan que los haga confiar en el Señor diciéndoles: ‘Con toda seguridad el Señor nos librará…’” (vv. 14-15), o también con “No dejen que Ezequías los engañe al decir: ‘¡El Señor nos librará!’. ¿Acaso los dioses de cualquier otra nación alguna vez han salvado a su pueblo del rey de Asiria?”. No era sólo un ataque político-militar, era un ataque a su fe!

Primera orden sabia del rey de Judá: había mandado a sus súbditos y ciudadanos a no responder… ¡nada! Sólo escuchar en silencio. Sus mensajeros le llevaron el malvado mensaje del rey asirio. ¿Qué hará  entonces Ezequías? Lo veremos mañana Dios mediante.

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Día 216: Isaías 21-24

Lee los capítulos 21 al 24 del libro de Isaías (puedes leerlos dando clic aquí:  Isaías 21- 24)

Notas De Estudio

Capítulos 21-23: Siempre he pensado que no debe haber sido fácil ser uno de esos profetas. Cuando lees las visiones y revelaciones que se les hacen uno no puede hacer otra cosa sino imaginar que esas cosas los perturbarían continuamente. El capítulo 21 nos da un indicio de cómo se siente Isaías al recibir.Otra vez Isaías profetiza sobre Babilonia, un imperio que todavía no ha surgido y ya está hablando de su caída hasta se puede comparar el 21:9 con Apocalípsis 18:2; junto a Babilonia hay oráculos en contra de Edom (los descendientes de Esaú), Arabia, Jerusalén y Tiro.El mundo de aquella época era un mundo en tumulto (¡ok! todavía en Medio Oriente las cosas siguen parecidas) y las naciones estaban en constante deseo de expansión, abriéndose alianzas con otras más poderosas con el fin de que de alguna forma pudiesen conquistar terrenos que les convenían o conseguir algún botín (había naciones especializadas en ejércitos mercenarios, cuyo principal comercio eran los soldados). Israel era afectado por todo este movimiento y Edom junto a Arabia eran de esos constantes enemigos. Pero, ¿por qué Jerusalén? Porque habían dejado de confiar en Dios y confiaban en estas alianzas estratégicas, porque eran continuamente arrastrados a otros dioses y sus corazones (desde el rey hasta el más pobre ciudadano) se habían alejado de Dios.
Tiro era una ciudad Fenicia, muy rica gracias a su desarrollo marítimo, y que había establecido una colonia en Tarsis (España moderna). Esta estabilidad económica (aunque tenían independencia pagaban tributo a los Asirios para mantenerse en paz con ellos) les daba cierta arrogancia lo que los ponía en contra de Dios (se sentían autosuficientes) y es el motivo del oráculo en su contra.

Capítulo 24:
¿Significa que otras naciones que no han sido nombradas aquí no tocarán parte del juicio a pesar de su arrogancia y de haberles dado la espalda a Dios? ¡No! Habrá juicio para todos. Desde el capítulo 24 y hasta el capítulo 27, Isaías agrupa profecías concernientes al final de los tiempos. No hay una situación histórica específica conectada a estos eventos sino que se refieren a un tiempo en el futuro en que la tierra pasará por una devastación terrible después de la cual habrá redención para los que sobrevivan.

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Día 52: Deuteronomio 1 al 3

Lee los capítulos 1 al 3  del libro de Deuteronomio (puedes leerlos dando click aquí: Deuteronomio 1-3)

Notas De Estudio

Introducción: Conocido en Hebreo como “Devarim” (“Palabras”), por las primeras palabras de su primer verso, el nombre que usamos en español viene del griego y significa “Segunda Ley”, implicando que el libro es una confirmación de las leyes ya dadas en Éxodo 19-23. Según la “Biblia de Estudio Judía”:
“Deuteronomio puede ser el primer libro que saca a flote el problema de la modernidad. Su autor lucha con asuntos que han sido vistos como problemas del hombre moderno, como la distancia histórica entre el pasado y el presente, la tensión entre tradición y las necesidades de la generación contemporánea, y la distinción entre revelación divina e interpretación humana. Visto desde esta perspectiva, es un texto impresionantemente contemporáneo, uno que reta a sus lectores a repensar sus asumidos sobre el tiempo, sobre las Escrituras, y sobre la religión.”
No solo eso, sino que Deuteronomio es un libro profundamente tradicional, más que otro libro de la Biblia provee las bases del judaísmo. Tiene tres movimientos en los que Moisés:
a. hace una revisión de la historia de la nación de Israel
b. expande sus leyes
c. y los instruye sobre la importancia de ser leales a Dios

El libro comienza antes de pasar al río Jordán (lo que se conoce como Transjordan), al pueblo le ha tomado llegar ahí treinta y ocho años, ocho meses y veinte días. Toda la generación anterior murió, esos que salieron de Egipto, menos Moisés, Josué, y Caleb, de esos tres (como veremos al final del libro… sorry spoiler!) Moisés no podrá entrar.
Con esta lectura de Deuteronomio cerramos el Pentateuco y nos adentramos en otra clase de libros. ¿Le damos? ¡Leña!

Capítulo 1-3: ya que estos capítulos son un resumen de un recorrido que hemos visto podemos tratarlo juntos. En el primer capítulo aparece como sugerencia del pueblo la expedición de la tierra antes de ocuparla (algo que no habíamos visto antes), parece que la duda de ellos inició un poquito antes y pagó caro con el discurso de desánimo de 10 de los exploradores, lo que provocó que el pueblo murmurara contra Dios y sus líderes. Por el pecado de los israelitas, Dios los condenó a vagar por el desierto hasta que murieran todos los que salieron de Egipto.
En el capítulo 2 vemos como Dios impide que se ataque a ningún pueblo que fuese descendiente o  relacionado a la descendencia de Abraham: como los moabitas y los amonitas que eran descendientes de Lot por la relación incestuosa con sus hijos, y como los edomitas que eran descendientes de Esaú. Se menciona constantemente a los anaquitas (hijos de Anac) y otros gigantes legendarios. De hecho, Og rey de Basán fue el último de estos gigantes y su cama (o más bien su sarcófago o lugar de descanso después de ser muerto en la guerra) se conservaba como pieza de museo en Rabá, media cuatro metros, lo que nos da una referencia sobre su tamaño. Sería una pieza arqueológica importante, si se encuentra.
Después de Moisés animar a Josué, pide al Señor que lo deje ver la tierra recibiendo su negativa. En versos anteriores, lo que antes se presentaba como un impedimento a causa de su propio pecado, Moisés (quien está como narrador del libro) lo atribuye al pecado del pueblo.

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Día 46: Números 18 al 20

Lee los capítulos 18 al 20  del libro de Números (puedes leerlos dando click aquí: Números 18-20), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 18: el Señor confirma el sacerdocio de Aarón y su descendencia. Dios habla directamente con Aarón en vez de hacerlo a través de Moisés (eso solo se registra en dos ocasiones incluyendo está y en Números 10:8). Los sacerdotes son responsables de cuidar que otros sacerdotes que se encuentran en estado de impureza se acerquen al santuario. El resto del capítulo repite cosas que ya hemos visto en Éxodo y Levítico, pero contiene algunas regulaciones concernientes a las porciones asignadas a sacerdotes y levitas para la subsistencia de ellos y de sus familias. Las porciones sacerdotales se dividen en dos: muy sagrada (9-10) y sagrada (11-18), y deben ser comidas por hombres puros en el área del Tabernáculo y por las mujeres de las familias de los sacerdotes en función, en sus casas. Los sacerdotes se mantienen de las ofrendas del Tabernáculos, pero los levitas reciben el diezmo.
La sal (v. 9) siendo un preservador de los alimentos, es un símbolo de permanencia cuando se hacen pactos. Basado en este pacto, hasta el día de hoy en algunos grupos judíos los sacerdotes (de apellido Cohen, que significa “sacerdote”, ¡Sí! seguro conoces a alguien con este apellido: descendiente de Aarón), tienen privilegios como bendecir la congregación o ser llamado primero a leer la Torá.

Capítulo 19: El sacrificio de la vaca roja (debía ser totalmente roja, sin manchas ni ningún moteado), aparentemente se hacía cada semana para mantener sus cenizas para los ritos de purificación que se hacían junto a rosear agua sagrada. Cuando una persona quedaba impura por razones que se especifican en otros textos que ya hemos visto, y aquí entre los versos 11-18, deberá rosearse con una mezcla de agua de purificación y cenizas los días tercero y séptimo de los siete que estará impuro.
Estos ritos, aunque complicados, mantenían la idea de santificación en el pueblo de Israel al mismo tiempo (aunque no era su propósito en sí) servían para proteger a la comunidad y al individuo que vivía en la comunidad lejos de fuentes de enfermedades o de contaminación física.

Capítulo 20: Los israelitas se quejan nuevamente, esta vez con signos de arrogancia: “¿No somos acaso la asamblea del Señor?” (v.4) Como diciendo: “Somos especiales, somos elegidos, ¿para que nos trajiste aquí?” Como de costumbre tanto Moisés como Aarón consultan juntos al Señor quien les da instrucciones para darle agua al pueblo de Israel. La orden era hablar sobre la roca para ordenarle que de ella saliera agua, sin embargo Moisés la golpeó y dos veces. Su desobediencia consiste en no obedecer al mandato del Señor (hablar sobre la roca) tuvo su raíz (según las palabras de Dios para ellos, v.12). en su falta de confianza a que solo la palabra haría que la roca brotase agua pero también en atribuirse ser suplidores de esa agua (v. 10). A causa de esto ni Aarón ni Moisés entrarán a la tierra prometida.
Los edomitas (descendientes de Esaú hermano de Jacob padre de los Israelitas) impiden el paso a Israel a pesar de que Moisés hace una petición pacifica donde los llama “hermanos”. Este solo evento causará disputas constantes en el futuro entre Edom y el pueblo de Israel.
Aarón muere habiendo transferido su ropa de sumo sacerdote a su hijo Eleazar y es llorado por la comunidad de Israel por 30 días. El hecho de que lo hayan hecho por todo un mes, en vez del luto acostumbrado de 7 días, nos dice lo apreciado que era entre la comunidad de los israelitas.

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