Día 278: Mateo 25-28

Lee el libro de Mateo capítulos del 25 al 28 (puedes leerlos dando clic aquí: Mateo 25-28).

Notas de Estudio

Capítulo 25: Las 3 enseñanzas del capítulo son sobre la “Venida del Hijo del Hombre”, es decir de Jesús. Las dos primeras son a través de la parábola de “las diez damas de honor”, y la de “los tres siervos”. La tercera es una enseñanza directa acerca del Juicio Final. Todas tienen elementos comunes o que se conectan. Uno es que hay que estar listos pues no se sabe cuándo el Señor vendrá; muy resaltado en la primera parábola, la de “las diez damas de honor” con el aceite. Número dos, enseñan que debemos ser fieles, bien plasmado en la parábola de “los tres siervos” con la administración financiera. Por último, Cristo deja claro que los que serán recompensados en su venida serán los que vivieron los valores del Reino que él enseñó, notable en su enseñanza sobre el juicio final.

Capítulo 26: Estamos llegando al clímax de este libro. Faltando 2 días para la Pascua, Jesús vuelve y anuncia que lo entregarán para ser crucificado. Por otro lado, el sumo sacerdote (Caifás), junto a los principales sacerdotes y ancianos (líderes religiosos) planeaban cómo atrapar y matarlo (vv. 3-5). Entonces se apareció Judas Iscariote (¡uno de los 12 discípulos cercanos de Jesús!), ofreciendo traicionar al Maestro a cambio de dinero. Llega la cena de la Pascua y de ella Mateo resalta dos cosas: que Cristo denuncia que lo van a traicionar para apresarlo, y la institución y explicación de la “Cena del Señor”, o “Santa Cena” como solemos llamarla. Ya aquí hemos entrado a lo que tradicionalmente se conoce como “La Pasión”, período comprendido entre la “Última Cena” de Jesús, hasta su crucifixión y muerte. Muchos también incluyen dentro de “La Pasión”, su sepultura y resurrección.

Luego el escritor resume relatos clave de las horas posteriores a la cena. El anuncio de la negación de Pedro, un tiempo de intensa oración en el huerto de Getsemaní, seguido por el arresto de Jesús encabezado por Judas. Después relata la primera “sesión” de enjuiciamiento en contra del Señor, delante del Concilio Supremo de líderes religiosos (o Sanedrín), y sus primeros sufrimientos físicos. Y por último, se cuenta la ya predicha negación de Pedro. ¡Atención! van dos discípulos que lo traicionan fuertemente.

Capítulo 27: El capítulo cuenta eventos que van desde el suicidio de Judas, pasando por el juicio de Cristo ante Pilato y lo relatos de las torturas, hasta llegar a la crucifixión, muerte y entierro del Mesías. ¿Por qué llevarlo ante el gobernador romano? Bueno, como no pudieron matar en secreto a Jesús (ver 26:4), los líderes religiosos lo llevaron ante Pilato, porque sólo las romanas estaban autorizadas por el Imperio para dar pena de muerte; no tuvieron de otra que tratar por esa vía. Pudimos ver en el pasaje que el gobernador se dio cuenta de que el Señor no era ningún criminal, sino que había otros motivos (v. 18) e intentó liberarlo (vv. 15-17). Para entender mejor el fallido intento de Pilato, observemos cual era la otra opción: Barrabás, un criminal famoso. Pero como sabemos, la influencia de los del Concilio Supremo se impuso. El posterior era lo que debía ocurrir.

En el pasaje de su crucifixión y muerte podemos, como es de esperarse, observar y aprender muchas cosas importantes. Vamos hoy a concentrarnos en dos. Una es que Mateo cuenta que durante esas horas los “principales sacerdotes, los maestros de la ley religiosa y los ancianos” por un lado (v. 41), los “revolucionarios que estaban crucificados con Jesús” por otro (v. 44), y la “gente que pasaba por allí” (v. 39), tenían algo en común: “se burlaban de Jesús”. Entonces, como han recalcado muchos, ¿dónde estaban toda la gente que lo recibió como un rey? (21:8-11) ¿Y todas las personas sanadas, restauradas y ayudadas? Mejor aún es pensar en cuánto hemos nosotros mismos traicionado y defraudado al Señor… ¡una y otra vez! Pero sean ellos, seamos nosotros, lo bueno es que el Mesías vino a rescatar a los pecadores, es decir TODOS. La segunda es el contraste. Como ya se había mencionado, este evangelio tiene como principal público a judíos. Y en la cima de la historia, Mateo resalta que los soldados romanos que estaban ahí (¡sí, esos que venían de una tradición pagana y politeísta!),  dijeron “¡Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!”. ¡ELLOS!

El capítulo termina con la astuta idea de los religiosos judíos de que Pilato mandara a vigilar con guardias romanos la tumba de Cristo. Así evitar que sus discípulos robaran su cuerpo, para luego decir “a todo el mundo que él resucitó de los muertos” (v. 64). ¡Jajajá! Como veremos, les salió al revés.

Capítulo 28: Capítulo final. En él se encuentran básicamente tres relatos: primero el de la resurrección de Jesús. Después el informe de los guardias que vigilaban la tumba, que sin querer ahora se convierten en inevitables testigos de la resurrección (¡Jajaja! ¡Que cool!), dándoles a los líderes judíos un gran callejón sin salida. Y por último está la famosa “Gran Omisión”… perdón, digo, la “Gran Comisión”; ahí Jesús les “pasa la antorcha” de las Buenas Noticias del Reino a sus discípulos. El punto de la broma anterior es muy serio: si no estamos tratando de hacer discípulos (que es un mandato del Señor), estamos de hecho, pecando por Omisión.

 

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Día 277: Mateo 21-24

Lee el libro de Mateo capítulos del 21 al 24 (puedes leerlos dando clic aquí: Mateo 21-24).

Notas De Estudio

Capítulos 21-22: Primero llegamos a uno de los momentos más famosos del ministerio de Cristo, la entrada triunfal a Jerusalén. Jesús entra a la ciudad donde él ya ha anunciado que lo arrestarán, torturarán, darán muerte, pero resucitará. Pero su llegada pareciera indicar lo opuesto; la mayoría de los presentes lo recibe como un rey… ¡pues lo es!

Poco después de su gran entrada Jesús va al templo, donde encuentra algo así como un mercado negro con los animales que se usaban para el sacrificio, y mesas de cambio de dinero; nada de esto debió ocurrir allí adentro. Se supone que las personas debían llevar sus animales y ofrendas según sus posibilidades, y el personal del templo se encargaba de examinarlos y ejecutar los rituales de lugar. Pero esa gente tenía un negociazo alrededor de algo que debía significar adoración, devoción (no critiquemos duro, que eso pasa hoy día). El Señor hace lo inesperado: “Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas. Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será llamado casa de oración”, ¡pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones!»” (vv. 12-13). Recordemos que ese era su templo, su casa; tenía todo el derecho de defenderla.

Cristo siguió haciendo milagros, dando parábolas y enseñanzas, respondiendo preguntas ganchosas de sus oponentes, etc., como era lo usual. En estos capítulos el escritor de este evangelio resalta algo que se va notando más y más en las historias: los líderes religiosos judíos de entonces, se ven más y más molestos con él (21:14, 23), captaron que algunas parábolas (que por un tiempo no entendieron) acusaban su conducta (21:45), y empezaron a hacer trampas para buscar una excusa para arrestarlo (22:15, 23 y 34). ¡Ningún intento tuvo éxito!

Capítulo 23: En este capítulo el Señor está dedicado casi exclusivamente a criticar abiertamente las malas conductas de los maestros de la ley judía y los fariseos, explicando los por qué de sus acusaciones. Les llama, entre otras cosas, “hipócritas”, “guías ciegos”, “serpientes”. Sin embargo, al principio de su exposición, Jesús dice claramente que “Por lo tanto, practiquen y obedezcan todo lo que les digan, pero no sigan su ejemplo. Pues ellos no hacen lo que enseñan.” (v. 3). Su problema principal no estaba en la teoría, ni Cristo tilda a sus enseñanzas de heréticas; su perdición radicaba en que vivían lo opuesto, y por tanto de espaldas al corazón de la voluntad de Dios. ¿Acaso somos así a veces?

El capítulo termina con el lamento de Jesús acerca de Jerusalén… la ciudad donde gente que lo odia lo va a calumniar, maltratar y hacer matar. Pero vemos en él un corazón de alguien que, a diferencia de sus adversarios religiosos, sí vivió lo que predicaba: “amen a sus enemigos”.

Capítulo 24: Aquí Jesús da varias profecías acerca del futuro. Algunas de cumplimiento cercano como las destrucciones de Jerusalén y del templo (vv. 1-2), que se cumplieron en ese mismo siglo. Otras, como las citadas en los vv. 21-22 y 26-31, creemos que se cumplirán al final de los tiempos, poco antes y al momento de la Segunda Venida del Mesías. Y algunas se han ido cumpliendo y repitiendo a través de diferentes épocas, como en los vv. 9-12. Lo más importante no es el cómo ni el cuándo, sino que pongamos en práctica lo que el Maestro ya nos ha advertido cuando dijo “No dejen que nadie los engañe” [énfasis nuestro]. Ahí está la clave.

 

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Día 276: Mateo 17-20

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Notas De Estudio

Capítulo 17: A medida que avanzamos, vemos que Mateo va combinando temas usuales del ministerio de Jesús con lo relacionado a su muerte y resurrección, cada vez más cercanas. También podremos observar que los eventos relatados son más cercanos en tiempo. En este capítulo eso se ve claro. Primero Jesús sube a una montaña y es transfigurado delante 3 de de sus discípulos. A su lado aparecieron Moisés y Elías hablando con él, y otra vez (como en el capítulo 3) se oyó desde el cielo una voz que dijo “Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo. Escúchenlo a él”. Recordemos que Moisés fue a través de quien Dios dio la ley, y Elías era algo así como el “ícono de los profetas” (aparte de que como ya hemos leído, “Elías” debía de venir antes que el Mesías, ¿recuerdan?). También miremos atrás, al Sermón del Monte donde Jesús menciona “la ley y en los profetas” (7.12). Bueno, con estas frases los judíos hacían referencia a toda la Palabra de Dios (hasta ese momento sólo el AT), así que podemos interpretar que Dios está mandando un mensaje de que su Hijo está cumpliendo y haciendo cumplir plenamente su Palabra, su mandato, su voluntad, y por tanto es a él a quien deben hacer caso.

Luego de esto, el capítulo cuenta que recién bajados de la montaña Jesús saca un demonio, después anuncia su muerte otra vez, y que más tarde, en otra ciudad hace otro milagro.

Capítulos 18 hasta el 20:16: Aquí encontramos una interesante serie de enseñanzas alternadas con parábolas, con temas bien variados; desde niños, pasando por dinero, solución de conflictos, y llegando a matrimonio y divorcio. De este grupo vamos a resaltar dos puntos. El primero es el orden inverso del Reino de Dios en contraste con el del mundo. En el mundo el grande, fuerte y con recursos es el mayor, y le sirven. En el Reino de Dios es al revés, y dijo que “el que se vuelva tan humilde como este pequeño es el más importante en el reino del cielo” (18:4, y ver 19:13-15). Recordemos que en los milagros de multiplicación de comida ellos (no Jesús) tendían tomar en cuenta solo a los hombres adultos. El Señor usa esa situación y contrasta los dos reinos.

El otro está en una parábola, que cuenta que un siervo le debía a su rey una cantidad exorbitante de dinero. El texto dice “10,000 talentos”, que eran como 16 años de salario mínimo de esa época! Y claro no podía pagar. Para que no le embargaran TODO (incluyéndolo a él mismo y a su familia), suplicó y el rey le cogió pena y le condonó la deuda. Desde que salió de ahí (perdonado), fue a cobrarle a alguien que le debía “100 denarios”, equivalentes como a sólo 3 meses y algo de salario mínimo de la época; sin embargo, aunque su deudor también le suplicó, lo sometió a la justicia. Jesús dejó un mensaje clarísimo para su audiencia: como el deudor mayor fue malvado y cruel por no perdonar a su pequeño deudor y recibió castigo, así – dice Jesús – que nos considera y nos hará “Padre celestial a ustedes si se niegan a perdonar de corazón a sus hermanos”. UFFF!

Capítulo 20:17-34: Aquí una vez más el Señor anuncia su sufrimiento, muerte y resurrección. Esta vez Jesús y sus discípulos ya van camino a Jerusalén. Vemos que Mateo quiere resaltar la intensidad de la situación. Cristo cada cierto tiempo les viene diciendo explícitamente (y veremos que con más ímpetu) lo que va a pasar. Entendible la importancia de estos anuncios: ¡el clímax de la salvación de la humanidad! De los siguientes dos eventos uno es un milagro, y otra vez una enseñanza de la mano con lo mencionado en el 18 y el 19: la opuesta visión de la grandeza entre los reinos de este mundo ‘versus’ el Reino de los cielos.

 

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Día 275: Mateo 13-16

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Notas De Estudio

Capítulo 13: Este capítulo está full de parábolas. Hay 8 en total, de las cuales Jesús explica 2, y sólo a sus discípulos. Él mismo explica por qué habla en parábolas y la razón de explicarlas a sus aprendices en los vv. 10-16. La más famosa de todas es la primera, la “parábola del sembrador”. Cuenta como un sembrador esparce semillas (el mensaje de Dios) que caen en 4 terrenos diferentes, que representan 4 tipos distintos de personas o corazones. Cada terreno obtuvo diferentes resultados y el Señor explica por qué.

El capítulo termina con un breve pero profundo relato sin parábolas. Jesús predica en la sinagoga de su propio pueblo, Nazaret. A pesar de lo impactante de su mensaje y la fama de sus milagros, lo despreciaron y “se negaron a creer en él” (v. 57). ¿Por qué? Cristo lo responde en el v. 57. Pero lo que hallo más duro es que según el v. 58 “hizo solamente unos pocos milagros allí debido a la incredulidad de ellos”. Un momento; Jesús el Mesías, Dios en forma de hombre, quien hizo todo tipo de milagros en otras partes, estaba ahí. Sin embargo su desempeño parece verse limitado por la falta de fe de ellos. ¿Y a nosotros? Sabemos que Dios es real y poderoso, pero ¿se ve su manifestación limitada por nuestra falta de fe? Pensemos.

Capítulo 14: En este capítulo tenemos varias historias de las cuales la primera es trágica: ejecutan a Juan el Bautista por ser fiel a su labor profética (vv. 3-5). Las demás historias son una secuencia relacionada con milagros. En la primera historia Jesús, con tan solo 5 panes y 2 pescados, alimenta (calculamos) al menos 10,000 personas, pues la Palabra dice en el v. 21 “cinco mil hombres se alimentaron, además de las mujeres y los niños”. Acto seguido el Señor manda a sus discípulos a cruzar el Mar de Galilea primero mientras el despide la gente. De madrugada la barca de ellos es azotada por una tormenta, y Cristo llega a ellos caminando no sólo sobre el agua (que aunque milagroso por alguna razón le quita un poco de efecto), ¡es sobre la tormenta! Pedro pide ir a Jesús (¡qué arretao ese Pedro!) y camina sobre el agua también, aunque después… ustedes saben lo que pasó. Entran en la barca y el viento (la tormenta) se detuvo. Todos estos milagros asombrosos (yo conté 4, ¿y ustedes?), ocurrieron en menos de 24 horas, enseñanzas incluidas.

Capítulo 15: Aquí tenemos una enseñanza conflictiva, seguida de 3 relatos de milagros. Primero, los fariseos confrontan a Jesús por un ritual que sus discípulos no hicieron antes de comer. Jesús les devuelve duro con frases que demostraban que dizque por cumplir la ley, ellos hacían cosas que en realidad deshonran a Dios. Como era usual los fariseos salieron ofendidos, y aparte de la multitud el Señor les explica a sus discípulos una de las enigmáticas frases dichas en público.

Las historias de milagros, de atrás para adelante son: la multiplicación de “Siete panes y unos pocos pescaditos” (vv. 32-39) para alimentar 4,000 hombres (más las mujeres y niños, estimamos que fueron más de 8,000). El relato anterior es un resumen de una serie de milagros diversos (“personas cojas, ciegas, lisiadas, mudas y a muchas más”). Y el primer milagro aquí mostrado es hacia una mujer gentil, es decir “no judía”. Recordemos que el judío tradicionalmente veía al menos al no judío pues ellos eran “el pueblo de Dios”. Como hemos dicho anteriormente esa era una muy mala interpretación y aplicación de las Escrituras, pero así era. A pesar de conocer sus desventajas (mujer en esa época y gentil) la mujer le suplica a Jesús que libere a su hija de un demonio que la atormentaba. El Señor al principio la ignora, actuando como lo harían la mayoría de los otros rabinos judíos, pero la historia se desenlaza no sólo con el milagro a favor de ella, sino que Jesús también le dice “Apreciada mujer… tu fe es grande”. ¡Qué curioso! En su pueblo natal no creen, mientras que una extranjera tiene mucha fe.

Capítulo 16: Los fariseos y saduceos otra vez (ver capítulo 12) le piden a Jesús una “señal milagrosa del cielo para demostrar su autoridad”. Él les responde de forma muy sabia (y contundente), y los deja. Luego de más enseñanzas, Jesús como que hace un alto y les hace a sus discípulos las preguntas “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”, y la más importante, “ustedes, ¿quién dicen que soy?”. Simón Pedro responde con la famosa frase “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente”, haciendo explícito (sin parábolas ni alegorías) que él era el Mesías esperado. Cristo aclara que esa información le fue revelada a Pedro por el Padre celestial, y de ahí en adelante el Señor empezó a decirles abiertamente lo que le sucedería pronto: que iba a sufrir, morir y resucitar al tercer día. Sorprendente para muchos, el mismo Pedro que dijo que él era el Mesías, trató de convencerlo de que no debería ser así; inclusive “lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo por decir semejantes cosas”. Sé que muchos quisiéramos decir: “Aló, Pedro, él es el Mesías, él sabe lo que está haciendo”. Pero no nos pasa a veces que pensamos, planificamos, y hasta oramos como diciéndole al Señor “mira Dios, esto es lo que de verdad conviene”. ¡Aló, ‘Pedros’ y ‘Pedras’, él es el Mesías, él SÍ sabe lo que está haciendo!

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Día 274: Mateo 9-12

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Notas De Estudio

Capítulo 9: Capítulo bien intenso, con 5 historias milagrosas y varias enseñanzas. La primera sanidad aquí (vv. 1-8) desata una polémica, pues cuando le trajeron un paralítico para que lo sanara, ¿qué uno espera? Que lo sane, ¿verdad? Pero Jesús le dice “Tus pecados son perdonados”, causando que los escribas pensaran que era un blasfemo. Recordemos que los escribas eran un grupo de personas expertas en transcribir a mano las Escrituras (la parte de la Biblia que ahora nosotros llamamos Antiguo Testamento), y por ende sabían mucho de la misma. Ellos entendían (y es verdad) que solamente Dios podía perdonar los pecados, pero no se percataban que tenían a Dios en forma de hombre frente a ellos. El Señor pudo dejar “que piensen lo que quieran”, pero no. Dijo “les demostraré que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados” (v.6)… y entonces lo sanó. Aparte de la lección sobre la divinidad de Jesús, aprendemos algo de carácter: hay posibles conflictos que NO debemos evitar; a veces hay que “remover las aguas”.

De los otros 4 milagros relatados en el capítulo (de 2 ciegos, un mudo, una niña muerta, y una mujer con “hemorragia contínua”), resaltaremos uno. Camino Jesús a resucitar la hija de un líder religioso, dicen los vv. 20-22 que se le acercó discretamente “una mujer quien hacía doce años que sufría de una hemorragia contínua” (la enfermedad parece que era una “menstruación” que no paraba, ¡nunca!) y le tocó uno de los flecos de su “túnica”, pensando que con eso se sanaría. Esa “túnica” era un manto que distinguía a los rabinos (maestros judíos de las Escrituras); lo comparo con el alzacuello que usan algunos ministros cristianos hoy día. Había una creencia judía no relatada en la Biblia, de que los flecos del manto rabínico del Mesías sanaban. De ahí entendemos que ella creía que Jesús era el Mesías, y por eso lo hizo. Curioso es que muchos estudiosos de la Palabra de Dios de la época no se dieron cuenta; Por el contrario, muchos difamaban a Jesús. ¿Nos pasará eso a veces, que sabemos mucho y en la práctica nos quedamos cortos?

Del resto del capítulo nos fijaremos en un llamado. El Señor le dice a un publicano llamado Mateo que sea su discípulo. Como muchos ya saben, los publicanos eran colectores de impuestos a favor de Roma (osea traidores a la Patria), y la mayoría eran corruptos y abusaban de la gente, su gente. También recordemos que un discípulo no es un simple espectador sino un aprendiz, alguien que compartía, convivía con su maestro y trataba de ser como él. Una vez más Jesús fue fuertemente criticado por los fariseos (la secta religiosa judía más fuerte de la época, y paradójicamente quienes en teoría mejor interpretaban la Ley de Dios), por llamar a “tal pecador” para ser su íntimo aprendiz. Cristo nos dio a todos una gran lección al elegir a un “traidor, despreciado y corrupto” como uno de sus primeros servidores. ¿Y qué éramos nosotros cuando él nos llamó? De una forma u otra, eso mismo. Pero como Jesús mismo dijo, “no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores” (v. 13). ¡Gracias Señor!

Capítulo 10: El capítulo anterior termina (vv. 35-38) con Jesús diciendo a sus discípulos que “la cosecha es grande [personas con necesidad de Dios en su vida], pero los obreros son pocos”, y que oraran para que Dios enviara más obreros al trabajo. Este capítulo arranca con la solución al problema: Cristo enviando más obreros (sus 12 discípulos más cercanos) a recoger la cosecha, o sea llevar y mostrar las Buenas Noticias del Reino de Dios a las ciudades, pueblos y aldeas de Israel (vv. 1-15). Acto seguido y hasta el final del capítulo, Jesús les da enseñanzas relacionadas con el hecho de ser obreros de su obra:

Anuncia las dificultades y persecuciones futuras contra ellos, sus seguidores (vv. 16-25).
Los anima a no temer a los demás y esparcir el mensaje con fuerza (vv. 26-33). Les advierte que su mensaje trae inevitables conflictos a nuestra sociedad (vv. 34-36).
Deja BIEN claro que en nuestra vida El debe ser “el primero o nada” (vv. 34-42). Nota: aprendámonos el v. 39 de memoria; valdrá la pena.

Capítulo 11: Más de la mitad del capítulo tiene que ver con Juan el Bautista (vv. 2-19). Los discípulos de Juan (quien estaba preso) preguntan a Jesús de su parte si El es el Mesías prometido o es otro. Jesús simplemente dice “Regresen a Juan y cuéntenle lo que han oído y visto: los ciegos ven, los cojos caminan bien, los leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les predica la Buena Noticia”. A mi parecer el Señor sabía que Juan entendería. Desde que se iban los discípulos de Juan a darle la noticia, Jesús les habló a las multitudes acerca del gran siervo que era Juan el Bautista. También explica que Juan es el “mensajero” anunciado en el Antiguo Testamento (específicamente en Malaquías 3:1) que prepararía el camino para el Mesías, y que también es el Elías “que los profetas dijeron que vendría” en Malaquías 4:5. Pero fijémonos que el que bautizó al Señor mismo, vio la paloma del Espíritu sobre El, y oyó la voz de Dios afirmando a Jesús (3:13-16), ahora manda a preguntar para estar seguro. Bueno, todos tenemos nuestros días oscuros con temor y dudas, ¿o no?

Del 20 al 24 Jesús critica duramente a las personas de Corazín, Betsaida y Capernaúm. ¿Por qué? No solo por no creer ni arrepentirse, sino porque su actitud era a pesar de la inmensidad de milagros que él había hecho a la vista de ellos la relación que el Señor hace con ellos y Sodoma, Gomorra, Tiro y Sidón (ciudades famosas por su maldad) es bien fuerte.

Los versos finales presentan a Jesús orando dando gracias a su Padre e invitándonos a nosotros (así lo veo, como una invitación a TODOS nosotros), a descansar; sí a descansar en El.

Capítulo 12: Aquí estamos llenos de conflictivos momentos y enseñanzas de Jesús. Los 2 primeros están relacionados con el día de reposo; sobre recoger para comer y sobre sanar enfermos. Cristo les demuestra por la Palabra que se puede hacer bien en el día de reposo. Después de estos encuentros “los fariseos convocaron a una reunión para tramar cómo matar a Jesús” (v. 14).Luego sigue un “refrescante paréntesis” en el que se cita a Isaías 42, presentando a Jesús como quien cumple con esa profecía. Mateo es el evangelio que más citas al Antiguo Testamento presenta.

Jesús sigue y sana a un ciego y mudo sacándole un demonio; los fariseos responden diciendo que lo puede hacer por el poder del mismo Satanás. Jesús, que “conocía sus pensamientos”, les contestó con palabras sabias que demostraban su absurdo (vv. 26-28) y brinda otras enseñanzas relacionadas.

Otro día “algunos maestros de la ley religiosa y algunos fariseos” le pidieron a Jesús una “señal milagrosa” para probar su autoridad. Y me pregunto, ¿qué más señales querían? Muchísimos enfermos sanados de todo tipo, demonios saliendo, MUERTOS resucitados. ¡¿Qué más?! El Señor los acusó de ser una generación “maligna y adúltera”. Pero, ¿y nosotros? ¿No hemos visto suficientes pruebas del poder, la presencia y la bondad de Dios? Sin embargo, en ciertos momentos actuamos como si Dios estuviera “a prueba”; como si El tuviera que demostrar algo más para que podamos seguir creyendo. Entonces, ¿qué clase de generación somos?

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Día 273: Mateo 5-8

Lee el libro de Mateo capítulos del 5 al 8 (puedes leerlos dando clic aquí: Mateo 5 – 8).

Notas De Estudio

Capítulos 5-7: Los capítulos 5-7 pueden ser de los más importantes no solo en Mateo sino en todos los evangelios. Estos tres capítulos contienen lo que conocemos como “El Sermón del Monte” central en las enseñanzas de Jesús y, si miras con mucha atención, también en el resto de los escritos del Nuevo Testamento. Jesús, habiendo atraído una gran multitud a causa de su ministerio, empieza a enseñarles lo que serán los nuevos mandamientos de este Nuevo Pacto. Su misión no es “abrogar la ley” sino “complementarla”. Los temas van desde enfatizar una espiritualidad para todo el mundo (como vemos en las “Bienaventuranzas” 5:1-12), el homicidio, adulterio, oración, ayuno, decir cosas de más o jurar, la venganza hasta estar firmes siguiendo esas cosas. El sermón pierde sentido si vemos cada uno de los temas como separados de los demás, debemos verlo como un sermón, una sola estructura, no como “un mensajito aquí y otro allá”.

Estos tres capítulos han cambiado la vida de miles de personas y han sido el detonante del ministerio y movimiento de cientos de hombres y mujeres cristianos que han influenciado la iglesia de Cristo hasta el día de hoy.

Capítulo 8: Aquí se acentúan varios milagros de Jesús haciendo una pausa para señalar lo que costaba seguir a Jesús. El milagro destacable es el del siervo del centurión. Un capitán de cien soldados (eso era un centurión), que no es judío, supuestamente pagano, resulta tener mucho más fe que cualquier habitante del pueblo de Dios. La fe de este hombre empieza cuando él reconoce que está metiendo a Jesús en problemas al pedirle que vaya a la casa de un no-judío (algo que según las leyes de pureza era prohibido) y se acerca a él para pedirle que no entre en su casa pero que solo con su orden el siervo quedará sano. Este acto de fe representó para Jesús la sorpresa de no haberlo visto en otro lugar en Israel.

La intención del capítulo es mostrar que se cumple la profecía de Isaías: “El cargo con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores.” (Isaías 53:4)

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Día 272: Mateo 1-4

Lee el libro de Mateo capítulos del 1 al 4 (puedes leerlos dando clic aquí: Mateo 1 – 4).

Notas De Estudio

Capítulos 1-4: Mateo es el primer libro del Nuevo Testamento, que es la parte de la Biblia que contiene las enseñanzas de Jesús, la historia del primer movimiento de la iglesia, las cartas de algunos de los apóstoles a ciertas iglesias de las que se habían plantado en ese momento, y Apocalipsis, que contiene la revelación del Apóstol Juan sobre el final de los tiempos y la restauración de todas las cosas bajo el Reino Supremo de Dios. El nombre “Nuevo Testamento” es la forma de diferenciarlo temáticamente del “Antiguo Testamento”. Ok… una forma simple de explicarlo es: La temática del Antiguo Testamento ronda alrededor del pacto de Dios con el pueblo de Israel, y el Nuevo Testamento tiene su temática rondando alrededor de un nuevo pacto (de ahí “Nuevo Testamento”) hecho con Dios y todo aquel que llegue a creer en El (aunque no sea judío), quien recibe el perdón de los pecados mediante la muerte y resurrección de Cristo, solo por gracia no por obras (lo cual es también contrario al pacto del AT que era basado en la ley).

Mateo es también el primero de los cuatro evangelios, y el primero de los llamados “Evangelios Sinópticos” (Mateo, Marcos y Lucas), llamados así porque son muy semejantes en gran parte de su contenido. Sin embargo, aunque es el primero en orden en el Nuevo Testamento fue el segundo en ser escrito (Marcos fue el primero y Lucas el tercero, Juan fue escrito muchos años después de que Juan fuese completado).

A pesar de que el autor no se presenta en el escrito, la tradición cristiana desde muy tempranos tiempos afirma que Mateo (o Leví el publicano) es el escritor de este evangelio. Mateo escribió el libro como una forma de preservar el testimonio del ministerio de Jesucristo desde la perspectiva de un testigo ocular, y enfatiza las siguientes verdades teológicas: (1) Cristo es el Mesías que la gente de Dios  ha estado esperando por mucho tiempo, (2) Jesús es el nuevo Abraham, el fundador de un nuevo Israel espiritual, que consiste en judíos y gentiles, (3) Jesús es el nuevo Moisés, liberador e instructor de la gente de Dios, (4) Jesús es Emanuel, nacido de una virgen y que completa las profecías del Antiguo testamento.

Por el énfasis que hace en estas verdades sabemos que el evangelio fue escrito para un público que en su mayor parte era judío.

Los primeros cuatro capítulos se dedica a probar que: Jesús es descendiente legítimo de David (como vimos en la genealogía del capítulo 1), Juan como el “Elías” que prepara el camino para que el Mesías venga, la tentación de Jesús y el inicio de su predicación y la búsqueda de los primeros discípulos.

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