Día 219: Isaías 33-36

Lee los capítulos 33 al 36 del libro de Isaías (puedes leerlos dando clic aquí: Isaías 33 – 36)

Notas De Estudio

Capítulo 33: Este capítulo contrasta a Asiria versus Judá (representada por Jerusalén). Del v. 1 al 6 el profeta predice mal para Asiria (nación creciente y peligrosa) y bien para Jerusalén. Hace una pausa del 7 al 9 para describir el terrible estado presente de todo Israel, para volver a emitir juicios contra Asiria y también contra los “pecadores de Jerusalén”.

El resto del pasaje (vv. 15-24) son promesas de bienestar y restauración para los “que son honestos y justos” de su pueblo, que mantienen una vida íntegra a pesar de la bajeza moral de la nación. Termina dejando bien claro que todo el esplendor prometido se deben a que sucederá una cosa: “…porque el Señor perdonará sus pecados” (v. 24). ¿Y hay perdón sin arrepentimiento?

Capítulo 34: Aquí se comienza con un anuncio de juicio y destrucción para las “naciones de la tierra”, contra “el mundo y todo lo que hay en él”. Sin embargo, de forma específica sólo menciona dos lugares: la ciudad de Bosra, que solamente cita en el v. 6, y Edom, a quien le dedica el resto del capítulo. Como ya hemos visto, Edom es el pueblo descendiente de Esaú, hermano de Jacob. Aunque esta nación no siempre estuvo en guerra con Israel, ni estuvo entre las naciones que Dios mandó a exterminar en la conquista de la Tierra Prometida. Pero con el tiempo se volvieron más y más malvados, contra Dios y contra Israel (que dicho sea de paso eran sus “primos”). El Señor resalta que Edom ha sido malo con su pueblo cuando en el verso 8 dice que “Edom recibirá el pago por todo lo que le hizo a Israel”.

Capítulo 35: Este capítulo es breve (10 versos), y para variar (lo digo en serio) sólo profetiza cosas buenas. Por el amplio espectro de la restauración anunciada, entendemos que se trata de una profecía mesiánica; anuncia el nivel de bienestar que alcanzará el pueblo del Señor como resultado del reinado eterno del Mesías prometido, que sabemos eventualmente aparecerá como Jesús de Nazaret. Si prestamos atención a detalles como renovación ecológica (vv. 1-2, 6b-7), eliminación de la enfermedad (vv. 5-6a), ausencia de peligros (v. 9), y sobre todo la restauración moral completa y la ausencia de la maldad (v. 8), vemos similitud con el establecimiento del reino pleno de Cristo en Apocalipsis 21.

Capítulo 36: Aquí se cuenta una las mejores historias, a mi parecer, de la época de los reyes. Ezequías era rey de Judá, y Senaquerib el rey de Asiria (sí, Asiria otra vez!), invadió y tomó ciudades claves del reino de Judá, y mandó al jefe de Estado Mayor con “un enorme ejército para enfrentar al rey Ezequías en Jerusalén” (v. 2). Pero lo más funesto fue su astuto y macabro mensaje. Primero les hablaron en hebreo y en voz alta, para que entendieran no solo los diplomáticos de Ezequías (que también hablaban arameo, legua de los asirios), sino los soldados judíos y todos los que asechaban en la muralla de Jerusalén. Trataron de manipular para así infundir miedo al rey y los ciudadanos.

Entre sus frases selectas están: “No dejen que Ezequías los engañe. Él jamás podrá librarlos. No permitan que los haga confiar en el Señor diciéndoles: ‘Con toda seguridad el Señor nos librará…’” (vv. 14-15), o también con “No dejen que Ezequías los engañe al decir: ‘¡El Señor nos librará!’. ¿Acaso los dioses de cualquier otra nación alguna vez han salvado a su pueblo del rey de Asiria?”. No era sólo un ataque político-militar, era un ataque a su fe!

Primera orden sabia del rey de Judá: había mandado a sus súbditos y ciudadanos a no responder… ¡nada! Sólo escuchar en silencio. Sus mensajeros le llevaron el malvado mensaje del rey asirio. ¿Qué hará  entonces Ezequías? Lo veremos mañana Dios mediante.

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Día 73: Jueces 3 al 5

Lee los capítulos 3 al 5 del libro de Jueces (puedes leerlos dando click aquí: Jueces 3-5)

Notas De Estudio

Capítulo 3: se nos presentan dos razones más por las que Dios dejó a un remanente de las naciones que habitaban Canaán: (1) para que las nuevas generaciones aprendiesen a pelear (2) para probar su obediencia y fidelidad.
No tardó mucho tiempo sin que los israelitas cayeran en el matrimonio interracial y subsecuentemente en la adoración de otros dioses y en la práctica de las costumbres de esos pueblos. Como vimos en los capítulos anteriores cuando eran oprimidos los israelitas clamaban a Dios y El enviaba a un caudillo (juez) para liberarlos, pero luego que moría este juez volvían a lo mismo.
El primer juez fue Otoniel, el  hermano menor de Caleb, el rey al que se enfrentó tenía de nombre “Cusán Risatayin”, que significa algo así como “Extremadamente Malvado y Oscuro”, lo que nos da una idea del personaje al que se estaban enfrentando. Luego fue juez Aod, quien tenía un plan elaborado, en parte por su cercanía con el rey opresor. El detalle sobre su daga (“de doble filo y de medio metro”) son dados porque usualmente las dagas tenían filo en un solo lado y eran curveadas, y el tamaño porque la gordura del rey complicaba el asunto. El rey esperaba una profecía de Dios pero lo que recibió fue un golpe de muerte. Le siguió Samgar, de quien no se habla mucho solo de una hazaña única en la que venció a 600 filisteos con una vara de arado, que nos recuerda mucho a Sansón de quien hablaremos más adelante.

Capítulo 4: El hecho de que el verso 1 habla de la muerte de Aod y no de Samgar, nos indica que, más que un juez de todo un territorio, este se destaca por su hazaña. Débora, la jueza de la que se habla en este capitulo, es prominente entre las mujeres bíblicas. Era profetiza, no guerrera, pero su posición de liderazgo le da el estatus para encomendar a Barac como el comandante del ejercito de Israel. El hecho que Barac no quisiese ir a la guerra sin Débora no significa que tenía miedo sino que la presencia de una profetiza del Señor aseguraba la victoria, junto a que la disposición de Débora a ir con ellos revelaría si ella realmente creía en las palabras que había dado en nombre de Dios. Ella acepta ir acentuando que entonces la victoria sería de una mujer a causa de la duda de Barac. Uno puede asumir que esa mujer es Débora pero después nos damos cuenta que se trata de Jael, quien recibe al capitán del ejército contrario en su tienda, aunque él pide agua le da leche (probablemente por sus propiedades tranquilizantes), y así fue: en la tranquilidad de su tienda, una de las mujeres de Israel, asesina al capitán del ejercito de Jazín. Todo sucedió como Débora profetizó.

Capítulo 5: es un canto de alabanza exaltando al Señor y dándole a El todo el crédito por la victoria de Israel sobre sus enemigos. Tiene cinco secciones: una introducción (vs. 2-3), una segunda parte donde habla de la revelación de Dios que marcha a través de su pueblo trayendo esperanza de salvación a su pueblo (4-11), luego contrasta los guerreros de Israel con los reyes de Canaán (11-23), la cuarta parte se enfoca en Jael, la mujer que derrota a Sísara, contrastada con la madre del capitán que lo espera, aunque tarda (24-30) no piensa que ha muerto sino que está repartiendo el resultado de la victoria; y una conclusión que es el verso 31.
La canción repite constantemente “voluntarios” del pueblo, y es muy probable que se refiera a guerreros consagrados (nazareos) que no cortaban su pelo hasta que tuviesen victoria o terminase el tiempo de su consagración. Aunque no podemos atribuir la victoria de la batalla a una sola persona, en la canción Débora se presenta como la que hizo retornar a Israel a Dios.

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Dia 63: Deuteronomio 33 y 34

Lee los capítulos 33 al 34 del libro de Deuteronomio (puedes leerlos dando click aquí: Deuteronomio 33-34)

Notas De Estudio

Capítulo 33: Como si fuese un padre a punto de morir, Moisés pronuncia palabras de bendición sobre cada una de las tribus de Israel. De acuerdo al modelo literario de las bendiciones se dirige a las tribus como si fueran individuos y no grupos de personas. El himno o poema de bendición inicia proclamando la gloria de Dios sobre su pueblo para luego continuar con bendiciones particulares a cada tribu, aunque Simeón (el segundo hijo de Jacob) no aparece en la lista de bendiciones.

Capítulo 34: Es un poquito decepcionante (para mi, no se para ustedes) que el hombre que siendo llamado por Dios se esforzó para cumplir su voluntad en medio de un pueblo malo e insensato finalmente no puede entrar a la tierra a la que se dirigió junto a los israelitas mientras salía de Egipto. Pero es la forma en que termina Deuteronomio y por ende el Pentateuco: con la muerte de Moisés.
Su vida podría dividirse en tres segmentos de 40 años cada uno: (1) vida en Egipto como hijo de la hija de Faraón (2) vida en el desierto como pastor de ovejas y prófugo de la justicia egipcia, y (3) como profeta del Señor ante Faraón y guía del pueblo de Israel hasta la tierra prometida.
Es curioso que el día de la muerte de Moisés llega por mandato del Señor quien ordena a que suba y vea la tierra a la que no entrará. El hebreo nos da a entender que fue el mismo Dios que lo sepultó y que su cuerpo nunca apareció. El libro de Judas en el Nuevo Testamento nos dice que: “Cuando Miguel peleaba con el diablo para quitarle el cuerpo de Moisés, no lo insultó, sino que sólo le dijo: «Que el Señor te castigue».” (Judas 1:9) Es muy probable que el Señor haya ocultado el cuerpo de Moisés para que el pueblo no lo adorase, y esta es la razón por la que el diablo quería robar el cuerpo (más de eso cuando lleguemos a Judas, paciencia solo faltan unos días… ¡jejejeje!).
El verso 7 nos da la condición física de Moisés cuando murió: nunca se debilitó su vista y, señoras y señores: todavía mantenía su vigor sexual (sí: eso es lo que el verso quiere decir). ¿Por qué nos da ese detalle? No sabemos, quizás eso indicaba que estaba intacto en todo el sentido de la palabra aún a esa edad.
El pueblo lo lloró por 30 días: lo que nos da a entender la alta estima que Moisés tenía delante de ellos. Josué fue lleno del espíritu de sabiduría, nos da cierta indicación de que poseía algo que le fue dado desde Moisés. Ninguno de los profetas tuvo la capacidad de manejarse ante el Señor como lo hizo Moisés, quizás por visiones y sueños pero nunca cara a cara.

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Día 56: Deuteronomio 13 al 15

Lee los capítulos 13 al 15 del libro de Deuteronomio (puedes leerlos dando click aquí: Deuteronomio 13-15)

Notas De Estudio

Capítulo 13: Este capítulo presenta tres situaciones hipotéticas en las que otras personas o grupo de personas incitan al pueblo o alguien del pueblo a apartarse de Dios. En el primer caso sería un profeta, a pesar de que su “profecía” venga con señales y milagros si es contrario a lo ordenado por el Señor o si incita a la idolatría: no se le debe creer. ¿Qué pasa con sus milagros o señales? El capítulo nos da a entender que son permitidos para probar la fidelidad del pueblo (v. 3). Aunque no somos el pueblo de Israel, en nuestros tiempos vemos gente que parece venir de parte de Dios por las cosas que hace pero al mismo tiempo apartan nuestra vista de Dios, es confuso porque lo que hacen (“señales de poder”) o sus profecías parecen certeras, pero nuestra confusión es erradicada cuando comparamos lo que dicen o sus frutos con la Palabra, la Palabra siempre tiene autoridad sobre la voz del profeta: siempre. El segundo caso que se nos presenta viene de un familiar o un amigo cercano, y el tercer caso sería de una ciudad completa. Los tres casos requieren ejecución, y en el caso de la ciudad debe ser destruida, su gente exterminada, nada de lo que esté en la ciudad aunque sea de valor debe ser usado, y la ciudad no debe ser reconstruida (veremos como se ordena a cumplirse esta ley sobre Jericó). En esos tiempos la ejecución de alguien no leal o que provocase la traición a la persona a quien se le debía lealtad era la regla común, a Israel se le pide ejecutar a esos que incitan a ser no-leales a Dios. Esta ejecución debía ser instantánea, al momento en que a esa persona se le encontrara cometiendo la falta. Por exageraciones en su cumplimiento leyes rabínicas posteriores aconsejaban que estas personas fuesen llevadas a juicio (como el “juicio” a Jesús). Deuteronomio es el único libro en el Pentateuco que regula en cierta forma la profecía.

Capítulo 14: Raparse la cabeza o tatuarse el cuerpo de forma ritual era bastante común en esos tiempos (es todavía común en algunas tribus de África y Asia, también de Suramérica), a Israel se les prohíbe por su asociación con las religiones de los pueblos que la practicaran (noten el contexto de lo que estamos leyendo, es básicamente leyes de pureza y contra la idolatría). Aparte de eso, muchos de estos rituales estaban conectados con la adoración de los ancestros o con el culto a los muertos. Así como los sacerdotes deben distinguirse del pueblo por su pureza corporal, Israel debe distinguirse de otros pueblos. Como gente santa, Dios pide a Israel obligaciones de carácter especial, parte de estas obligaciones se enfocan en sus regímenes dietéticos. La lista de alimentos que deben o no deben ser comidos amplían la que ya vimos en Levítico 11 (para comentarios más amplios al respecto ir a Día 34).
El diezmo se instituye como el sistema de sostenimiento de los levitas, quienes no tienen heredad específica en la tierra sino que reciben sus posesiones de sus hermanos. Al ser una sociedad que vive del ganado y los productos de la tierra es obvio que el enfoque del diezmo sean estos. Aún así, podría ser vendido y la suma de su venta ser llevado para los levitas y su mantenimiento. Los diezmos de cada tres años no solo son para los levitas sino también para los extranjeros, huérfanos y viudas que viven entre ellos.

Capítulo 15: En el antiguo cercano oriente se acostumbraba que al momento de subir un monarca se “reseteaban” las deudas, lo podemos ver en el “duraru” de los acadios. Los hebreos tienen este año de jubileo cada 7 años, en el año del Rey, su Rey: Dios; un tiempo de reposo anual que se establecía como tiempo de perdón de deudas y de descanso de la tierra. Hasta donde sabemos, los judíos nunca aplicaron esta ley, y para los tiempos de Jesús donde la renovación religiosa había llevado a la gente a prácticas bastante exageradas para cumplir sus ritos y leyes, había interpretaciones religiosas de rabinos que permitían que una persona saltase sus deudas en el año de remisión o jubileo (John Yoder hace una exposición magistral del jubileo en tiempos de Jesús en su libro “Las Políticas de Jesús”). El verso que dice “Gente pobre… siempre la habrá…” (11) nos hace recordar la frase de Jesús que ahora suena como una referencia a ese verso: “A los pobres siempre lo tendrán con ustedes.” (Mateo 26:11) A pesar de esta declaración el ideal es que, si estas leyes se cumplen, no existirán pobres en Israel (recuerden: un modelo para las naciones). De la misma manera todo esclavo hebreo debe ser liberado el séptimo año, al menos que por voluntad propia dese quedarse (vs. 12-18)

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Día 54: Deuteronomio 7 al 9

Lee los capítulos 7 al 9 del libro de Deuteronomio (puedes leerlos dando click aquí: Deuteronomio 7-9)

Notas De Estudio

Capítulo 7: Los capítulos que seguimos leyendo (como los que estamos viendo hoy) parecen ser la continuación de un largo discurso dado por Moisés al pueblo. Se dan dos mandamientos principales, alrededor de los cuales gira esta parte del discurso:
1- Destruir los habitantes originales de Canaán.
2- No adorar sus dioses.
Entre los pueblos se menciona a los Hititas (es muy probable que no sean los mismos Hititas que establecieron su imperio en el centro de Turquía) y los Jebuseos (que eran los habitantes originales de Jerusalén y quienes fueron conquistados finalmente por David), los gergeseos, amorreos, etc. La lista varía dependiendo de los pasajes y en algunas ocasiones se mencionan más pueblos. Lo que si nos daremos cuenta mientras vamos leyendo la Biblia, es que este mandamiento nunca fue cumplido, excepto en algunas áreas de la tierra. Es decir: los israelitas fallaron en destruir por completo a estos pueblos, lo que fue parte de su desgracia a través de los años.
La destrucción de estos pueblos incluye la no adoración de sus dioses, no casarse con sus mujeres (o con sus hombres), y no tomar posesión de cosas valiosas que estén siendo usadas como objetos de culto (por ejemplo, piezas de oro u otros metales preciosos usadas en sus templos o altares). Los israelitas deben entender que nada que tenga una conexión con la adoración a otros dioses debe ser usado o apreciado o guardado por ellos. Esto obviamente requerirá un gran paso de fe, y habrá momentos en que será una piedra de tropiezo para el pueblo. Su fidelidad a Dios será el ingrediente principal para su victoria, y aún cuando la tarea pueda parecer abrumante, Dios estará con ellos: porque ya lo ha estado.

Capítulo 8 y Capítulo 9: Es muy fácil olvidar que las bendiciones han sido dadas por Dios una vez estamos tranquilos y nuestra seguridad parece un evento estable, nosotros somos así como hombres (ver Salmo 130). Así que Dios hace un llamado directo a no olvidar quién ha sido (y quién será) el que otorgó la victoria a Israel. Se les recuerda a Israel su travesía por el desierto, los momentos de hambre (que aquí aparecen como provocados por Dios para probarlos), la ropa y el calzado del pueblo que permaneció milagrosamente intacto, etc. Mientras en el desierto cada provisión del pueblo era dada directamente por Dios (el desierto no produce nada), en la tierra a la que entrarán ellos mismos sembrarán, tendrán viñas, trigo, higueras, miel, y al tener una conexión directa con la producción de su propio alimento pueden enorgullecerse. No hagan eso, les dice el Señor, recuerden que es su Dios y si no obedeces: te sucederá lo mismo que a las naciones que Dios está sacando de la tierra.
El capítulo 9 sigue en el mismo espíritu: te daré la victoria pero ten cuidado. Uno puede llegar a pensar: “¿Ajá? ¿Qué tiene Israel que ahora sacan a esta gente para que ellos entren?” Respuesta: La propia maldad de la gente de la tierra los expulsa (9:5), no es que Israel es especial y los otros no. Hay evidencias en otros pasajes bíblicos de que es posible que Dios le haya dado un chance a algunos de estos pueblos antes de que Israel entrase (ver Génesis 15:16). Para recordarle su maldad Moisés trae a la memoria la ocasión en que bajando del Sinaí (Horeb) los israelitas estaban adorando a un becerro de oro.

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Día 48: Números 24 al 26

Lee los capítulos 24 al 26 del libro de Números (puedes leerlos dando click aquí: Números 24-26), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 24: Vemos en la insistencia de Balán el deseo de que la voluntad de Dios no pase. Intenta constantemente porque quiere que de su boca salga maldición contra Israel, sin embargo de ella no sale nada más que bendición porque así lo ha querido el Señor.
Dos de las profecías de Balaam pueden ser identificadas en pasajes posteriores: el verso 7 se refiere a la victoria de Saúl sobre Agag rey de Amaleq (1 Samuel 15:8) y los versos 17-18 se refieren a David quien conquisto tanto a Moab como a Edom (2 Samuel 8:1-12), aún así muchos eruditos piensan que es más una profecía mesiánica (sobre Jesús) que sobre el hijo de Isaí: David.

Capítulo 25 y Capítulo 26: se continúa la historia que había sido dejada a un lado para insertar las maldiciones atrofiadas de Balán. Aún así, este pasaje es más una continuación de la historia de Balán y su intento de maldecir a Israel por dinero (sí… sí… no está implícito en el pasaje, lo que vemos es que el hombre bendice y que su intención es servirle a Dios, pero su constante intención de hacerlo nos dice explícitamente qué había en su corazón). Según Números 31:16, la idea de que las mujeres moabitas sedujesen a los israelitas fue de Balán, lo que nos revela que, más que un profeta de Dios (cosa de la que se gloría en el inicio de sus últimos oráculos) es un asalariado, un mercenario que por dinero hace lo que se le requiere: incitó al pueblo a la desobediencia y también a la idolatría.
Aparentemente eran líderes quienes habían contribuido al pecado, ya que quienes deben morir por el hecho son ellos (v. 4). Y bueno: siempre hay alguien que “desentona”: uno de los líderes del pueblo, en medio del lloro del pueblo (no está claro en el verso si el pueblo llora por los líderes muertos o por la furia del Señor contra ellos o por la plaga que se había desatado entre ellos a consecuencia de esto causando la muerte de miles, probablemente sean todas las anteriores), aparece con una madianita para presentarla a su familia, ¿ustedes entienden? Su actitud no es solo falta de sentido común sino: desafiante. Desafiante al propósito de Dios, desafiante a los estatutos del Señor (lo hizo frente a la Tienda de Reunión). Fines, nieto de Aarón, toma carta en el asunto. Su fidelidad es premiada con sacerdocio perpetuo.
A causa de la mortandad en el pueblo un nuevo censo debe ser hecho tanto entre las tribus a quienes se les repartirá tierra como entre los levitas. Este censo se hace 38 años después que el primer censo que vimos a principio de Números. En 38 años las tribus de Simeón declinó por 37,100 hombres y Neftalí por 8,000. Estas tribus redujeron sus números en 38 años en vez de aumentarlo, probablemente por perdidas de guerra o porque tuvieron la mayor cantidad de muertos en las plagas por las desobediencias. Las tribus de Manasés, Aser e Isacar han aumentado.

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Día 46: Números 18 al 20

Lee los capítulos 18 al 20  del libro de Números (puedes leerlos dando click aquí: Números 18-20), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 18: el Señor confirma el sacerdocio de Aarón y su descendencia. Dios habla directamente con Aarón en vez de hacerlo a través de Moisés (eso solo se registra en dos ocasiones incluyendo está y en Números 10:8). Los sacerdotes son responsables de cuidar que otros sacerdotes que se encuentran en estado de impureza se acerquen al santuario. El resto del capítulo repite cosas que ya hemos visto en Éxodo y Levítico, pero contiene algunas regulaciones concernientes a las porciones asignadas a sacerdotes y levitas para la subsistencia de ellos y de sus familias. Las porciones sacerdotales se dividen en dos: muy sagrada (9-10) y sagrada (11-18), y deben ser comidas por hombres puros en el área del Tabernáculo y por las mujeres de las familias de los sacerdotes en función, en sus casas. Los sacerdotes se mantienen de las ofrendas del Tabernáculos, pero los levitas reciben el diezmo.
La sal (v. 9) siendo un preservador de los alimentos, es un símbolo de permanencia cuando se hacen pactos. Basado en este pacto, hasta el día de hoy en algunos grupos judíos los sacerdotes (de apellido Cohen, que significa “sacerdote”, ¡Sí! seguro conoces a alguien con este apellido: descendiente de Aarón), tienen privilegios como bendecir la congregación o ser llamado primero a leer la Torá.

Capítulo 19: El sacrificio de la vaca roja (debía ser totalmente roja, sin manchas ni ningún moteado), aparentemente se hacía cada semana para mantener sus cenizas para los ritos de purificación que se hacían junto a rosear agua sagrada. Cuando una persona quedaba impura por razones que se especifican en otros textos que ya hemos visto, y aquí entre los versos 11-18, deberá rosearse con una mezcla de agua de purificación y cenizas los días tercero y séptimo de los siete que estará impuro.
Estos ritos, aunque complicados, mantenían la idea de santificación en el pueblo de Israel al mismo tiempo (aunque no era su propósito en sí) servían para proteger a la comunidad y al individuo que vivía en la comunidad lejos de fuentes de enfermedades o de contaminación física.

Capítulo 20: Los israelitas se quejan nuevamente, esta vez con signos de arrogancia: “¿No somos acaso la asamblea del Señor?” (v.4) Como diciendo: “Somos especiales, somos elegidos, ¿para que nos trajiste aquí?” Como de costumbre tanto Moisés como Aarón consultan juntos al Señor quien les da instrucciones para darle agua al pueblo de Israel. La orden era hablar sobre la roca para ordenarle que de ella saliera agua, sin embargo Moisés la golpeó y dos veces. Su desobediencia consiste en no obedecer al mandato del Señor (hablar sobre la roca) tuvo su raíz (según las palabras de Dios para ellos, v.12). en su falta de confianza a que solo la palabra haría que la roca brotase agua pero también en atribuirse ser suplidores de esa agua (v. 10). A causa de esto ni Aarón ni Moisés entrarán a la tierra prometida.
Los edomitas (descendientes de Esaú hermano de Jacob padre de los Israelitas) impiden el paso a Israel a pesar de que Moisés hace una petición pacifica donde los llama “hermanos”. Este solo evento causará disputas constantes en el futuro entre Edom y el pueblo de Israel.
Aarón muere habiendo transferido su ropa de sumo sacerdote a su hijo Eleazar y es llorado por la comunidad de Israel por 30 días. El hecho de que lo hayan hecho por todo un mes, en vez del luto acostumbrado de 7 días, nos dice lo apreciado que era entre la comunidad de los israelitas.

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Día 39: Levítico 25 al 27

Lee los capítulos 25 al 27  del libro de Levítico (puedes leerlos dando click aquí: Levítico 25-27), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 25: Tiene como tema central “El Año de Jubileo” una celebración que se hacía cada 49 años y, aunque aquí solo habla de cuestiones concernientes a las propiedades inmobiliarias, en otros pasajes veremos que es un año de restauración y perdón.
La cosa funcionaba así: los israelitas celebraban un día de reposo cada semana, varias fiestas donde el trabajo estaba prohibido cada cierta cantidad de semanas, un año de descanso después de seis años de trabajo y finalmente el año de Jubileo que se celebraba el año cincuenta (después de siete celebraciones de años de  descanso).
¿Cómo viviría la gente en esos años donde no había trabajo? Era un ejercicio de confianza en la provisión del Señor, pero también era un ejercicio de carácter: el sexto año Dios proveería el doble, la persona era responsable de vivir con eso para ese año y el siguiente.
El precio por las tierras compradas era más un “alquiler” o “arrendamiento” que una compra: “La tierra no debe venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía.” (v. 23) Israel estaba compuesto por 12 tribus y a cada tribu se le asignó un territorio específico en Canaán, el Año de Jubileo permitía que las tierras siguiesen siendo propiedad de las tribus y familias a la que se le asignaron, y por ende traía equilibrio geográfico a la nación de Israel, al permitir un rescate de la propiedad familiar al año 50 (cada 49 años).
No se conoce si alguna vez los Israelitas celebraron el “Año del Jubileo”, no vemos menciones en la Biblia e históricamente no hay pruebas de que se haya hecho en el período del Segundo Templo. Hay indicaciones rabínicas que tienen que ver con la vida y los negocios en el Año del Jubileo, y eso puede indicar que se celebraba de cierta forma, pero no hay ninguna prueba de que alguna vez se hizo como Dios lo establece en este capítulo.
El capítulo termina con reglas sobre el rescate de los esclavos hebreos y el buen trato del pobre.

Capítulo 26: Sirve como cierre a las leyes dadas en Sinaí, y como todo buen cierre: nos deja saber las consecuencias de la obediencia y el castigo por la desobediencia de estas leyes que el Señor mismo, en persona, dio al pueblo a través de Moisés.
Si viven como un pueblo santo, de acuerdo a las cosas pautadas en la ley, entonces podrán estar tranquilos, serán bendecidos y protegidos por Dios mismo, serán prósperos y tendrán paz.
Negarse a vivir como un pueblo santo y a cumplir las cosas que se dictan en la ley traería sobre ellos castigos de parte de Dios. Sorprendentemente esta sección es mucho más larga y específica que la anterior (vs. 3-13), y los avisos de castigo están organizados de manera sucesiva en cinco niveles, que encajan con los cinco niveles de bendiciones en la sección anterior, dejando espacio para que el castigo provoque el arrepentimiento, e incrementando la intensidad del castigo siguiente si el anterior no provocó el cambio del pueblo en su forma desobediente de pensar.
Como muchos saben, Israel terminó siendo un pueblo infiel y, si en algo fue firme, fue en apartarse de Dios y seguir a otros dioses y las costumbres paganas de los pueblos que los rodearon, así que, a través del Antiguo Testamento, vemos como cada una de estas maldiciones (o castigos) se cumplieron, algunos bastante fuertes, como este: “… comerán la carne de sus propios hijos e hijas.” (v. 29) y que vemos su cumplimiento en 2 Reyes 6:28-30.
Esto obviamente provocó el exilio de Israel, exilio del que algunas tribus nunca volvieron (estas tribus se perdieron en la historia), y que fue el cumplimiento del quinto nivel de castigo.
Según el texto, el castigo del exilio es la consecuencia de toda la maldad sumado al hecho de que nunca dejaron descansar la tierra ni celebraron el Año de Jubileo: “… mientras estén desterrados, al fin la tierra gozará de los años de descanso que le fueron negados.” (v. 34)
Algunos estudiosos bíblicos afirman que si calculas la cantidad de años de descanso que los israelitas nunca celebraron te dará la cantidad exacta de años que los judíos estuvieron en el exilio (70 años).
A pesar de todo el castigo, la misericordia de Dios seguirá extendiéndose a su pueblo (ver también Lamentaciones 3:22)

Capítulo 27: el capítulo final de este libro y que marca el cierre de las leyes dadas en Sinaí (v. 34). En él se prescriben las dedicaciones que se hacen al Señor, los valores o el método para determinarlas, que dedicaciones pueden ser recuperadas, cosas que han sido consagrados al Señor y por tanto no deben ser dedicados (ya lo están), y finalmente leyes sobre el diezmo (vs. 30-33), donde lo vemos por primera vez como parte de la ley (la primera mención bíblica fue cuando Abraham dio a Melquisedec la decima parte del botín que había ganado en batalla: Génesis 14:20).

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Día 34: Levítico 10 al 12

Lee los capítulos 10 al 12  del libro de Levítico (puedes leerlos dando click aquí: Levítico 10-12), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 10: No bien han sido ordenados los nuevos sacerdotes e inician su función cuando ya sucede la primera tragedia: los sacerdotes ofrecen incienso de forma no indicada por el Señor y mueren. Su pecado no solo consistía en que usaron un incienso diferente, sino que habían actuado en completo desafío a lo que  Dios había ordenado a los sacerdotes de forma perpetua. Si los que ministran se salen con la suya, ¿qué pasará con el pueblo? ¿tendrán moral para exigir al pueblo que cumplan las instrucciones del Señor al pie de la letra?
“Demostraré mi santidad por medio de los que se acercan a mi…” (v. 3)
Este evento revela también la incapacidad de los nuevos sacerdotes de distinguir entre lo que es santo y lo que es profano.
Nuevas instrucciones se dan con respecto al acercamiento al Tabernáculo de los que sirven en este, incluyendo no beber vino u otra bebida alcohólica antes de entrar al Tabernáculo. Algunos comentaristas opinan que la razón de esta medida, justo después de la muerte de los hijos mayores de Aarón, puede que indique que Nadab y Abiú estaban borrachos al momento en que cometieron la falta.
A Aarón no se le permite guarda luto, algo fuerte para cualquier padre que sobrevive a sus hijos, pero junto a sus recién ordenados hijos (podemos tomar como una ceremonia de “ordenación express” los versos 12-15) no come la parte que le corresponde de los sacrificios.

Capítulo 11: Se da instrucciones sobre los animales puros (kosher) y que podían ser usados para la alimentación, e impuros y por tanto no podían ser comidos. La identidad de algunos animales es desconocida. Las instrucciones son detalladas: tanto de la condición que los hace impuros como de los nombres de animales específicos en algunos casos. Si estas leyes eran observadas, la santidad se extendía desde el Tabernáculo hasta las casas de todos los israelitas, lo que los señalaba como un pueblo santo, y entendían que la Presencia de Dios no solo cubría el santuario sino toda la nación.
Aunque muchas de las prohibiciones tienen un beneficio en cuanto a higiene se refiere (como el cerdo, o las aves que consumen animales muertos vs. 13-19), no todas las criaturas caían dentro de este patrón y realmente son buenas para la alimentación, aún así se prohíben, por dos principales razones:
1- Las leyes reflejan los diferentes tipos de creación animal, desde las más “altas” hasta las “más bajas” (Génesis 1:26)
2- Muchos de estos animales eran usados para sacrificios y ritos paganos o adorados en otras naciones.
No solo se prohíbe el consumo de estos animales sino que todo lo que tocaren quedará impuro, tanto personas como objetos. El agua y las semillas secas son, en este caso, una excepción. En cuanto al agua se debe a que en esa zona era difícil de conseguir y es básica para la subsistencia de cualquier ser vivo, pero también por la condición purificadora de la misma.

Capítulo 12: A pesar de que la mujer queda impura con el parto (7 días si es varón, ya que al octavo día debe llevarlo a la ceremonia de circuncisión; 2 semanas si es hembra, nada que ver con el sexo sino con el hecho de que la niña no es circuncidada), los niños no nacen impuros, son un regalo de Dios no una bendición. La impureza es el resultado de la sangre y fluidos que se despiden del cuerpo de la madre durante el parto y en los días que lo siguen. Un sacrificio debe ser hecho para purificación cuando se cumpla el tiempo.

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Día 29: Éxodo 35 al 37

Lee los capítulos 35 al 37  del libro de Éxodo (puedes leerlos dando click aquí: Éxodo 35-37), luego:

Notas De Estudio

Capítulo 35: Los capítulos del 35-38 son conocidos por los judíos como el “Va-Yakel” (significa “Y convocó…”, así comienza el pasaje en hebreo). Moisés convoca a los israelitas para construir el Tabernáculo. Es pertinente enfatizar sobre el día de reposo antes de un período en que el pueblo se dedicará a una labor intensa (artesanos y ayudantes). Tan solo en la sección de los capítulos 35-40 (que es la dedicada a la construcción del Tabernáculo) aparece la palabra para trabajo (en el hebreo) unas veintiún veces.
“Ni siquiera debes encender fuego…” (v. 3), esto ha llevado a los rabinos a un sin número de divisiones con respecto a su interpretación en la que prevalecen dos:
– Un grupo que se abstiene de encender fuego durante el día de reposo, pero que puede dejar encendido el fuego que se inició el día antes al Sabbath.
– Un grupo que va totalmente a oscuras (aclarando que para ellos “fuego” incluye la electricidad) durante el día de descanso.
Aparte de esas divisiones están las discusiones sobre el uso de la electricidad y maquinarias en el Sabbath.
El Señor ordena que del pueblo se haga una ofrenda voluntaria de materiales que serán usados en la construcción del Tabernáculo. Del pueblo, los que tuvieron el corazón motivado, ofrendaron los materiales necesarios, pero también se juntaron las personas que tenían tanto habilidades como deseo de trabajar.

Capítulos 36 y 37: Moisés informa sobre la elección de Bezalel y Aholiab como los maestros artesanos apuntados por Dios y quienes dirigirán la obra. A Bezalel no solo se le ha concedido la habilidad por el Espíritu de Dios para el trabajo requerido sino también la capacidad de enseñar, de transmitir a otros cómo trabajar.
La generosidad del pueblo es tanta que las ofrendas voluntarias deben pararse al exceder el material requerido para la construcción del Tabernáculo. En Egipto los israelitas carecían de paja para poder hacer la cuota diaria de ladrillos que se necesitaban para las construcciones del Faraón, aquí abundan en materiales preciosos y de alta calidad (aunque algunos comunes) para construir el santuario del Señor.
El resto de estos pasajes se dedica a detallar el cuidado con que el Tabernáculo y sus utensilios son construidos.

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