Día 71: Josué 22 al 24

Lee los capítulos 22 al 24 del libro de Josué (puedes leerlos dando click aquí: Josué 22-24)

Notas De Estudio

Capítulo 22: Los hombres de guerra de las tribus a quienes se les asignó territorio antes de cruzar el Jordán (Rubén, Gad y parte de Manasés) son despedidos a sus territorios porque ya la incursión conjunta de los israelitas contra los cananeos ha terminado. No que no haya gente con quien pelear o tierras que conquistar (como hemos visto) sino que los israelitas están asentados cada uno en su territorio correspondiente. Josué les enfatiza que sean fieles a Dios y a sus mandatos.
Un evento causa tensión en medio de esta paz (“Shalom”) que experimenta la nación (21:43-45): estas mismas tribus construyen un altar al Señor. ¿Cuál es el problema con esto? Como ya hemos visto (ver Día 55 Biblia Completa) para los hebreos el único lugar autorizado para la reunión de adoración corporativa (en comunidad) es el Tabernáculo (subsecuentemente el Templo de Jerusalén). Esta es la razón por la que al día de hoy no existe todo el sistema de sacrificios y rituales que había (aunque esporádicamente) desde tiempos de Moisés hasta el año 70 después de Cristo cuando los romanos destruyeron el templo. La ausencia de Templo es para ellos ausencia del sistema que debe celebrarse en el templo. Así que, todo el construye un altar para hacer sacrificios o crea un sistema de sacrificios y adoración fuera de lo establecido por el Señor está en desobediencia. Ya los israelitas han pasado por el trago amargo de las consecuencias de que alguien desobedezca así que están dispuestos a pelear con sus hermanos.
El evento se aclara con la afirmación de que el lugar no es para hacer sacrificios, es más un monumento para recordar la conexión que tienen como nación dentro de Israel.

Capítulo 23: Como Jacob y Moisés, Josué se dirige a todo el pueblo antes de morir. Sus palabras enfatizan el hecho de que Dios ha estado con ellos y que les ha dado descanso de sus enemigos, cumpliendo todas sus promesas, así que deben ser fieles, ser valientes y no desmayar en su obediencia a Dios. Cuando se refiere a todo Israel es muy probable que haya sido una representación de sus líderes principales, quienes a su vez tendrían que comunicar esto al resto del pueblo. Faltan partes del territorio por conquistar, lo que nos indica que muchas de las naciones o sus remanentes todavía están alrededor, y eso representa un peligro pues Israel siempre ha demostrado una tendencia a alejarse de los caminos de Dios. Es esta la razón del énfasis de Josué en la fidelidad de Dios y en la obediencia del pueblo en agradecimiento a esa fidelidad.

Capítulo 24: Este capítulo representa otra charla de Josué, quizás semanas después de la que vimos en el capítulo anterior y, evidentemente, más cercana a su muerte. Después de detalles históricos llama la atención del pueblo a que sirvan solamente a Dios, eso será lo que los mantendrá firmes y lo que hará que se mantengan en la tierra, tierra que los expulsará (¿vomitará?) si ellos se apartan de Dios. En este capítulo vemos a un Josué más directo y confrontador, dos veces afirma que los de Israel no son capaces de servir a Dios y que deben quitar los ídolos que todavía conservan. Probablemente con dos cosas en mente:
– el canto profético que él y Moisés enseñaron al pueblo de Israel, y que podemos ver al final de Deuteronomio.
– probablemente con información fiel y certera de que había entre el pueblo algunos con inclinaciones a otros dioses.
El pueblo responde con un sí rotundo a Dios, un sí que Josué utiliza como señal de que se han comprometido.
En medio del descanso de la guerra, y de disfrutar del Shalom del Señor se entierran los restos de José que se trajeron de Egipto, Josué y Eleazar también son enterrados. Y aquí inicia una nueva etapa del pueblo de Israel, una muy loca que veremos ahora que entramos a Jueces.

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Día 70: Josué 19 al 21

Lee los capítulos 19 al 21 del libro de Josué (puedes leerlos dando click aquí: Josué 19-21)

Notas De Estudio

Capítulo 19:  Esta es una lectura que no parece importante, pero mucho de lo que leeremos después depende de la lucha del pueblo de Israel por mantener este territorio, conquistar o reconquistar la tierra que le fue dada por Dios. De lo descrito en el capítulo debemos señalar que: Parte del territorio de Zabulón fue dado años después por Salomón al rey de Tiro en pago por su asistencia en la construcción del Templo (1 Reyes 9:11-13). Neftalí recibió la porción más grande entre las tribus restantes, pero su área era la que menos tenía potencial agrícola. Dan estaba justo en la frontera con los Filisteos, lo que los ponía en constante peligro. De hecho, años después perdieron casi todo su territorio y tuvieron que conquistar el territorio de Lais (Jueces 18), ciudad que renombraron “Dan”. En ambos textos (Josué y Jueces) se nos describe a los danitas como conquistadores, es muy probable que su posición en esos territorios haya sido por esta característica.
Al igual que a Caleb, Josué es honrado con la tierra que le pertenecía como herencia. Se le da al final, lo que nos indica su humildad y responsabilidad como líder. Aunque, a diferencia de Caleb que tiene que pelear por la porción territorial que se le asignó, Josué elige una ciudad en ruinas que el mismo reconstruye, es muy probable que sea porque ya estaba cansado de la lucha El capítulo termina indicándonos que estos territorios fueron repartidos bajo la Presencia de Dios.

Capítulo 20 y 21: Una vez asignado el territorio a cada tribu se pasa a asignar las ciudades de refugio y las ciudades para los levitas dentro de cada tribu.
En cuanto a las ciudades de refugio: a diferencia de lo que ya hemos leído, en este texto se incluye un procedimiento de entrada a la ciudad. Cuando alguien haya matado a otra persona accidentalmente huirá a la ciudad de refugio pero, antes de entrar, los ancianos de la ciudad deberán escuchar su caso y evaluar si fue realmente un accidente. Estas ciudades tenían puertas y usualmente había una plaza cerca de la puerta donde los ancianos se sentaban para tratar los casos del pueblo. Si resulta ser verdad que se trata de un accidente entonces podrá entrar en la ciudad y estar seguro hasta ser juzgado por la Asamblea (esto puede referirse a la reunión de los líderes de todo Israel) o hasta la muerte del Sumo Sacerdote. Los pueblos designados como ciudades de refugio son también ciudades levitas, lo que nos da a entender que este capítulo es un prefacio del siguiente (21).
En el capítulo 21 se nos da a entender que los levitas tuvieron que reclamar su tierra, es como: “¿Se olvidaron de nosotros? Recuerden lo que Dios ordenó a Moisés.” Con la entrega de las ciudades que pertenecían a los levitas entonces terminó la repartición y la tierra tuvo paz. Esto con la ayuda de Dios.

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Día 51: Números 33 al 36

Lee los capítulos 33 al 36  del libro de Números (puedes leerlos dando click aquí: Números 33-36)

Notas De Estudio

Capítulo 33 y 34: Estos últimos capítulos de Números son un claro cierre, no sólo del libro, sino del recorrido de 40 años de Israel por el desierto. Los primeros versos son un detalle de este recorrido y de las paradas de Israel con mención de algunos de los incidentes que ocurrieron entre una localidad y otra. Muchos de los lugares se mencionan aquí por primera vez, ya que lo que hemos visto hasta ahora en libros como Éxodo, Levítico y en el mismo Números, solo escogen los lugares donde pasaron más tiempo o donde hubo sucesos importantes. La forma en que está detallado nos hace recordar itinerarios de guerra encontrados en excavaciones en el cercano oriente, especialmente en Asiria. El detalle de la muerte de Aarón incluye la fecha y la edad del hermano de Moisés.
El capítulo termina acentuando la necesidad (bajo orden de Dios) de expulsar a todos los habitantes de Canaán y destruir todos los ídolos e imágenes fundidas. Las tierras deben ser partidas equitativamente según el tamaño de la tribu. El no expulsar los habitantes hará que sus corazones sean arrastrado con ellos lejos del Señor.
Meditando en esto: muchas veces es bueno hacer una limpieza completa del corazón como forma de que podamos dedicarnos por completo al Señor, “limpiar la tierra”. A veces como creyentes seguimos con corazones llenos de “viejos habitantes de la tierra”, ídolos e imágenes fundidas, que hacen que la conquista sea mucho más difícil y a veces: imposible.
El capítulo 34 hace un detalle de las fronteras, yendo de sur a norte. El tamaño de la tierra es amplio e Israel nunca tuvo tal extensión de territorio solo en parte del reinado de David y durante el tiempo de Salomón, por ninguna razón en especial sino por su pecado y su falla en sacar a todos los pueblos de Canaán. La tierra prometida será repartida solo entre 9 tribus, ya que Manasés, Rubén y Gad ya han recibido su heredad antes de cruzar el Jordán. Se eligen jefes de las tribus quienes estarán encargados de la repartición de las tierras cuando acaben las incursiones. A pesar de que Moisés deja todo listo, no será él quien conduzca a los israelitas en sus batallas con las naciones cananeas sino Josué, tomará unos cuantos años.

Capítulo 35: como ya sabemos, por su posición como guardianes y de servicio en las cuestiones sagradas, los levitas no recibirían una tierra específica donde solo habite su tribu sino que su descendencia estará entre todas las tribus, con ciudades asignadas para ellos y apropiadas para sus ganados, ganados que obtendrían por los diezmos y las ofrendas del Tabernáculo asignados a ellos. Estas tierras serían tomadas de cada tribu, dando la tribu más numerosa los terrenos más amplios.
De las cuarenta y ocho ciudades dadas a los descendientes de Levi, seis de estas ciudades serían ciudades de refugio, lugares donde un criminal no juzgado podría huir para salvar su vida hasta que sea juzgado justamente y según la ley.
Esto es un increíble avance en procesos judiciales antiguos, ya que era muy difícil controlar las venganzas o que la gente tomase la justicia en sus manos. Si alguien asesinaba a alguien ya sea de manera intencional (como en los casos mencionados en los vs. 16-20) o no intencional (como en los casos mencionados en los vs. 22 y 23). Solo habría una condición: lo que garantiza la protección del refugiado es permanecer en la ciudad hasta ser juzgado o hasta la muerte del Sumo Sacerdote (aparentemente se esperaba que el sacerdote actuase como un juez, pero también el día de la muerte del sacerdote marcaba el momento de libertad del homicida en refugio), de lo contrario daría permiso a que un pariente o cercano a la víctima vengue su muerte.

Capítulo 36: Vuelve el caso de las hijas de Zelofejad de la tribu de Manasés, se les ha entregado tierras entre su gente y en nombre de su padre. Pero en una sociedad patriarcal, donde el hombre es quien define el linaje: ¿qué pasa si estas mujeres se casan con hombres de otras tribus? Así que, se les ordena a ellas y a las mujeres dentro de Israel en el porvenir, mujeres descendientes de familias donde no hubo hijo varón, que solo se casen con hombres de su tribu, de esta forma la tierra quedaría siendo parte de la tribu original a la que se le asignó. ¡Terminamos Números! Mañana: Deuteronomio.

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Día 50: Números 30 al 32

Lee los capítulos 30 al 32 del libro de Números (puedes leerlos dando click aquí: Números 30-32), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 30: leyes en cuanto a los votos y su anulación. Las promesas hechas al Señor deben tomarse bastante en serio y deben cumplirse al menos que no haya casos especiales. En la Biblia vemos votos hechos al Señor condicionados o no condicionados, pero en su mayoría conectados con una petición (condicionados): “Si haces esto conmigo, entonces haré…”

Capítulo 31: Los madianitas eran descendientes de Abraham a través de una de sus concubinas llamada Cetura. Siempre actuaron en alianza con los moabitas o los amalequitas o los Ismaelitas con el fin de pelear contra Israel. En este caso los madianitas (bajo consejo de Balán) habían mandado mujeres para seducir a Israel y que estos se apartaran del camino del Señor. Vemos por primera vez el modelo de “Guerra Santa”, donde el sacerdote (en este caso Finés) iba junto al ejercito con los instrumentos sagrados. En otras incursiones vemos como el “Arca del Pacto” se convierte en un elemento sagrado clave para acompañar a Israel en la batalla.
Como el propósito de la guerra es erradicar los elementos impuros de la tierra sean personas o propiedad, los soldados que regresen de la batalla deben purificarse. Algunos críticos sugieren que la mentalidad de “Guerra Santa” fue desarrollada en la mentalidad de la gente antigua pero no bajo las órdenes de Dios, pero debemos tomar en cuenta que era el futuro de la nación elegida de Israel que se encontraba en juego si no se exterminaba los pueblos de la tierra.
Sí, hay preguntas difíciles que surgen de estos pasajes, espero podamos tratarlas.
El resto del capítulo habla de la repartición del botín.

Capítulo 32: los de la tribu de Rubén y de Gad piden tomar la tierra ya conquistada para sus ganados y posesiones. Tomando en cuenta que todavía el pueblo no ha entrado a la tierra prometida (están en los alrededores, no han cruzado el río Jordán), Moisés toma su petición bastante mal: “¿Les parece justo que sus hermanos vayan al combate mientras ustedes se quedan aquí sentados? »¡Y ahora ustedes, caterva de pecadores, vienen en lugar de sus padres para aumentar la ira del Señor contra Israel!” (vs. 6 y 14). Lo toma como una excusa para no ayudar a sus hermanos a conquistar la tierra. Ellos en cambio prometen que seguirán en guerra: construirán ciudades para sus familias y sus ganados, luego de hacerlo se unirán a los israelitas en la incursión ¡en la línea frontal de combate! y solo regresarán cuando se termine de conquistar la tierra.
Aparentemente hacen esto bajo voto (que ya vimos que deben ser cumplidos) y Moisés toma a Eleazar (sacerdote) y a Josué (su sucesor) como testigos. A pesar de que las familias rubenitas y gaditas estarían en ciudades fortificadas, es natural que un pequeño grupo de hombres se quede con ellos para defender las ciudades.
Moisés accede al formato de la petición, y entrega también parte de la tierra a Manasés.

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Día 49: Números 27 al 29

Lee los capítulos 27 al 29 del libro de Números (puedes leerlos dando click aquí: Números 27-29), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 27: El caso específico con que se inicia este capítulo, el de las hijas de Zelofejad, termina modificando las leyes sobre la herencia de propiedad en el pueblo de Israel. En aquellos tiempos era sumamente importante preservar el nombre de alguien a través de su descendencia. En una sociedad patriarcal (enfocada en los hombres) su petición no era descabellada. Moisés consulta con el Señor y al Señor le parece justo. Existe un pensamiento ya generalizado, donde se cree que todo lo de “tiempos bíblicos” apuntaba a la explotación y a la discriminación de las mujeres, pasajes como este nos indica que no necesariamente era así todo el tiempo y, aunque las sociedades eran patriarcales, la situación determinaba la reacción.
Dándonos un ejemplo en como debe ser la sucesión de liderazgo: Moisés ora pidiéndole al Señor un líder adecuado para continuar lo que ha iniciado. Moisés no entrará en la tierra prometida, su oración está conectada con este evento. Ya algunos pasajes nos han venido preparando para que sepamos que la persona indicada es Josué (uno de los dos hombres que quedaron de los exploradores de la tierra prometida), y su investidura se hace delante de todo el pueblo y con Moisés y el sacerdote Eleazar encabezando la ceremonia pública. Transferir un liderazgo como el de Moisés debe ser en reconocimiento de todo el pueblo: que se vea que es de Dios y que el mismo Moisés lo está aprobando.
El urim y el tumim son consultados como oráculos también en 1 Samuel 14:41 y 28:6, estos iban en el pecho del sacerdote. No sabemos como se obtenía la respuesta de estos instrumentos sagrados, pero algunos eruditos creen que se movían como si fuesen dados para dar un sí o un no.

Capítulo 28 y 29: hacen una descripción de las ofrendas ordinarias y el recordatorio de las fiestas anuales. Cada día era santo, así que se presentaba al Señor mediante una ofrenda diaria. Luego se da instrucciones sobre las ofrendas semanales hechas en el sabbat y de las ofrendas mensuales que se realizaban el primer día de cada mes. De aquí pasa a las fiestas anuales, que ya hemos visto, pero agregando algunos elementos. Por ejemplo:
Pascua: se designa que tanto el primer día como el último día son días de reposo.
Fiesta de las Enramadas (o de los Tabernáculos): se detalla los sacrificios realizados durante este festival. Se iniciaban los sacrificios con 13 novillos que iban bajando hasta llegar al séptimo día donde se sacrificaban 7, junto a dos carneros y catorce corderos a diario (carneros y corderos no variaban en número.
La libación era derramar una bebida (generalmente vino) sobre las ofrendas.

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Día 48: Números 24 al 26

Lee los capítulos 24 al 26 del libro de Números (puedes leerlos dando click aquí: Números 24-26), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 24: Vemos en la insistencia de Balán el deseo de que la voluntad de Dios no pase. Intenta constantemente porque quiere que de su boca salga maldición contra Israel, sin embargo de ella no sale nada más que bendición porque así lo ha querido el Señor.
Dos de las profecías de Balaam pueden ser identificadas en pasajes posteriores: el verso 7 se refiere a la victoria de Saúl sobre Agag rey de Amaleq (1 Samuel 15:8) y los versos 17-18 se refieren a David quien conquisto tanto a Moab como a Edom (2 Samuel 8:1-12), aún así muchos eruditos piensan que es más una profecía mesiánica (sobre Jesús) que sobre el hijo de Isaí: David.

Capítulo 25 y Capítulo 26: se continúa la historia que había sido dejada a un lado para insertar las maldiciones atrofiadas de Balán. Aún así, este pasaje es más una continuación de la historia de Balán y su intento de maldecir a Israel por dinero (sí… sí… no está implícito en el pasaje, lo que vemos es que el hombre bendice y que su intención es servirle a Dios, pero su constante intención de hacerlo nos dice explícitamente qué había en su corazón). Según Números 31:16, la idea de que las mujeres moabitas sedujesen a los israelitas fue de Balán, lo que nos revela que, más que un profeta de Dios (cosa de la que se gloría en el inicio de sus últimos oráculos) es un asalariado, un mercenario que por dinero hace lo que se le requiere: incitó al pueblo a la desobediencia y también a la idolatría.
Aparentemente eran líderes quienes habían contribuido al pecado, ya que quienes deben morir por el hecho son ellos (v. 4). Y bueno: siempre hay alguien que “desentona”: uno de los líderes del pueblo, en medio del lloro del pueblo (no está claro en el verso si el pueblo llora por los líderes muertos o por la furia del Señor contra ellos o por la plaga que se había desatado entre ellos a consecuencia de esto causando la muerte de miles, probablemente sean todas las anteriores), aparece con una madianita para presentarla a su familia, ¿ustedes entienden? Su actitud no es solo falta de sentido común sino: desafiante. Desafiante al propósito de Dios, desafiante a los estatutos del Señor (lo hizo frente a la Tienda de Reunión). Fines, nieto de Aarón, toma carta en el asunto. Su fidelidad es premiada con sacerdocio perpetuo.
A causa de la mortandad en el pueblo un nuevo censo debe ser hecho tanto entre las tribus a quienes se les repartirá tierra como entre los levitas. Este censo se hace 38 años después que el primer censo que vimos a principio de Números. En 38 años las tribus de Simeón declinó por 37,100 hombres y Neftalí por 8,000. Estas tribus redujeron sus números en 38 años en vez de aumentarlo, probablemente por perdidas de guerra o porque tuvieron la mayor cantidad de muertos en las plagas por las desobediencias. Las tribus de Manasés, Aser e Isacar han aumentado.

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Día 46: Números 18 al 20

Lee los capítulos 18 al 20  del libro de Números (puedes leerlos dando click aquí: Números 18-20), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 18: el Señor confirma el sacerdocio de Aarón y su descendencia. Dios habla directamente con Aarón en vez de hacerlo a través de Moisés (eso solo se registra en dos ocasiones incluyendo está y en Números 10:8). Los sacerdotes son responsables de cuidar que otros sacerdotes que se encuentran en estado de impureza se acerquen al santuario. El resto del capítulo repite cosas que ya hemos visto en Éxodo y Levítico, pero contiene algunas regulaciones concernientes a las porciones asignadas a sacerdotes y levitas para la subsistencia de ellos y de sus familias. Las porciones sacerdotales se dividen en dos: muy sagrada (9-10) y sagrada (11-18), y deben ser comidas por hombres puros en el área del Tabernáculo y por las mujeres de las familias de los sacerdotes en función, en sus casas. Los sacerdotes se mantienen de las ofrendas del Tabernáculos, pero los levitas reciben el diezmo.
La sal (v. 9) siendo un preservador de los alimentos, es un símbolo de permanencia cuando se hacen pactos. Basado en este pacto, hasta el día de hoy en algunos grupos judíos los sacerdotes (de apellido Cohen, que significa “sacerdote”, ¡Sí! seguro conoces a alguien con este apellido: descendiente de Aarón), tienen privilegios como bendecir la congregación o ser llamado primero a leer la Torá.

Capítulo 19: El sacrificio de la vaca roja (debía ser totalmente roja, sin manchas ni ningún moteado), aparentemente se hacía cada semana para mantener sus cenizas para los ritos de purificación que se hacían junto a rosear agua sagrada. Cuando una persona quedaba impura por razones que se especifican en otros textos que ya hemos visto, y aquí entre los versos 11-18, deberá rosearse con una mezcla de agua de purificación y cenizas los días tercero y séptimo de los siete que estará impuro.
Estos ritos, aunque complicados, mantenían la idea de santificación en el pueblo de Israel al mismo tiempo (aunque no era su propósito en sí) servían para proteger a la comunidad y al individuo que vivía en la comunidad lejos de fuentes de enfermedades o de contaminación física.

Capítulo 20: Los israelitas se quejan nuevamente, esta vez con signos de arrogancia: “¿No somos acaso la asamblea del Señor?” (v.4) Como diciendo: “Somos especiales, somos elegidos, ¿para que nos trajiste aquí?” Como de costumbre tanto Moisés como Aarón consultan juntos al Señor quien les da instrucciones para darle agua al pueblo de Israel. La orden era hablar sobre la roca para ordenarle que de ella saliera agua, sin embargo Moisés la golpeó y dos veces. Su desobediencia consiste en no obedecer al mandato del Señor (hablar sobre la roca) tuvo su raíz (según las palabras de Dios para ellos, v.12). en su falta de confianza a que solo la palabra haría que la roca brotase agua pero también en atribuirse ser suplidores de esa agua (v. 10). A causa de esto ni Aarón ni Moisés entrarán a la tierra prometida.
Los edomitas (descendientes de Esaú hermano de Jacob padre de los Israelitas) impiden el paso a Israel a pesar de que Moisés hace una petición pacifica donde los llama “hermanos”. Este solo evento causará disputas constantes en el futuro entre Edom y el pueblo de Israel.
Aarón muere habiendo transferido su ropa de sumo sacerdote a su hijo Eleazar y es llorado por la comunidad de Israel por 30 días. El hecho de que lo hayan hecho por todo un mes, en vez del luto acostumbrado de 7 días, nos dice lo apreciado que era entre la comunidad de los israelitas.

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