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Día 267: Sofonías 1 – Hageo 1-2

Lee los libros Sofonías capítulo 1 y Hageo capítulos 1-2 (puedes leerlos dando clic aquí: Sofonías 1 – Hageo 1-2).

Notas De Estudio

Sofonías 1-3: El libro de Sofonías fue escrito entre los años 640-612 a.C., y la mayoría de las profecías son en contra de los líderes de Judá en tiempos de Josías, algunas profecías en contra de las naciones que rodeaban a Judá y la caída de Nínive. El libro termina con expresiones de gozo por la restauración del Pueblo. Esto, como ya hemos visto en la tradición profética, nos hace entender que el castigo del pueblo era necesario como parte del proceso de purificación.

El autor es el mismo Sofonías, quien algunos piensan que es de sangre real (la razón es que menciona cuatro generaciones en su genealogía en vez de dos como la mayoría de los profetas). Lo que hace más interesante el libro de este profeta, es que Sofonías denuncia la maldad de los líderes de Judá en tiempos del rey Josías quien, a pesar de que su padre fue un hombre extremadamente malo, hizo lo bueno ante los ojos del Señor (2 Reyes 22:2). ¿Cómo podemos conciliar esto con las denuncias de Sofonías? El profeta debió de estar denunciando estas maldades probablemente antes de que las reformas religiosas y espirituales de Josías se extendieran a todo el Reino o, siguiendo la línea de lo que 2 Reyes nos informa: “Dios siguió enojado contra Judá porque los pecados de Manasés lo habían ofendido mucho. Por eso Dios dijo: «Voy a rechazar a Judá, como lo hice con Israel, y rechazaré a Jerusalén, la ciudad que había elegido, y al templo en el que dije que viviría». (2 Reyes 23:26-27), Sofonías estaba siendo obediente y portavoz de este mensaje.

Hageo 1-2: Hageo profetiza muchos años después que Sofonías, ya en tiempos en que algunos de los exiliados han regresado y el Segundo Templo se está reconstruyendo. Para ser exactos: en el segundo año de Darío (520 a.C.). Sus profecías funcionan como un detonador de esta construcción que había parado por amenazas, ya que denuncia que, mientras los gobernantes viven en lujosas casas (en el inicio del libro se introduce como un mensaje para Zorobabel y Josué, ambos líderes durante el tiempo de la reconstrucción de Jerusalén y la construcción del Segundo Templo).

En el libro no hay nada que nos diga quién lo escribió, pero las profecías son dadas por Hageo, lo que no nos hace dudar que el profeta haya sido el mismo autor.

El libro contiene cuatro profecías que son dadas en orden cronológico, confrontando a la gente de Israel para que cambien su pensamiento y conducta teológica, y motivando a la reconstrucción del templo, como ya hemos dicho.

En la tradición judía Hageo, Zacarías y Malaquías son los últimos profetas, después de ellos la profecía cesa. Para los cristianos, al morir Malaquías hay un silencio profético de unos 400 años hasta que nacen Juan el Bautista y Jesús, reiniciando una segunda fase en profecía.

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Día 265: Miqueas 6-Nahúm 3

Lee el libro Miqueas capitulo 6 hasta Nahúm capitulo 1 al 3 (puedes leerlos dando clic aquí: Miqueas 6-Nahúm 3).

Notas De Estudio

Miqueas 6-7: A pesar de Dios haber liberado a su pueblo este le ha dado la espalda. La profecía incluye algunas imágenes del pasado para recordar los actos de liberación hechos por Dios. Ningún evento religioso o práctica del Templo podrá borrar la conducta del pueblo (6:6-7), el cambio deberá hacerse en el corazón y la práctica de la justicia (6:8). La injusticia hacia los otros es el principal problema, y la razón por la que serán destruidos.
Miqueas se lamenta por no encontrar justos entre el pueblo. Su lamento puede ser fácilmente replicado por nosotros hoy:
“Ya no hay en este mundo gente buena y que ame a Dios; unos a otros se hacen daño.” (7:2)
El libro concluye con una nota de esperanza, una confirmación de que la relación del Señor con Judá y Jerusalén se mantendrá, de que Israel será restaurado. La destrucción es una limpieza no la eliminación total del pueblo.
Nahúm 1-3: El libro de Nahúm es una pronunciación extendida contra Nínive, la capital del Imperio Asirio. Un mensaje fuerte para los Asirios pero un mensaje de esperanza para los judíos. Después de la profecía de Jonás, los habitantes de Nínive se habían arrepentido, pero los ninivitas del tiempo de Nahúm se habían vuelto orgullosos y arrogantes a causa de su poder. Nahúm es la única persona en todo el Antiguo Testamento, y el escritor no da ninguna referencia sobre el tiempo de su profecía, lo que lo distingue de otros que lo ubican en tiempos de tal o aquel rey. Aún así, los estudiosos afirman que Nahúm profetizo en algún tiempo entre el 663 a.C. (ya que da referencia al saqueo de Tebas, Egipto, que fue en esa fecha) y el 612 a.C. (año de la caída de Asiria).
El tema principal del libro es que el Señor hará pagar a los asirios por cómo han tratado a sus enemigos, como eran conocidos por mandar a sus cautivos en marchas de muerte (2:1) el Señor los dispersará por su crueldad. Como se alegraron en la sangre de sus víctimas y en apilar cuerpo de sus enemigos, el Señor transformará a Nínive en un baño de Sangre.

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Día 264: Miqueas 1-5

Lee el libro Miqueas capitulos del 1 al 5 (puedes leerlos dando clic aquí: Miqueas 1-5).

Notas De Estudio

Introducción Al Libro: Miqueas profetizó en los últimos años del Siglo VIII a.C. y los primeros años del siglo VII a.C., que es el tiempo aproximado en que Isaías profetizó lo que se encuentra en su libro de los caps. 1-39. El nombre Miqueas significa “¿Quién Es Como Dios?” que es la pregunta que Miqueas hace casi al final del libro “¿Quién es como tú, Dios?” (7:18). Era oriundo de Moréset, un pueblo a unos 40 kms al sur de Jerusalén y, como no se da ninguna genealogía o referencia genealógica, asumimos que no era de una familia prominente. Miqueas era un habilidoso orador, maestro de las metáforas y un genio creador de imágenes narrativas vívidas. Muy pocos profetas vieron el futuro tan claro como él. Incluso los ancianos de tiempo de Jeremías recordaron la profecía de Miqueas sobre las reformas religiosas de Ezequías (Jeremías 26:17-19).
Su principal enfoque profético es Jerusalén ya que Judá ha reemplazado el pacto con Dios por la cultura de las naciones que los rodeaban, y los ricos y políticos se habían enriquecido por la explotación al pobre e injusticias. Así que proclama los juicios de Dios llamando a su gente al arrepentimiento.
Capítulo 1-3: Las primeras profecías son en contra de Samaria (es decir: Reino del Norte) y era un tiempo clave ya que Asiria estaba iniciando su fuerza como Imperio. Miqueas llora tanto por Israel (norte) como por Judá (sur). No debemos olvidar que el profeta es una persona, es parte del pueblo, no es un robot que solo recibe palabra y se alegra de lo que ve por su superioridad espiritual que “lo salvara o lo pone en posición de conveniencia sobre los demás”. El profeta anuncia el mensaje porque le duele lo que pasa en el pueblo y quiere verlo transformado, arrepentido. Al ser parte del pueblo: llora, se lamenta, por las cosas que ve.
Las profecías continúan en contra de los ricos injustos quienes han destruido a Israel con su avaricia, por cuanto planean maldad para oprimir el Señor traerá un mal sobre ellos. Luego se enfoca en los gobernantes malvados, los profetas mentirosos (de quienes hemos leído en casi todos los libros proféticos) y la derrota de Jerusalén. En todos estos augurios proféticos la injusticia social y religiosa es clave para el juicio contra la tierra.
Capítulos 4-5: Estos capítulos comprenden profecías mesiánicas (sobre el Mesías), algunas de las cuales se han cumplido (5:2 “Pero tu Belén Efrata… eres un pequeño pueblo, pero llegarás a ser muy importante…”) y otras futuras (casi todo el capítulo 4). Y, aunque su enfoque es la paz que vendrá por el reinado de Dios, esta paz no vendrá sin una destrucción previa. Por eso el profeta constantemente dice “los que quedemos con vida…”, como diciendo: “los que seamos encontrados fieles.”

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Día 262: Amós 5-9

Lee los capítulos del 5 al 9 del libro de Amós (puedes leerlos dando clic aquí: Amós 5-9).

Notas De Estudio

Capítulos 5-6: Estos dos capítulos representan la parte central de la acusación contra Israel. Empezando con un lamento por la caída de Israel y terminado con un enemigo mortal que Dios ha levantado contra Israel. La idea de la lamentación domina el pasaje, y Amós utiliza el “Quinah Funerario” usado por los israelitas para lamentar por ellos mismos. En la primera parte, vemos como Dios es adorado como el Señor de los Cielos (5:8-9), mientras que Israel adora a las estrellas (5:25-27). Los dos pasajes son resumidos en un proverbio (6:12), una acusación (6:13) y un juicio (6:14)

 El gran pecado de Israel, del que debe arrepentirse, es su injusticia: humillan al pobre, le quitan los panes, cobran altos impuestos e intereses, los funcionarios son sobornados, entonces: Dios no habita entre ellos. ¿Quieren que Dios este entre ellos? Deben de dejar de hacer lo malo y empezar a hacer lo bueno. Pero al mismo tiempo que el profeta anuncia la necesidad de arrepentimiento habla de un juicio inevitable: Israel llorará. Incluso su culto a Dios es abominable:

“»¡Yo aborrezco sus fiestas religiosas!

¡No soporto sus cultos de adoración!

Ustedes se acercan a mí

trayendo toda clase de ofrendas,

pero yo no quiero ni mirarlas.

¡Vayan a cantar a otra parte!

¡No quiero oír esa música de arpa!

Mejor traten con justicia a los demás

y sean justos como yo lo soy.

¡Que abunden sus buenas acciones

como abundan las aguas

de un río caudaloso!”

(5:21-24)

Dios prefiere actos de justicia que una vida religiosa aplicada con rigidez.

Capítulo 7: Amós recibe visiones de futuras desgracias sobre Israel (fuego y saltamontes) y participa como intercesor del pueblo ante Dios, teniendo éxito en lograr que al pueblo se le permita escapar de esas calamidades. La última visión del capítulo es de una plomada (que es una pesa usualmente de plomo, usada por los albañiles para marcar una línea recta y vertical, garantizando que sus paredes eran rectas a medida que la edificación iba subiendo), esta plomada serviría para medir la rectitud de Israel.

Amós encuentra oposición con Amasías, el sacerdote de Betel, quien lo envía de vuelta a Judá. Las palabras contra Amasías son… bastante fuertes.

 Capítulos 8-9: Es definitivo: Israel sufrirá a causa de su pecado, que Amós enfoca mayormente (como hemos visto hasta ahora) en sus actos injustos contra los más débiles y desvalidos de la sociedad. A pesar de eso: el fin de todo es restauración. Israel será restaurado y nunca más volverá a ser arrancado.

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Día 261: Amós 1-4

Lee los capítulos del 1 al 4 del libro de Amós (puedes leerlos dando clic aquí: Amós 1-4).

Notas De Estudio

Introducción Al Libro: Amós era pastor de una villa llamada Tecoa que se encontraba a unos 15 kms. al sur de Jerusalén. A pesar de que era de Judá fue enviado a profetizar a Israel (el Reino del Norte), convirtiéndose así en el primero de los profetas del Siglo 8 a.C., lista que incluye a Isaías, Oseas y Miqueas. Fechado alrededor del 760 a.C., en un mundo donde el Santuario de Betel servía como lugar cúltico e idolátrico central del Reino del Norte. Mientras condena Israel al mismo tiempo señala las enfermedades políticas y sociales del pueblo, en contraste con Oseas quien se enfoca en las enfermedades religiosas. Así que, no es de sorprendernos que muchos de los lectores de este libro en nuestro tiempo lo ven como una fuente inspiradora para la renovación de las estructuras sociales.

El tiempo en que Amós profetizó fue bastante corto y aparentemente escribió sus profecías al volver a Judá.

Capítulo 1-2: El libro es único en el sentido que abre el libro con una declaración temática:

“«Cuando Dios se enoja

y habla desde Jerusalén,

se marchitan los pastos;

¡se reseca el monte Carmelo!»”

(Amós 1:2)

Y estos capítulos comprenden profecías contra las naciones que rodean a Israel. Si has venido leyendo la Biblia Completa con este programa son las mismas naciones a las que apuntan los otros profetas: Siria (Damasco), Filistea (Gaza), Tiro, Edom, Amón, Moab, finalizando con Judá e Israel. Nos puede parecer natural que un profeta hable en contra de cualquier nación, pero estas naciones no servían a Dios, ¡al contrario! Entonces, ¿cómo y quién le da la autoridad a este profeta para profetizar contra ellas? El Dios del cielo y de la tierra, ¡claro! Lo que nos afirma la superioridad de Dios sobre todo. Ese es el mensaje implícito que hay bajo estas profecías. Las profecías contra estas ciudades se basan en maldades específicas y en ciertos casos en eventos contemporáneos o no muy lejanos a la época de Amós. La maldad de Judá es su rebelión contra Dios, la de Israel las injusticias sociales y el liberalismo.

Capítulo 3: En este capítulo Amós responde a esos que pudiesen clamar que él no tiene autoridad para profetizar contra Israel porque son los “elegidos de Dios”. Contra estos cargos Amós profetiza que:

(1) su elección garantiza que ellos serán juzgados ¡es la razón por la que se les juzga! (1-3)

(2) Dios ha hablado, por tanto: el profeta debe hablar (4-8)

(3) Israel es tan malvado que aún las naciones que los rodean (¡y que son perversas!) podían sentarse como jueces en contra de ellos (9-11).

Capítulo 4: Este capítulo comprende dos unidades, cada una es una acusación que es seguida por planteamientos religiosos usados de manera irónica. La primera parte es contra las mujeres ricas de Samaria (las llama “vacas gordas de Basán”) y la segunda acusa a Israel de no ponerle atención a todas las palabras de juicio que escucharon antes. Al final Amós da una doxología que parece una amenaza más que palabras de ánimo, describiendo el poder de Dios.

 

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Día 260: Joel 1-3

Lee los capítulos del 1 al 3 del libro de Joel (puedes leerlos dando clic aquí: Joel 1-3).

Notas De Estudio

Introducción: Entramos al profeta Joel. Comienza parecido a Oseas, sin mucha información de su vida personal, a excepción del nombre de su padre (Petuel, v. 1), pero a diferencia del profeta anterior, Joel no nos dice explícitamente en qué reinados sirvió (comparen con Oseas 1.1), lo cual hace más difícil ubicarlo en la línea del tiempo. De todas formas, el consenso de los estudiados en la materia ubican que sirvió aproximadamente del 810-750 a. de J.C., antes de la Caída de Jerusalén y el Cautiverio. Joel, al igual que Isaías, Miqueas y otros, vivió y profetizó en Judá (o Reino del Sur). La frase clave y que veremos a través de todo el libro es “el día del Señor”.

Capítulo 1: Joel arranca llamando la atención al pueblo sobre una gran plaga de langostas que habían enfrentado (vv. 1-4). Por la intensidad de los ejemplos y descripciones a lo largo del capítulo (vv. 5-13, 16-20), parece que la plaga había sido desastrosa. En los vv. 13 y 14 pasa de lamento ha llamado; un llamado a sacerdotes, ministros, líderes, y a toda la gente del país, a mostrar y dolor y arrepentimiento, y a clamar a Dios.

En el versículo 15 hay una pausa clave: se anuncia que se acerca “el día del Señor”, frase clave en la predicación de Joel. Pero aquí ese día implica eventos funestos, porque “la destrucción viene de parte del Todopoderoso”. Sí, dice que Dios mismo viene a arremeter contra su propio pueblo.

Capítulo 2: Ahora desde el verso 1 se avisa que “está cerca el día del Señor”. Entre los términos que acompañan esta frase están “alarma”, “grito de guerra”, “oscuridad y penumbras”, y “sombras profundas”. Es obvio que la connotación es negativa, verdad? Del versículo 2b al 11 habla de la plaga de “langostas”. En contraste con el capítulo 1, que se enfoca en las consecuencias de la plaga, se dan más detalles descriptivos del fenómeno en sí. Es duro notar que según el verso 11 el “Señor va a la cabeza de la columna” de la plaga. Sé que a muchos nos enseñaron que “Dios es amor” (y es cierto), pero no menos cierto que también es “fuego consumidor”. Y para ubicarnos mejor analicemos los versículos 12-17, que son un llamado a volverse a Dios (entonces se habían alejado, cierto?), a entregarle el corazón (porque era de otro!), a proclamar un ayuno masivo (sí, el v. 16 dice “ancianos, niños y aun los bebés”), y a orar por perdón (es obvio que estaban en falta). Del 18 al 27 hay promesas de restauración (tanto para el pueblo como para sus tierras, vegetación y animales), que empiezan por un “entonces”. Entonces qué? Que si claman y se arrepienten, como se les propuso en los versos anteriores, “entonces” vendrán su bienestar y prosperidad.

Al final del capítulo (vv. 28-32) terminan con un anuncio grande y peculiar: Dios promete derramar su Espíritu sobre toda la gente (vv. 28-29). Recordemos que en esas épocas el Espíritu Santo venía sobre personas específicas, para momentos y tareas específicas. Cuando se cumpla esta profecía ya no importará si eres profeta o no, jefe o subalterna, muy joven o muy viejo, o si eres hombre o mujer, si clamas al Señor serás salva (v. 32), y además tendrás su Espíritu en ti. Esto se empezó a cumplir en el Día de Pentecostés, en el que el apóstol Pedro citando este mismo pasaje en Hechos 2, lo explica perfectamente.

Capítulo 3: Este capítulo se divide en dos partes. La primera, vv. 1-16, es un anuncio de juicio futuro sobre las naciones enemigas de su pueblo. Es interesante que este juicio ocurra “cuando yo [el Señor] restaure la prosperidad de Judá y de Jerusalén”, suceso viene después de la invasión y destrucción de Jerusalén en 586 a. de J.C. Nada de ello a ocurrido para los días de Joel, pero los judíos reciben una profecía que viajará muy lejos en el tiempo para cumplirse. De manera específica, se mencionan entre las naciones a ser juzgadas a Tiro y Sidón (fenicios), y las ciudades de Filistea (v. 4). También se mencionan algunos de los crímenes cometidos contra el pueblo de Judá, como vender a sus hijos como esclavos, robar utensilios sagrados, entre otros.

Finalizamos el capítulo y también el libro, del verso 17 al 21, con profecías de restauración. El Señor les promete santidad, paz, abundancia de recursos, y muchos habitantes. En cambio, anuncia mal para sus enemigos, de manera específica menciona a Egipto y a Edom, “porque atacaron al pueblo de Judá y mataron a gente inocente”. El último verso promete a Judá, una nación al momento pecadora y sin intimidad con Dios, lo que concretamente necesitaba: “Perdonaré los crímenes de mi pueblo… y yo, el Señor, haré mi hogar en Jerusalén con mi pueblo”. AMÉN! Que así sea!

 

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Día 257: Oseas 5-8

Lee los capítulos del 5 al 8 del libro de Oseas (puedes leerlos dando clic aquí: Oseas 5-8).

Notas De Estudio

Capítulo 5: Casi todo el capítulo (14 versos de 15) consta de acusaciones de parte del Señor contra el pecado de su pueblo, y anuncios de juicio y castigo por el mismo. Casi todos los pecados mencionados tienen que ver con la idolatría; nos vamos dando cuenta por qué es el énfasis del libro (ver Introducción, posteo de ayer). Vuelve y se usa mucho la figura de una esposa (Israel) que abandona a su buen esposo (Dios), para ir a prostituirse (adorar a otros dioses). Entre los elementos distintivos de este capítulo están, primero el enfoque de las acusaciones hacia el liderazgo del pueblo (sacerdotes, líderes, miembros de la familia real), a los que el Señor condena por guiar su gente a la idolatría, y por ende a la destrucción. En segundo lugar, Dios acusa tanto a Israel como a Judá, a diferencia de otros capítulos donde se presenta a esta última como inocente (ver vv. 1.7 y 4.15).

El capítulo termina (verso 15) con una esperanza de Dios (sí, así como suena). Él dice que esperará hasta que “reconozcan su culpa y se vuelvan a mí”. El Señor está contando con que al ver sus dificultades, Judá e Israel entrarán en razón, y le “buscarán de todo corazón”.

Capítulo 6: Aquí encontramos una serie de exhortaciones al arrepentimiento, alternadas con señalamientos al pecado. En los versos 1-3 el profeta habla en primera persona, diciéndoles que se vuelvan al Señor. Luego, del 4 en adelante Dios pasa a hablar en primera persona a su pueblo, pidiéndoles lo mismo. Al igual que en el capítulo anterior, Judá también es acusado junto con Israel por infiel (vv. 4 y 11). A diferencia de la mayor parte del libro, en este pasaje no hace tanto énfasis en el pecado de la idolatría, pero sí en la violencia (asesinatos y asaltos, vv. 8-9).

Interesante es notar que, en consonancia con el mensaje de Jesús (quien cita a Oseas 2 veces, en Mt. 9.13 y 12.7), y del resto de la Biblia, en el verso 6 Dios les resume lo que anhela de ellos cuando dice:

”Quiero que demuestren amor, no que ofrezcan sacrificios. Más que ofrendas quemadas, quiero que me conozcan”.

Capítulo 7: Otra vez el Señor arremete contra el Reino del Norte (Israel). En esta acusación se muestra una lista más amplia de pecados: mentira, robo, bandidaje, idolatría (que nunca se queda en Oseas), borrachera, asesinato, aliarse con paganos, arrogancia, y perversidades sexuales. Para esta última, el Señor compara su desorden sexual con un horno muy caliente y fuera de control. Como si fuera poco, cuando estaban cosechando las funestas consecuencias de sus acciones, clamaban a los ídolos o pedían ayuda a naciones paganas como Egipto y Asiria (vv. 9-11), en vez clamar al Dios verdadero.

¡Cuánto pecado! Pero sobre todo, ¡cuánta terquedad! Y me pregunto, ¿será necesario que lleguen a mi vida toda clase de calamidades y que agote todos mis recursos, PARA ENTONCES CLAMAR Y BUSCAR A DIOS?! Dios es tan diferente de nosotros que aunque así fuera, si clamamos de corazón, Él nos recibe. Amén!

Capítulo 8: Ahora vemos a Dios anunciando las consecuencias que vendrán contra Israel, combinando los juicios con las razones de los mismos (sus múltiples pecados, sobre todo la idolatría). Aunque en los vv. 2-3, mencionan que Israel clama “¡Ayúdanos, porque tú eres nuestro Dios!”, el Señor les dice que “es demasiado tarde”. Dios es perdonador pero a veces es necesario que nos castigue fuertemente para de verdad aprender. ¿O no?

También debemos pensar (aunque el texto no lo dice), que Dios conoce el corazón de todos. Tal vez clamaron a Dios porque tenían “el agua al cuello”, y todo lo demás (ídolos, otras naciones, etc.) había fallado. Puede ser que tan sólo querían “salvarse el pellejo”, pero sin verdadero arrepentimiento. Son especulaciones en este caso, pero perfectamente posibles. Pero no vallamos lejos, ¿y nosotros? ¿Clamamos a Dios con genuina intención de cambiar o tan sólo queremos “salir del lío”? Piénsalo.

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Día 245: Ezequiel 17-20

Lee los capítulos del 17 al 20 del libro de Ezequiel (puedes leerlos dando clic aquí: Ezequiel  17-20)

Notas De Estudio

Capítulo 17: La alegoría de esta profecía se refiere a el exilio de Joaquín a Babilonia, la instalación de Sedequías su tío, por parte de Nabucodonosor, y la traición de Sedequías al aliarse con los Egipcios. La alegoría tiene tres actos:

1- Versos 3-4: Se describe un águila que es luego identificada con Nabucodonosor. La conexión con el Líbano es que había una parte del palacio de Jerusalén conocida como “La Casa del Bosque de Líbano”, lo que da una conexión con la instalación.

2- Versos 5-6: Describe la plantación de una semilla que se transforma en viña, la que es identificada con Sedequías.

3- Versos 7-8: describe la segunda gran águila, el Faraón Egipcio, a quien Sedequías había buscado por ayuda para hacer una revuelta contra Nabucodonosor. Lo que hace que la primera águila (Nabucodonosor) destruya la viña (Sedequías).

Vemos una importante conexión entre las profecías de Ezequías y las de Jeremías en este sentido.

Capítulo 18: Al igual que en Jeremías 31, Ezequías recibe palabra de Dios con respecto al destino de los hijos de padres pecadores, pero esta vez de forma muy descriptiva. Si evaluamos bien la razón por la que esta profecía es dada, tanto a Jeremías como a Ezequiel, es muy probable que algunos hijos de los exiliados habrían estado pensando que su destino estaba marcado: sus padres habían pecado y eso tenía consecuencias hasta la cuarta generación, ¡no había escapatoria! Pero, si los hijos no pagan por el pecado de sus padres, entonces la generación que se levante contra el pecado ¡sobrevivirá! Hay otra razón: la gente no asumía su culpa, y le echaba la culpa de lo que ahora les pasaba a el pecado de sus padres. Las palabras de Jeremías sirven para que se den cuenta que si han sido castigado es porque pecaron, ellos, no sus padres, y tuvieron también oportunidad para el arrepentimiento.

El capítulo pasa a comparar las cualidades del justo con el defecto de los pecadores, proponiendo las consecuencias de vivir de una u otra manera.

No solo los hijos no pagarán por el pecado de los padres: si el que peca (el malvado) se arrepiente: recibirá perdón, y si el justo se desvía: castigo.

Capítulo 19: Ezequiel pasa en este capítulo a ilustrar el principio de la responsabilidad individual con dos alegorías concernientes a la desaparición de la monarquía Davídica.

En la primera (vs. 2-9), el león simboliza a la tribu de Judá, la leona se refiere a Judá o a todo Israel, los cachorros: Joacaz y Joaquín, ambos llevados en cautiverio por su arrogancia.

La segunda (vs. 10-14) vuelve a la imagen de la viña para hablar de la caída de Judá y su monarquía.

Capítulo 20: Aquí inicia una serie de profecías concernientes al castigo de Israel y que termina en el capítulo 23. Es la tercera sección de este libro profético.

Otra vez el profeta recibe la visita de los líderes de Israel en el exilio, aparentemente esto era un detonante para que el profeta recibiese palabra de Dios. Ezequiel repasa la historia de Israel en el desierto y llama a un nuevo Éxodo en el que Israel volverá del desierto y será restaurado en su tierra. La estructura es: rebelión de Israel, Castigo de Dios y compasión divina.

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Día 242: Ezequiel 5-8

Lee los capítulos del 5 al 8 del libro de Ezequiel (puedes leerlos dando clic aquí: Ezequiel 5-8)

Notas De Estudio

Capítulo 5-6: En el libro es muy frecuente que Dios se dirija a Ezequiel como “hombre mortal” o “hijo de hombre” (literalmente “hijo de Adán”). Ezequiel debe usar una navaja de barbero lo que simboliza las armas de los Babilonios. Una tercera parte de su pelo es quemado simbolizando esos que morirán en la ciudad; otra tercera parte es dispersa por la navaja simbolizando esos que morirán en la ciudad y otra tercera parte es tirada simbolizando a esos que escaparán. Dios concluye la instrucción a Ezequiel hablando del significado de esta profecía y del acto de impureza que acaba de hacer. Ezequiel no distingue entre Israel y Judá sino que se dirige a ellos como una sola nación.
Capítulo 7: Antes de comentar brevemente este capítulo debemos tener en cuenta lo siguiente: Estas profecías son específicamente sobre el fin, pero sobre el fin de Israel (Judá) como nación, antes de ser exiliados. Se hace la acotación porque muchas personas suelen usar este tipo de capítulos para hablar del final de los tiempos, pero: nada que ver. Aunque podemos usarlo como ejemplo de lo que puede ocasionar la maldad y el pecado a una nación y al pueblo de Dios, debemos dejar claro de cuál es la dirección de esta profecía en específico.
Este capítulo culmina con la primera sección del libro (caps. 1-7), representando el destino horrible de Israel. Quizás por ser la profecía que culmina esta sección su lenguaje es más poético en estilo que los capítulos anteriores.
Capítulo 8: Este capítulo inicia la siguiente sección del libro (caps. 8-11), cuyo tema central es la destrucción de Jerusalén. En este capítulo encontramos también la razón de ser de la destrucción: En el sexto año del exilio, Ezequiel es llevado a Jerusalén en visión. No debemos pensar que es llevado literalmente: es visión. Y Dios le muestra todo lo que están haciendo los judíos en Jerusalén, ¡de sus actos de idolatría no se salva ni el templo! El templo servía como centro de los sacrificios, no solo personales sino de todo el pueblo, si el Templo era desecado con actos impuros de idolatría y de otro tipo: entonces los sacrificios por el pueblo no tenían validez.
¡No hay esperanza para Jerusalén!

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Día 239: Jeremías 47-52

Lee los capítulos del 47 al 52 del libro de Jeremías (puedes leerlos dando clic aquí: Jeremías 47-52)

Notas De Estudio

Capítulos 47-49 : Continúan los oráculos proféticos en contra de las naciones que iniciaron el capítulo 51. Si ya leíste Isaías (en caso de que estés haciendo este programa en orden) te darás cuenta que son prácticamente las mismas naciones a las que este otro profeta había mencionado en su libro. Básicamente son gente que contribuyeron con el deterioro moral de Israel, o le hicieron guerra continua hasta debilitarlos.

Los primeros en ser abordados son los Filisteos, descendientes de los llamados “Gente del Mar” quienes avanzaron por tierra y agua desde las Islas Griegas a través de Asia Menor o el mar Mediterráneo y se asentaron en las costas de Canaán uniéndose con poblaciones locales y formando los Filisteos (la palabra “Palestinos” se deriva de “Filisteos”), coalicionados en cinco ciudades Askelón, Gaza, Asdod, Ecrón y Gad. El faraón Neco los invadió según reporta Herodoto y luego Nabucodonosor los invadió en 604 a.C. deportando a la mayoría de su población y trayendo a un fin a los Filisteos como coalición y como etnia.

La siguiente es Moab, que estaba situada al este del Mar Muerto. La relación de Israel con Moab siempre fue tensa, empezando por la travesía de Israel por el desierto donde Moab no dejo pasarlos. Eran aliados de los Asirios, y luego fueron destruidos por los Babilonios a mediados de siglo 6. El capítulo 48 (donde habla de los Moabitas) es muy parecido a Isaías 15-16.

Luego Amón: los amonitas fueron siempre cercanos a los Moabitas, pero a diferencias de esto en algunas ocasiones eran aliados de los israelitas y en otras enemigos. La invasión de Nabucodonosor puso fin a el antiguo estado amonita.

Edom (descendientes de Esaú, hermano de Jacob, ambos hijos de Isaac el hijo de Abraham) estaban localizados al sureste del Mar Muerto. Eran aliados a los Babilonios y contribuyeron a el asalto contra Jerusalén (ver Salmo 137, Lamentaciones 4:21-22; Abdías 10-16). Eran conocidos en tiempos de los romanos como los Edumeos.

Damasco era la antigua capital de Aram (lo que ahora es Siria, de la que Damasco sigue siendo capital de Siria donde es conocida como ash-Sham). Fue destruida por los Asirios en el año 733 a.C. y luego fue usada como centro administrativo.

Cedar se refiere a la coalición de las tribus Árabes (descendientes de Ismael, ver Génesis 25:13), y Jazor es un lugar desconocido en la actualidad también asociado con los Árabes. Los habitantes de estas ciudades eran conocidos por sus destrezas con el arco y flecha, y eran pastores de ovejas. Aunque las tribus Árabes sirvieron con frecuencia a Babilonia, hay records antiguos babilonios que indican que Nabucodonosor realizó campañas contra las tribus árabes. Elam era la capital de Susa, país que los asirios saquearon en el 646 a.C.

Capítulos 50-52: representan la profecía más larga en contra de Babilonia. A pesar de que Jeremías mantenía consistentemente que Judá debía someterse a Babilonia eso no significa que él simpatizaba con ellos. El imperio de Babilonia inició con el padre de Nabucodonosor: Nabopolasar, quien aprovechó la muerte del rey Asirio Assurbanipal para debilitar el imperio y tomar el trono de Babilonia. Esta profecía es reservada para el final como el clima de la colección de profecías contras las naciones. Jeremías comparte el punto de vista de Isaías quien señaló a los Asirios como “instrumento de Dios” pero luego los condenó por pasarse de la raya con su crueldad en los asaltos y guerras contra Israel y en su blasfemia contra Dios.

Ciro de Persia (ahora Irán) terminó cruelmente con el Imperio Babilónico en el 539 a.C., cuando los poderosos sacerdotes de Marduc lo prefirieron a él antes que a Nabu-naid de Babilonia.

El capítulo 52 de Jeremías es en gran parte un duplicado de 2 Reyes 24:18-25:30 aunque con algunas diferencias y ampliado.

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