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Mensajes Serie: Perfectos Imperfectos del A.T.

Perfectos Imperfectos del A.T.: Oseas

La Biblia tiene la característica particular de que no oculta los errores y las imperfecciones de quienes escribieron o de los que participaron en las historias que nos cuentan los escritores bíblicos. En el Antiguo Testamento esto revela la acción que la maravillosa gracia de Dios, y en esta nueva serie exploramos a algunos de estos personajes de esta parte de la Biblia, y los traemos a la actualidad con el fin de reflejarnos en ellos y escuchar qué Dios nos dice a través de sus vidas.
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Fecha: 06 Noviembre 2016
Autor: Wellman Lake
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Día 261: Amós 1-4

Lee los capítulos del 1 al 4 del libro de Amós (puedes leerlos dando clic aquí: Amós 1-4).
Notas De Estudio
Introducción Al Libro: Amós era pastor de una villa llamada Tecoa que se encontraba a unos 15 kms. al sur de Jerusalén. A pesar de que era de Judá fue enviado a profetizar a Israel (el Reino del Norte), convirtiéndose así en el primero de los profetas del Siglo 8 a.C., lista que incluye a Isaías, Oseas y Miqueas. Fechado alrededor del 760 a.C., en un mundo donde el Santuario de Betel servía como lugar cúltico e idolátrico central del Reino del Norte. Mientras condena Israel al mismo tiempo señala las enfermedades políticas y sociales del pueblo, en contraste con Oseas quien se enfoca en las enfermedades religiosas. Así que, no es de sorprendernos que muchos de los lectores de este libro en nuestro tiempo lo ven como una fuente inspiradora para la renovación de las estructuras sociales.
El tiempo en que Amós profetizó fue bastante corto y aparentemente escribió sus profecías al volver a Judá.
Capítulo 1-2: El libro es único en el sentido que abre el libro con una declaración temática:
“«Cuando Dios se enoja
y habla desde Jerusalén,
se marchitan los pastos;
¡se reseca el monte Carmelo!»”
(Amós 1:2)
Y estos capítulos comprenden profecías contra las naciones que rodean a Israel. Si has venido leyendo la Biblia Completa con este programa son las mismas naciones a las que apuntan los otros profetas: Siria (Damasco), Filistea (Gaza), Tiro, Edom, Amón, Moab, finalizando con Judá e Israel. Nos puede parecer natural que un profeta hable en contra de cualquier nación, pero estas naciones no servían a Dios, ¡al contrario! Entonces, ¿cómo y quién le da la autoridad a este profeta para profetizar contra ellas? El Dios del cielo y de la tierra, ¡claro! Lo que nos afirma la superioridad de Dios sobre todo. Ese es el mensaje implícito que hay bajo estas profecías. Las profecías contra estas ciudades se basan en maldades específicas y en ciertos casos en eventos contemporáneos o no muy lejanos a la época de Amós. La maldad de Judá es su rebelión contra Dios, la de Israel las injusticias sociales y el liberalismo.
Capítulo 3: En este capítulo Amós responde a esos que pudiesen clamar que él no tiene autoridad para profetizar contra Israel porque son los “elegidos de Dios”. Contra estos cargos Amós profetiza que:
(1) su elección garantiza que ellos serán juzgados ¡es la razón por la que se les juzga! (1-3)
(2) Dios ha hablado, por tanto: el profeta debe hablar (4-8)
(3) Israel es tan malvado que aún las naciones que los rodean (¡y que son perversas!) podían sentarse como jueces en contra de ellos (9-11).
Capítulo 4: Este capítulo comprende dos unidades, cada una es una acusación que es seguida por planteamientos religiosos usados de manera irónica. La primera parte es contra las mujeres ricas de Samaria (las llama “vacas gordas de Basán”) y la segunda acusa a Israel de no ponerle atención a todas las palabras de juicio que escucharon antes. Al final Amós da una doxología que parece una amenaza más que palabras de ánimo, describiendo el poder de Dios.
 
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Día 259: Oseas 13-14

Lee los capítulos del 13 al 14 del libro de Oseas (puedes leerlos dando clic aquí: Oseas 13-14).
Notas De Estudio
Capítulo 13: Aquí leemos que el Señor ya está MUY QUILLA’O. Parece que llegó a la cúspide de su ira con Efraín (nombre de una gran tribu del Reino del Norte – Israel -, usado muchas veces para referirse a esa nación completa). Empieza el capítulo relatando lo grande y próspera que era Efraín, pero que al volverse idólatra se buscó la desgracia (vv. 1-2). Luego Dios comenta cómo Él mismo los cuidó en el desierto, y que luego de estar “satisfecho” (haber recibido lo que sea que necesitaran en ese momento), se volvieron orgullosos y se olvidaron del Señor (v.6). ¿No nos ha pasado? Clamamos y suplicamos a Dios por algo, y poco después de tenerlo… Dios a dónde!
Durante el capítulo completo se intercalan figuras duras, muy duras de cómo el Señor castigará a Israel; Él se compara con distintos animales feroces que atacarán a Efraín como a una presa. Pero también se anuncian algunos castigos que se cumplieron literalmente, como siniestros naturales e invasiones de enemigos. Estamos terminando el libro y como que la cosa se ha puesto más agria. Hay un verso fuerte que me llama mucho la atención (y espero que a ustedes también), y es el 9, que dice: “Estás a punto de ser destruido, oh Israel; sí, por mí, el único que te ayuda” [palabras subrayadas por un servidor]. ¿Y no es así? Cuando ofendemos a Dios, estamos maltratando al único (sí, de verdad al único) que ha estado, está y estará “siempre ahí” para nosotros. Ojalá y eso lo recordemos siempre que se acerque la tentación.
Capítulo 14: En este breve capítulo (y final del libro), el profeta empieza exhortando a sus compatriotas a volverse a Dios, confesar su pecado y a pedir perdón (vv. 1-3). Del verso 4 al 8, el Señor habla en primera persona y promete sanidad, florecimiento, vida. Él dice que “los sanaré de su falta de fe” (v. 4). Parémonos ahí! Hemos visto los pecados de Israel citados en este libro: idolatría -la principal-, orgullo, engaño, homicidio… pero Dios lo resume como “falta de fe”; esa es la esencia de su problema. Si tuvieran genuina fe en el Dios verdadero (cómo es, cuánto nos ama, qué quiere), al menos intentaran vivir para Él y serle fieles, porque es lo mejor que les puede pasar. Como dice el Señor en el verso 8: “¡Oh Israel… Yo soy el que contesta tus oraciones y te cuida… todo tu fruto proviene de mí”.
Bueno, hasta aquí nuestro estudio de hoy. Mañana le damos al libro completo del profeta Joel.
 
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Día 258: Oseas 9-12

Lee los capítulos del 9 al 12 del libro de Oseas (puedes leerlos dando clic aquí: Oseas 9-12).
Notas De Estudio
Capítulo 9: Aquí el profeta augura mucho mal contra Israel, prediciendo varias de las calamidades que les iban a acontecer. En esta parte, los anuncios de desastres futuros hacen énfasis en eventos lejanos como cautiverios y las desolaciones (vv. 3-4, 6). Dios les manda muchas figuras fuertes (ej., v. 16) sobre les acontecerá por desobedientes. Es notorio que Oseas parece hacer una alusión sin nombre a posibles persecuciones que él mismo, y probablemente también otros, estaban enfrentando a manos de sus compatriotas por hablar palabras duras de parte del Señor (vv. 7b-8).
Capítulo 10: En este capítulo empieza describiendo la contradictoria relación entre la prosperidad económica del Reino del Norte y su idolatría. Por lo leído, al momento de escribirse este pasaje la nación experimentaba cierta abundancia. Pero en vez de ser agradecidos y fieles al Señor, invertían más y más en los altares y ritos paganos (vv. 1-2, 5). Dios vuelve y les anuncia que serán deportados a Asiria, y con ellos al menos uno de sus ídolos (vv. 5-6), como quien se burla queriendo decir que hasta a sus supuestos dioses son llevados cautivos por simples mortales (porque NO son dioses).
A pesar de los nobles consejos que Dios les dio (v. 12), ellos decidieron hacer todo lo contrario (v. 13). Por ello les depara, como consecuencia, juicio y una serie de tragedias. Se les dice algunos de los eventos por venir se comparan con hechos históricos trágicos conocidos por ellos; que caerían “tal como Salmán destruyó a Bet-arbel” (v. 14), y como cuando “los hombres perversos de Guibeá fueran atacados” (v. 9). Lección para nosotros: cojamos cabeza… ¡AHORA!
Capítulo 11: Miramos en este capítulo una serie de metáforas, que si es cierto se oyen más tiernas, no por ello son menos intensas. Mi “traducción” a un contexto más cercano es que Dios se compara con un hombre que recoge a un niño (Israel), de la explotación infantil (esclavitud en Egipto) que viene sufriendo desde antes del muchacho caminar (¡Ojo!). Este hombre lo liberta, alimenta, cuida, le enseña a caminar, etc. Sin embargo, mientras más el Señor lo llamaba, más Israel se alejaba y más idólatra se volvía. Entonces del verso 5 al 7, y al igual que en otros capítulos, se les presagia juicio, castigo, dolor.
Entonces del verso 8 al 11 ocurre un cambio. El Señor expresa que por su inmenso amor hacia Israel, Él no los va a abandonar. Que aunque los destruya, no será por completo. Y termina el pasaje con Dios diciendo: “algún día la gente me seguirá… y los traeré de regreso a casa”.
Capítulo 12: Ahora una vez más vemos que “el Señor presenta cargos contra Judá…” y está “a punto de castigar a Jacob [Israel]” (v. 2). Los acusa de mentirosos, engañadores y violentos. Del v. 3 al 5 se da una breve reseña de partes clave del pasado del patriarca Jacob, y en el v. 6 exhorta a Israel que se vuelva a su Dios. Un servidor interpreta que el Señor quiere que su pueblo tenga un encuentro con Él y cambie de dirección, así como su fundador Jacob lo hizo anteriormente. El resultado es opuesto, y la nación se caracteriza por fraudulenta, estafadora, arrogante, tramposa e idólatra (vv. 7-8, 11). Dios vuelve y en los vv. 12-13 les recuerda cómo Él bendijo y prosperó a sus ancestros; menciona a Jacob, sus descendientes y a “un profeta” (refiriéndose a Moisés). Una vez más y como conclusión del capítulo, se ve la actitud del pueblo: “Pero el pueblo de Israel amargamente ha provocado al Señor, ahora el Señor los sentenciará a muerte en pago por sus pecados” (v. 14). ¡Qué lástima! Que no nos pase así.
 
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Día 257: Oseas 5-8

Lee los capítulos del 5 al 8 del libro de Oseas (puedes leerlos dando clic aquí: Oseas 5-8).
Notas De Estudio
Capítulo 5: Casi todo el capítulo (14 versos de 15) consta de acusaciones de parte del Señor contra el pecado de su pueblo, y anuncios de juicio y castigo por el mismo. Casi todos los pecados mencionados tienen que ver con la idolatría; nos vamos dando cuenta por qué es el énfasis del libro (ver Introducción, posteo de ayer). Vuelve y se usa mucho la figura de una esposa (Israel) que abandona a su buen esposo (Dios), para ir a prostituirse (adorar a otros dioses). Entre los elementos distintivos de este capítulo están, primero el enfoque de las acusaciones hacia el liderazgo del pueblo (sacerdotes, líderes, miembros de la familia real), a los que el Señor condena por guiar su gente a la idolatría, y por ende a la destrucción. En segundo lugar, Dios acusa tanto a Israel como a Judá, a diferencia de otros capítulos donde se presenta a esta última como inocente (ver vv. 1.7 y 4.15).
El capítulo termina (verso 15) con una esperanza de Dios (sí, así como suena). Él dice que esperará hasta que “reconozcan su culpa y se vuelvan a mí”. El Señor está contando con que al ver sus dificultades, Judá e Israel entrarán en razón, y le “buscarán de todo corazón”.
Capítulo 6: Aquí encontramos una serie de exhortaciones al arrepentimiento, alternadas con señalamientos al pecado. En los versos 1-3 el profeta habla en primera persona, diciéndoles que se vuelvan al Señor. Luego, del 4 en adelante Dios pasa a hablar en primera persona a su pueblo, pidiéndoles lo mismo. Al igual que en el capítulo anterior, Judá también es acusado junto con Israel por infiel (vv. 4 y 11). A diferencia de la mayor parte del libro, en este pasaje no hace tanto énfasis en el pecado de la idolatría, pero sí en la violencia (asesinatos y asaltos, vv. 8-9).
Interesante es notar que, en consonancia con el mensaje de Jesús (quien cita a Oseas 2 veces, en Mt. 9.13 y 12.7), y del resto de la Biblia, en el verso 6 Dios les resume lo que anhela de ellos cuando dice:
”Quiero que demuestren amor, no que ofrezcan sacrificios. Más que ofrendas quemadas, quiero que me conozcan”.
Capítulo 7: Otra vez el Señor arremete contra el Reino del Norte (Israel). En esta acusación se muestra una lista más amplia de pecados: mentira, robo, bandidaje, idolatría (que nunca se queda en Oseas), borrachera, asesinato, aliarse con paganos, arrogancia, y perversidades sexuales. Para esta última, el Señor compara su desorden sexual con un horno muy caliente y fuera de control. Como si fuera poco, cuando estaban cosechando las funestas consecuencias de sus acciones, clamaban a los ídolos o pedían ayuda a naciones paganas como Egipto y Asiria (vv. 9-11), en vez clamar al Dios verdadero.
¡Cuánto pecado! Pero sobre todo, ¡cuánta terquedad! Y me pregunto, ¿será necesario que lleguen a mi vida toda clase de calamidades y que agote todos mis recursos, PARA ENTONCES CLAMAR Y BUSCAR A DIOS?! Dios es tan diferente de nosotros que aunque así fuera, si clamamos de corazón, Él nos recibe. Amén!
Capítulo 8: Ahora vemos a Dios anunciando las consecuencias que vendrán contra Israel, combinando los juicios con las razones de los mismos (sus múltiples pecados, sobre todo la idolatría). Aunque en los vv. 2-3, mencionan que Israel clama “¡Ayúdanos, porque tú eres nuestro Dios!”, el Señor les dice que “es demasiado tarde”. Dios es perdonador pero a veces es necesario que nos castigue fuertemente para de verdad aprender. ¿O no?
También debemos pensar (aunque el texto no lo dice), que Dios conoce el corazón de todos. Tal vez clamaron a Dios porque tenían “el agua al cuello”, y todo lo demás (ídolos, otras naciones, etc.) había fallado. Puede ser que tan sólo querían “salvarse el pellejo”, pero sin verdadero arrepentimiento. Son especulaciones en este caso, pero perfectamente posibles. Pero no vallamos lejos, ¿y nosotros? ¿Clamamos a Dios con genuina intención de cambiar o tan sólo queremos “salir del lío”? Piénsalo.
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Día 256: Oseas 1-4

Lee los capítulos del 1 al 4 del libro de Oseas (puedes leerlos dando clic aquí: Oseas 1-4).

Notas De Estudio

Introducción: Oseas es el primer libro de los llamados “Profetas Menores”. Recordemos que a éstos no se les llama así por ser de menos importancia, sino porque escribieron menos. Vivió y profetizó (al menos la mayor parte de su vida) en el Reino del Norte o Israel, en el siglo VIII a. de J.C. No se tienen muchos datos sobre la vida privada o anterior al ministerio del profeta, con excepción del nombre de su padre (Beeri).
El énfasis de su mensaje se haya en enrostrarle a Israel su infidelidad a Dios y su idolatría. Una de las formas que Dios usa para ello (y por lo que usualmente es popular este profeta), es que lo manda a casarse con una mujer prostituta (el hebreo dice literalmente “promiscua”).
Capítulo 1: El libro empieza con la primera misión de Oseas como profeta para Israel: “cásate con una prostituta” y ten hijos con ella. Vaya comienzo ministerial. La razón fue explícita desde el comienzo: “Esto ilustrará cómo Israel se ha comportado como una prostituta, al volverse en contra del Señor y al rendir culto a otros dioses” (v. 2). Oseas obedece, se casa con una mujer llamada Gomer, y hasta este capítulo ella le da a luz 2 hijos y una hija (vv. 4-8). Los nombres de cada uno son parte del mensaje del Señor para su rebelde pueblo. El primero, Jezreel, hace referencia a los homicidios atroces que la dinastía del rey Jehú venía cometiendo (¿dónde? En Jezreel). La segunda Lo-ruhamá (que significa “no amada”), dando a entender que por su pecado ya el Señor no los trataría con amor. Y el tercero, Lo-ammí (que significa “no es mi pueblo”), implicando que por su desobediencia ya Israel no era el pueblo de Dios.
El pasaje termina (de hecho en el capítulo 2, verso 1), con promesas de esperanza y restauración, y la forma de hacerlo es jugando con los nombres de los hijos de Oseas: “…gran día será —el día de Jezreel [nombre del primer hijo] —… llamarán a sus hermanos Ammí —“mi pueblo” [opuesto del nombre del tercer hijo]— y a sus hermanas llamarán Ruhamá: “las que yo amo” [opuesto del nombre del segunda hija].” ¡Qué bueno es Dios! Nos quiere restaurar, a pesar de nuestro pecado.
Capítulo 2: Aquí el pasaje está dividido en dos partes. La primera, versículos 2 al 13, son un grupo de quejas y reclamos de Dios en contra de Israel. Fíjense las comparaciones que hace el Señor representado como un esposo fiel, versus la conducta de su pueblo representada con la figura una esposa que abandona a su marido (Dios) y se va a ejercer la prostitución (que en este capítulo representa la idolatría, en especial hacia Baal). Para colmo, ella dice que las cosas buenas que tiene (originalmente dadas por su esposo, el Señor) se las habían dado sus amantes. ¡Qué descaro! ¿No así a veces nosotros? Dios nos ama y provee, y luego ostentamos como si nuestros medios (capacidad, trabajo, dinero, relaciones) fueran la fuente del bienestar.
Del verso 14 al 23 hay un giro. Dios dice que buscará a Israel (que recordemos está en perdición), como un esposo busca a su esposa; la reconquistará y ella regresará con él. Al final hay otro juego de palabras con los nombres de los hijos de Oseas y Gomer. Menciona positivamente a Jezreel (que significa “Dios siembra”), y el 23 dice: “…Demostraré amor a los que antes llamé “no amados” [ver 1:6]. Y a los que llamé “no son mi pueblo” [ver 1:9], yo diré: “Ahora son mi pueblo”.
Capítulo 3: Otra misión fuerte para el profeta: redimir (rescatar) a su esposa, que por el contexto entendemos había abandonado al marido (y suponemos que a los hijos también), para irse a su vieja vida de ramera. Dios vuelve a ser diáfano con el propósito cuando en el v. 1 dice que esto “ilustrará que el Señor aún ama a Israel, aunque se haya vuelto a otros dioses y le encante adorarlos”. El sacrificio de Oseas no es solo emocional y social, también material. Él dice “la recuperé pagando quince piezas de plata, doscientos veinte kilos de cebada y una medida de vino” (v. 2). Probablemente debía dinero, o se necesitaba un tipo de transacción con algún amante o proxeneta.
Wow! ¿No nos recuerda algo? Así con nosotros. Hemos pecado y nos alejamos de Dios que sólo nos ha hecho bien, sin embargo él es quien nos busca, y paga el rescate por nuestras vidas.
Capítulo 4: Otra vez Dios se queja contra Israel por infiel. Por cómo está relatado, se parece a cuando una persona sometía a otra a juicio por ciertos cargos. Aquí los cargos son infidelidad (expresada sobre todo como idolatría) y perversidad a todos los niveles; hasta los sacerdotes y profetas (vv. 4-9). En este pasaje se describen brevemente muchas de las abominables prácticas de la adoración a las deidades paganas: prostitución, borrachera, adulterio, sacrificios a ídolos, etc.
Lamentablemente, en este capítulo no presenta ninguna nota positiva o esperanzadora para Israel. Todo es negativo.
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