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Día 263: Abdías – Jonás 1-4

Lee el libro Abdías y de Jonás los capítulos 1 al 4 (puedes leerlos dando clic aquí: Abdías – Jonás 1-4).

Notas De Estudio

Abdías: Abdías es el libro más corto del Antiguo Testamento, aún así: debe ser leído, releído, y estudiado, como todo libro profético. Casi todos los libros proféticos se enfocan en varios temas o en profecías en contra de muchas naciones, pero Abdías se enfoca de manera central en la nación de Edom. De acuerdo al libro, los edomitas no se comportaron como debía una nación vecina durante la destrucción de Jerusalén, por lo tanto serán destruidos y en el futuro su tierra le pertenecerá a Israel.
Lo único que se conoce sobre el autor es lo que escribió en este libro, y su nombre es muy común, significa “Siervo del Señor” y lo comparte con 12 personajes más del Antiguo Testamento.
Jonás 1-4: Jonás es quizás uno de los profetas más conocidos, lamentablemente no por su profecía sino por su terquedad, por ir en sentido contrario a lo que le pidió Dios, y en los libros de historias para niños: “el profeta tragado por un gran pez.”
El libro es una narrativa anónima sobre el profeta, quien aparece por primera vez en la Biblia en 2 Reyes 14:25 como el profeta del territorio de Zabulón, y predijo la restauración de las fronteras del Reino del Norte, que ocurrió durante el reinado de Jeroboán 2 (793-753 a.C.). Hay varias controversias alrededor del libro y, aunque la controversia es interminable, el libro juega una parte importante en los propósitos futuros de Dios contra Israel:
Nínive era la capital de Asiria, que en se momento no era la nación poderosa que se transformaría en Imperio, aunque los asirios ya eran conocidos por sus prácticas temerarias. La negativa del profeta ir a predicar a la ciudad probablemente tenía que ver con el hecho de que ya él sabía que eso la conduciría al arrepentimiento y había visto en qué se transformaría Asiría y qué haría contra el Reino del Norte (de donde venía Jonás y de quien él mismo había profetizado que se expanderían sus fronteras). Esto no era imposible, Eliseo vio lo que Hazael haría contra los israelitas al convertirse en rey de Siria (2 Reyes 8:12) aún así cumplió en darle la profecía. El capítulo 4 nos da cierta referencia al respecto:
“Jonás se enojó muchísimo, pues no le gustó que Dios hubiera perdonado a la gente de Nínive. Muy molesto, le dijo a Dios:
– ¡Ya lo decía yo, mi Dios, ya lo decía yo! Hiciste lo que pensé que harías cuando aún estaba en mi tierra. Por eso quise huir lejos de ti.” (4:1-2)
Jonás es también la historia de un Dios que, siendo Rey de Reyes de toda la tierra y el Universo, pudiendo decretar sus designios sobre quien quiera, extiende misericordia a quienes se arrepienten.

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Día 108: 2 Reyes 9 al 12

Lee los capítulos 9 al 12 del libro de 2 Reyes (puedes leerlos dando click aquí: 2 Reyes 9-12)

Notas De Estudio

Capítulo 9 y 10: Eliseo envía a alguien de la comunidad de los profetas a ungir a Jehú como rey de Israel. La unción de Jehú había sido ordenada a Elías (1 Reyes 19:15-16) pero este no llegó a cumplirla y la tarea le cayó a Eliseo. Hasta ahora, muchos de los que han subido al trono ha sido porque lo han arrebatado o porque han ganado las breves guerras civiles que empezaban al morir uno de los reyes, pero Jehú es ungido. A diferencia de David: Jehú no espera a que el rey actual muera sino que se dedica a conspirar contra el rey, y a cumplir al pie de la letra las profecías que el Señor había pronunciado por medio de Elías contra la familia de Acab (1 Reyes 21:17-29) y que no se cumplieron en tiempos en que este rey vivía, ya que se había humillado delante del Señor.
En el capítulo se nos presenta a Jezabel como una mujer fuerte, no llora ni se lamenta sino que se maquilla como preparándose para su muerte. Sabía lo que le esperaba. Llama a Jehú “Zimri”, el asesino de Elá hijo de Basá, un insulto que puede traducirse como: “¡Ahí viene el asesino de reyes!”
El capítulo 10 es una reseña del reino de Jehú quien eliminó a toda la familia de Acab, incluso a sus amigos y erradicó durante su reinado el culto de Baal. Jonadab (mencionado en 10:15-16), había fundado un pequeño grupo tradicionalista que tenían costumbre similares a la de los israelitas antes de entrar a la tierra prometida: se abstenían de vino, no sembraban sino que recolectaban y vivían en tiendas (Jeremías 35:6-10). Las cabezas de los hijos de Acab frente a la ciudad representaban el destino de todo aquel que se opusiera al reinado de Jehú. Es lamentable, pero los reyes en la antigüedad afirmaban sus reinos con sangre. A pesar de que Jehú cumplió la palabra del Señor al pie de la letra e incluso alardeaba de eso (10:16), seguía siendo “fan” de los becerros que Jeroboán había levantado con el fin  de que los israelitas no fuesen a adorar en Judá.

Capítulo 11 y 12: Lo que ha hecho Jehú tuvo influencia incluso fuera de Israel, ya que Ocozías rey en el sur también murió durante la rebelión. Atalía la madre del fenecido rey intenta eliminar a toda la familia real con el fin de convertirse en “reina madre” (algo que no podía hacer si uno de los descendientes de Ocozías era capaz de heredad el trono). El pequeño Joás se libra de la masacre y se convierte en el rey que, bajo el consejo del sacerdote Joyadá, lleva a Israel al primer gran avivamiento como pueblo de Dios desde tiempos de David.
Joás empezó a reinar alrededor del año 836 a.C. e hizo lo bueno ante los ojos de Dios, su reinado fue de 40 años y durante ese tiempo se reparó el templo, que estaba en pésimas condiciones pues el culto al Señor había disminuido (recuerden que los templos subsisten con ofrendas y contribuciones de la gente). A pesar de hacer lo bueno ante Dios fue asesinado en una conspiración.

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Día 107: 2 Reyes 6 al 8

Lee los capítulos 6 al 8 del libro de 2 Reyes (puedes leerlos dando click aquí: 2 Reyes 6-8)

Notas De Estudio

Capítulo 6 y 7: La historia con que comienza el capítulo nos hace entender que la comunidad de profetas era dirigida o guiada por Eliseo. La siguiente parte entiende un complot de los sirios para atacar a Israel. Si uno lo lee cuidadosamente se sorprende, ya que Naamán, un sirio y funcionario importante, acaba de ser sanado ¡debería haber paz entre ambos reinos!. Esto nos indica que las historias no están en orden cronológico.
En el resto del capítulo 6 y en el capítulo 7, Israel (específicamente Samaria, que era la capital) es atacada dos veces por los sirios, en ambas ocasiones es liberada no con un ejercito ni por fuerza militar sino por el poder de Dios. En una de las historias, un grupo de leprosos (gente rechaza por su enfermedad y que vivían en las afueras de la ciudades) participan en avisar al pueblo la huida de los sirios. Es común en relatos bíblicos que se use al ciudadano cuya importancia es considerada mínima o nula, como participante en la liberación en la que gente más fuerte no pudo contribuir. La situación era tan grave que empezamos a ver el resultado de la maldición de la que habla el libro de Deuteronomio, que caería cuando el pueblo apartase su corazón de Dios: la gente tiene tanta hambre que incluso se come a sus hijos (Deuteronomio 28:53-57). No tenemos claro por qué el rey acusa a Eliseo por el hecho, pero es probable que lo sienta responsable. Si lo conectamos con la historia anterior tiene mucho sentido.
La ciudad es liberada y la situación económica mejora, como Eliseo lo profetizó.

Capítulo 8: Junto a la historia en que la Sunamita se le devuelva la tierra el libro hace una pausa de Eliseo y se enfoca en los movimientos políticos de la época:
– Ben-adad está a punto de morir y es traicionado por Jazael el mismo mensajero que envió a Eliseo para ver si viviría. Es bastante curioso que uno de los reyes de Israel mandase a consultar a un dios extranjero mientras un rey extranjero manda a consultar al Dios del universo. La forma de Jazael matar al rey nos indica que su intención era que pareciese una muerte “natural”, a consecuencia de lo que padecía.
– Dos reyes de Judá que hicieron lo malo ante Dios: Jorán, quien se casa con una de las hijas de Acab (una acción estratégica de su padre Josafat para hacer la paz con Israel) y su hijo Ocozías, nieto de Acab. Ambos reinados duraron poco.

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Día 106: 2 Reyes 4 y 5

Lee los capítulos 4 al 5 del libro de 2 Reyes (puedes leerlos dando click aquí: 2 Reyes 4-5)

Notas De Estudio

Capítulo 4: este capítulo nos presenta diferentes eventos milagrosos en los que Eliseo es el personaje principal. Todo esto tiene una conexión con demostrarnos que tiene “una doble porción” del espíritu de Eliseo. La primera historia y la segunda, aunque tratan de dos mujeres diferentes, pueden ser comparadas con la historia de Elías y la viuda de Sarepta (1 Reyes 17). Tienen marcadas diferencias pero mucha semejanza. La sunamita de la segunda historia no debe ser confundida con la joven que fue llevada a David. La penúltima historia está ambientada alrededor de la comunidad de los profetas, un grupo de hombres y sus familias que aparentemente estaba bien organizado, que vivían en juntos o muy cerca.

Capítulo 5: Empezamos a percibir diferencias entre las historias de Elías y las de Eliseo, mientras Elías participaba en eventos milagrosos se le da un énfasis a sus profecías, pero en Eliseo es evidente que el énfasis se encuentra en los actos milagrosos en los que está involucra. La historia de Eliseo y Naamán, que es bien conocida, quizás la más famosa entre las historias del profeta, es una de esas. Naamán es enviado por el rey de Siria quien asume que, como el profeta tiene fama de hombre de Dios poderoso, debe estar al servicio del rey. El rey de Israel recibe a Naamán pero lo interpreta como una amenaza, una provocación. Eliseo manda a buscar a Naamán pero cuando este llega a su casa ¡ni siquiera sale a recibirlo! Debemos notar que: Naamán es un personaje importante y ya está ofendido, no solo porque el profeta no lo recibió (ya ha sido rechazado por el rey) sino también por la propuesta de Eliseo. A regañadientes acepta y es sanado.
Hay que ponerle atención a los siguientes detalles, ambos peticiones de Naamán:
1- Como pagano Naamán entiende que los dioses son territoriales, así que pide dos cargas de tierra (v. 17) de Israel. El uso de la tierra está claro: es para adorar sobre ella en algún punto de su lugar natal.
2- Ahora, Naamán entiende que como oficial debe estar con el rey cuando este vaya a adorar a otro dios, le dice a Eliseo: “… desde ahora ruego al Señor que me perdone por inclinarme en ese templo.” (v. 18). “Vete en paz” es la respuesta del profeta. Desde el Antiguo Testamento vemos la importancia de un corazón humillada sobre la actitud externa o el lugar.
El capítulo termina por la desgracia de Guiezi, quien consumido por la avaricia hereda la lepra de Naamán.

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Día 105: 2 Reyes 1 al 3

Lee los capítulos 1 al 3 del libro de 2 Reyes (puedes leerlos dando click aquí: 2 Reyes 1-3)

Notas De Estudio

Capítulo 1: La figura de Elías vuelve a aparecer en este capítulo, esta vez interceptando mensajeros del rey quienes van camino a consultar a otro dios con respecto a la salud del mismo. Era de costumbre, en tiempos de enfermedad crónica o de accidentes fuertes, que la gente consultara con respecto a su futuro. Lo hacían para organizar su casa en caso de que la palabra dada fuese de muerte. Baal-zebub significa “Señor de las Moscas”, un dios al que se le atribuían poderes sanadores. Algunos eruditos creen que el nombre “Baal-zebub” e una distorsión hecha por los escritores bíblicos como forma de denigrar a Baal a quien también se le conocía como “Baal-zevul” o ‘señor de gloria”, mencionado por Jesús en Mateo 12:24-27 como “Beelzebú”.
Cuando el texto es leído en hebreo hay un juego de palabras interesantes: “hombre de Dios” es “ish-Elohim” y “fuego de Dios” es “esh-Elohim”. Los soldados le dicen “ish-Elohim (hombre de Dios) baja”, pero lo que cae (baja) es “esh-Elohim” que consume a los soldados. El tercer oficial viene no en arrogancia sino en humildad, se pone de rodillas y Elías da el mensaje: el rey morirá.
Como no llegó a tener hijos, su hermano Jorán asume el trono.

Capítulo 2 y 3: Este capítulo hace de transición entre dos poderosos profetas: Elías quien es arrebatado al cielo y su sucesor: Eliseo. El hecho de que Elías sería arrebatado parece un evento de conocimiento público en la comunidad profética. Elías se mueve de un lugar a otro como una forma de probar a Eliseo, este último no se despega de él. “Una doble porción de tu espíritu”: Eliseo quería el doble del poder que Dios había dado por su Espíritu a Elías. La condición: “Si logras verme cuando me separen de tu lado…”
La expresión “¡Padre mío, padre mío, carro y fuerza conductora de Israel!”, es un lamento por Elías, a quien Eliseo considera la fuerza motora que conduce a Israel por los caminos de Dios. Los demás profetas no creen que Elías ha sido arrebatado permanentemente, sino que quizás Dios lo llevó a otro lado, lo buscan por varios días pero no lo encuentran. Otra persona es también arrebatada en el Antiguo Testamento: Enoc (Génesis 5:18). Dentro del judaísmo hay un sin número de leyendas en las que Elías aparece periódicamente en la tierra, muchas de ellas conectadas con la venida del Mesías. Jesús afirma que Juan el Bautista era Elías (Mateo 17:11-13)
Los dos eventos aislados al final del capítulo nos muestran como Eliseo es ahora un  profeta del orden de Elías. El capítulo 3 revela el tipo de hombre que veremos es el profeta quien, a diferencia de Elías, suele ser consultado constantemente por el rey como por otras personas. A pesar de eso: no tiene miedo a confrontar a quien entiende vive una vida alejada de Dios, no importando si es alguien poderoso.
El pasaje es impresionante y nos revela que la confianza en Dios es el mejor camino para ganar batallas, a pesar que los métodos del Señor son… ¿extraños? O sea, ¿cavar pozos? ¡Pues sí! A veces solo debemos hacer los pozos: el Señor los llenará de agua.

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Día 103: 1 Reyes 16 al 19

Lee los capítulos 16 al 19 del libro de 1 Reyes (puedes leerlos dando click aquí: 1 Reyes 16-19)

Notas De Estudio

Capítulo 16: Mientras que en Judá predomina el reinado de una sola familia, los descendientes de David, en Israel (reino del norte) las guerras civiles son parte de la historia. La paz entre reinados no es constante ya que muchos reyes son suplantados por rebeldes que terminan acabando con ellos y su familia. Ese es el caso de Basa, cuya maldad era tal que Jehú profetiza un destino terrible para su familia, profecía que se cumple en el reinado de su hijo Elá, quien teniendo dos años en el trono es asesinado por Zimri, quien reino solo siente días pues el ejercito nombró a su general como rey en el campo de batalla mientras este se encontraba en Tirsá. En esa guerra civil otro rey temporal (Tibni) fue derrotado por Omri, quien reinó más tiempo que sus dos antecesores. Omri es el responsable de la construcción de la nueva capital del reino: Samaria. De acuerdo a una inscripción de Mesá, rey de Moab, que datada alrededor del 950 antes de Cristo, Omri fue un rey poderoso que incluso colonizó el norte de Moab. A morir su hijo Acab le sucedió.
Cuando se habla de Acab y de su esposa Jezabel (de nacionalidad fenicia y cuyo nombre significa “aquí está la gloria”, vaya nombre), entramos a un terreno donde la maldad es apoteósica (una “palabrita dominguera” que significa “extremadamente grande”). En sus tiempos, un señor llamado Jiel edificó Jericó, como consecuencia de esto su familia sufrió la maldición que había proferido Josué sobre aquel que reconstruyera la ciudad (Josué 6:26)

Capítulo 17: En este capítulo aparece uno de los personajes centrales en la narrativa bíblica y un profeta importante en el movimiento religioso del reino del norte: Elías “el tisbita”. Aunque no dejó nada escrito, es uno de los profetas más poderosos en la Biblia, poderoso en palabras que eran apoyadas por señales. Elías es uno de los que aparece en la historia de la Transfiguración de Jesús en Mateo 17, y como veremos más adelante: nunca murió, “fue arrebatado.”
Elías (cuyo nombre significa “mi Dios es el Señor”) parece ser el único que se atreve a enfrenta a Acab y a su malvada esposa Jezabel, sus palabras iniciales no son muchas: «Tan cierto como que vive el Señor, Dios de Israel, a quien yo sirvo, te juro que no habrá rocío ni lluvia en los próximos años, hasta que yo lo ordene.» Y luego se oculta hasta que vuelve a reaparecer casi cuatro años después. La conexión de la profecía con agua desafía la divinidad de Baal, a quien se le conocía como el dios de las “aguas frescas y los relámpagos”.
En dos ejemplos de la increíble provisión de Dios, Elías es alimentado por cuervos, luego va a casa de una viuda (el último lugar que irías si querías ser alimentado) precisamente en el país de Jezabel. La viuda tiene poco, aparentemente la sequía llegaba hasta la región de Tiro y Sidón. Elías le recuerda la fidelidad de Dios: “no hay agua”, parafraseo, “pero el Señor promete que la comida no cesará.” Y así fue. El pasaje termina con el hijo de la viuda muriendo y Elías orando para que vuelva a vivir.

Capítulo 18: Al tercer año Elías recibe la orden de volver a Acab. La sequía ha llegado al punto donde el agua se ha agotado y ni siquiera ha habido producción agrícola. Elías sale al encuentro de Abdías, quien era administrador del palacio de Acab y fiel servidor de Dios. Aparentemente, la búsqueda de Elías se había llevado acabo por todas partes y la frustración de no encontrarlo había llevado a Jezabel al punto de matar a todo profeta que tuviese una conexión con el Señor Altísimo. Es aquí donde nos damos cuenta que, a pesar de toda la maldad que caracterizaba al pueblo, Elías no era el único profeta y había gente fiel que seguía sirviendo a Dios.
Elías entonces propone a Acab una “competencia profética”. Cada uno tendrá un altar sobre que pondrá un buey, el Dios verdadero será el que consuma la ofrenda en fuego. Los profetas de Baal son los primeros en turno, Baal tenía la fama de andar de parrandas y quedarse borracho (¡vaya vicio para un “dios”!), así que sus profetas solían cortarse y golpearse para “llamar su atención”, Elías se burlaba de ellos. En el turno de Elías, después de un mensaje conmovedor al pueblo, él reconstruye el altar de Dios que estaba en ruinas, hecho agua sobre el altar y ¡Dios mandó fuego que consumió hasta el agua!
En la euforia del momento todos los profetas de Baal son ejecutados por Elías, quien hora por lluvia hasta que el cielo se nubla.
La historia de Elías nos recuerda que no es siempre “popular” la posición de aquel que sigue a Dios, a pesar de que el pueblo de Dios sigue a otros dioses y anda en otra dirección, alguien que esté nadando contra corriente debe animarse y, actuando en el poder de Dios, llamar la atención de la gente de Dios a reconciliarse con él.

Capítulo 19: A pesar de la victoria el profeta ahora está asustado. Muchos llaman a este pasaje “la resaca de Elías.” Ayer fue un día de victoria, aparentemente ya la gente entendió el mensaje. Pero no es así, al otro día todo vuelve a la normalidad: la gente llenando los templos de Baal ¡cómo si nada hubiese pasado! Elías se rinde, siente conmiseración, y no quiere seguir. Lo que hizo, dice él: “no tuvo resultado”.
“… soy el único que queda con vida, y ahora me buscan para matarme a mí también.” (1 Reyes 19:10). Dios días después le dice: “Levántate. No estás solo. Hay algunas cosas que quiero que hagas.”
¿Puede ser que la conmiseración sea tan grande que nos paralice?
¿Podría ser que enfocados en que un grupo de gente se afirme nos olvidemos de quienes “no han doblado sus rodillas a Baal”?
¿Puede ser que, albergando la ilusión de que gente que amas entienda tu celo y se una a la causa, pierdas la perspectiva?
Yo digo que sí. Pasó con Elías. Pasa con nosotros.
El revolucionario parece derrotado, la revolución parece que no sea, las circunstancias dicen todo lo contrario. Dios dice (sin que parezca que le importe nuestra queja o ansiedad): “Levántate. No estás solo. Hay algunas cosas que quiero que hagas. La revolución será.”
Elías se levanta y cumple con su primera asignación: ungir a su sucesor.
Ante el llamado de Elías, que Eliseo considera como una honra, la actitud de quien lo sucederá es digna de admiración: Eliseo no solo sacrifica los bueyes, sino que usa los arados para leña. Un hecho que grita a voces: NO HAY VUELTA A ATRAS.

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