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Sin Presión

“Arregla esto”, “cambia aquellos”, “rebaja”, “engorda”, “riete más”, “practica algún deporte”, “termina la universidad”… etcétera…

Miles de personas aprovechan el inicio del año para presionarnos, diciéndonos que tenemos y que no tenemos que hacer para que sea un mejor año. No soy un rebelde ni nada por el estilo, pero quiero llevarte en otra dirección. Quiero que este primer artículo del año para la página sea “sin presión”.

Como dije en el primer artículo del 2006, mucha gente aprovecha (muchas veces influenciados por esa presión) para hacer metas que más que ayudarlos a ser mejores personas, los ayudarían a encajar en lo que otras personas consideran que es ser una “mejor persona” (dije los ayudarían porque el 89% de las personas no termina bien esas metas). ¡En serio! Si te fijas bien más de la mitad de lo que hacemos es simplemente porque queremos encajar. Uno de los libros que apareció en mi lista de “más leídos” (por más nadie que por mi mismo), es “Out of Solitude” de Henri Nouwen, y, entre las frases que más me impresionaron de este libro está esta:

“Cuando vendemos nuestra identidad a los jueces de este mundo, estamos destinados al cansancio y la desesperación, por nuestra creciente necesidad de afirmación y visto bueno de otras personas… estamos tentados a ser unos descorazonados por nuestro constante “autorechazo’.”

Lo que Nouwen dice no es más que la verdad respecto a donde nosotros mismos queremos correr. Si quieres, cierra tus ojos por un momento, y date cuenta que la mayoría de cosas que quieres realizar lo estás haciendo para poder agradar o demostrarle a otros que tú realmente puedes.

Así que quiero animarte a que sueltes la presión y hagas una sola cosa: “CREELE A DIOS”. Puedo sonar como quieras pero sonaré como lo que soy, y no puedo pensar en otras cosa sino en las Palabras de Jesús cuando dice: “busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas les serán añadidas.” (Mateo 6:33)

¿Si puedes confiar en arreglar tu agenda para agradar a personas que sólo te incluirán en su lista de messengerm ¿por qué no arreglar todo y solo creerle a Dios y entonces como resultado las metas que realmente afectarán tu vida para bien serán cumplidas.

No hay más que decir… TE ANIMO A CREERLE A DIOS…

¡Feliz Año!

Tarde, pero seguro…

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Bienvenidos al cielo

La semana pasada hablamos del pecado como el tema de nunca acabar en la Iglesia de Cristo. Hablamos de la justificación como el paso donde la mayoría de nosotros nos atascamos, y la lucha, que parece perpetua, en la que muchos de nosotros estamos con el pecado. Hablamos de pasar de justificados a regenerados, transformados por el trabajo del Espíritu de Dios en nuestras vidas. Pero también les prometimos que íbamos a hablar sobre otro tema que es sumamente comentado en las iglesias cristianas: “el Cielo”.

Admitámoslo, tal como lo dijimos la semana pasada, tanto el pecado como el cielo, son los dos temas más mencionados por nosotros los cristianos. Hasta el punto de que esto se convierte en una religión acerca de pecado y de cielo, más que acerca de Cristo y salvación.

Recuerdo una frase del tipo que mencioné la semana pasada que dice:

“Algunas de las confusiones respecto al significado del evangelio hoy se levantan porque fallamos en clarificar el asunto. El asunto es, ¿cómo mis pecados pueden ser perdonados? ¿Qué me mantiene lejos del cielo? La respuesta es el pecado. Entonces el problema del pecado [está] resuelto, y yo puedo estar bien seguro de que iré al cielo.” [1]

Antes de continuar quiero que pongamos el punto sobre la í y de este modo estar claro. Algunos se preguntarán: “¡Claro! ¿No es ese el asunto? ¿No es eso ser cristianos? ¿Que nuestros pecados sean perdonados y que podamos ir al cielo a estar con Dios?” ¡No! Ser cristiano es ser como Jesucristo, y para ser como Cristo debemos tener una relación con Él. El Cielo y el pecado son parte, no el punto principal.

Tales definiciones, como la de Ryrie, solo nos destapa el enorme egoísmo que envuelve el ser cristiano, y por eso rompemos hasta cocotes para entrar en el cielo. Hay una meta también en ser cristiano, pero esa meta no es el Cielo.

¿Pero de donde sacamos esto?

El hombre pecó, y según el libro de Romanos “estamos destituidos de la Presencia de Dios.” (Rom. 3:23)… ¡Todos! Alcanzamos el perdón de los pecados a través de Cristo (en alguna ocasión desglosaremos esto de mejor forma). Aparte que la cosa está sumamente mal, no sólo necesitaremos ser perdonados sino que necesitamos algún escape de la tierra, de este lugar horrible donde el pecado reina, así que nos hemos puesto como meta: el Cielo.

Aclarando y diciendo la pura verdad:

1- El hombre tiene una terrible conexión con Dios, esto porque Dios mismo sopló aliento de vida sobre Adán y dice la Biblia que “fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7)

2- Así que, como hemos dicho antes, obviamente el hombre tiene alguna conexión con el lugar donde Dios habita. Cosas de este mundo no pueden llenar el área del hombre que lo conecta con Dios, y por ende el hombre tiene una necesidad de su lugar celestial que no conoce.

¿Qué quiero decir con esto?

El deseo de todos nosotros de ir al cielo, es no solamente auténtico sino que es parte de nosotros, es parte de nuestra naturaleza.

¿Qué hace tan fascinante el cielo?

La pregunta más profunda del ser humano es ¿qué pasará después de que muera? Es el misterio, es lo que hace que algunas personas se acerquen a Dios “porque quieren ir al cielo”. Es lo que motiva que miles y millones de personas diariamente se lancen en los brazos de falsos dioses y religiones que prometen resolver toda su cuestión después de la muerte. Y es la misma razón por la cual miles de personas han decidido seguir a Dios. No es amor, no es temor de Dios, no es perdón de los pecados, es que “quiero ir al Cielo.”

¿Qué predica Cristo?

“Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mateo 4:17)

Jesucristo no habla de “arrepiéntanse para que lleguen a los cielos”. ¡No! Arrepiéntanse “el reino de los cielos se ha acercado…” Jesús no te habla de un asunto futurista, te habla de que experimentes el Cielo ahora. Tenemos una imagen diferente de la salvación, de la fe y del perdón si abrazamos la vida del Reino ahora. Las palabras y los hechos de Jesús sugieren que naturalmente esto es salvación, junto con discipulado, perdón, y el cielo viene como parte natural de todo.

¿Qué enseñaban los apóstoles?

La meta no es el cielo: “Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús… En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo.” (Filipenses 3:13,14,20 NVI)

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz…” (Hebreos 12:2 RVR 1960)

En ambos versículos se nos dice que la meta no es el lugar donde vamos, la meta es Cristo, y por ende ser como Cristo. Y no sólo eso, sino que ya, ahora… somos ciudadanos del Cielo.

De hecho, volviendo a la justificación, y tomando a Abraham, quien es considerado el ‘padre de la fe’, dice: “creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia.” (Rom. 4:3)

No que Abraham iba a entrar al cielo a causa de su fe, que ahora estaba puesta en Dios, sino que a causa de su fe ahora era considerado “amigo de Dios.”

¡Qué contraste!

El evangelio es para algunos donde al aceptar a Cristo un día de estos llegarás al cielo. Pero en la Biblia, en los Evangelios, el Evangelio (que quiere decir ‘buenas noticias’), son las buenas noticias de la presencia y disponibilidad de la vida del Reino, ahora y para siempre, a través de aceptar a Cristo el Mesías. Esta era la fe de Abraham. Como Jesús dijo: “Abraham… se regocijó al pensar que vería mi día; lo vio y se alegró.” (Juan 8:56)

¿Qué quieres seguir?

¿Lo que te brinda vida después, en el cielo, o lo que te brinda vida desde ahora hasta el cielo?

[1] So Great Salvation: What It Means to Believe in Jesus Christ. Charles Ryrie. Moody Publishers, 1997. ISBN 0802478182

Fausto Liriano es pastor de El Círculo. Está casado con Noelia Pinto. Residen en Santo Domingo, República Dominicana.

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Lo que el viento se llevo 01

Esta semana estaba viendo junto a mi esposa una película que se llama Luther (en español Lutero), que habla de la historia del famoso reformador o desatador de la reforma Martín Lutero. Y me recordó uno de los términos más debatidos en tiempos remotos a la primera iglesia, suspendido por algunos años y luego sumamente acentuado durante el tiempo de la reforma: la justificación por la fe. Lutero entendía que según la Palabra no hay nada que el hombre pueda hacer para que Dios borre sus pecados, pues ese trabajo le corresponde a Cristo… sustentado en: “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de Jesucristo…” (Romanos 5:1). Lo demás es historia…

Pero durante años ha habido un debate (¡todavía!) de lo que esto significa. Qué se debe hacer o qué no se debe hacer, ha ocupado la mayoría de discusiones teológicas y personales. O sea, que no entendiendo bien la justificación caemos en preguntar lo mismo una y otra vez.

OK… organicemos nuestros pensamientos: poniendo un lado todas las pequeñas cosas, que han surgido durante nuestra historia y a las que no les teníamos respuestas, el tema principal de la iglesia durante los últimos quinientos años se ha enfocado en dos vertientes principales:

1- Cómo lidiar con el pecado (dentro de lo que cae la justificación)…

2- Cómo llegar al cielo…

Una y otra vez durante nuestra historia esas preguntas surgen, y surgen también en nosotros mismos. De eso se trata: pecado y cielo. Del cielo hablaremos la próxima semana, lo pueden ir mirando, de día preferiblemente… ¡Ah! y es muy bonito cuando hay nubes blancas que no amenazan con lluvias. Pero esta semana hablaremos un poquito de ese tema que ha ocupado nuestras discusiones teológicas, de las que gracias a Dios nosotros estamos lejos, y obviamente la hemos pensado muchísimas veces.

El pecado…. básicamente porque es tan difícil controlarlo y aunque lo que ofrece es momentáneo, admitámoslo: pecar, en muchas ocasiones da placer, y cuando no da placer es la salida más rápida a problemas que tenemos: te deben: lo matas; te engañó con el caché del colmado: la matas; te vino a cobrar: lo matas… y no da placer, pero es una salida rápida… olvidando las consecuencias, claro.

Cada uno de nosotros tenemos cosas que no podemos controlar fácilmente y que ya hemos caído tanto, que cuando vamos delante de Dios decimos: “Ná’… otra vez ante ti… ya no sé como orar… pero…” Así que eso desarrolla en nosotros nuestra propia teología y alucinamos que hemos escuchado la voz de Dios diciéndonos: “Bástate mi gracia hijo mío…”

Los teólogos también han hecho su parte en esto. Esta semana leí sorprendentemente de un famoso escritor cristiano que decía: “Cuando uno se entrega a Dios, ¿qué entrega? Su destino eterno. Ese es el asunto, no los años de nuestra vida en la tierra.”[1] Dice Ryrie además que: “Yo no necesito lidiar con cosas que competen a la vida cristiana para ser salvo.” [2] En otras palabras, una vez que eres perdonado de tus pecados, todo está resuelto, amén.

Y como el pecado es lo único que nos concierne pues se nos ha enseñado que es el único problema y que y a todo jevi, entonces la justificación es lo único que importa pero nos hemos olvidado que justificación es sólo una parte, se nos ha hablado mucho de eso pero no se nos ha hablado de regeneración.

De hecho, es un error que tenemos desde la Reforma.

Walter Nigg escribió: “Fue desafortunado, penoso y deprimente que ninguna reforma de la vida tuviera lugar durante la Reforma.” [3]

Lo único que se peleó durante la Reforma fue: justificación por la fe. “No es por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:9). Fue una liberación de las falsas enseñanzas de las indulgencias (salvación a través de dinero, en resumen) y de hacer obras que supuestamente te justificaban delante de Dios. Pero ¿qué pasó con la regeneración?

Definamos los términos para poder entendernos mejor:

Justificación: en términos teológicos es el acto mediante el cual somos “justos” delante de Dios, no por lo que hacemos sino por la sangre de Cristo, por su gracia (Rom. 9:11). Esto se obtiene al aceptar a Cristo como salvador personal.

Regeneración: Luego de ser justificado, el Espíritu Santo empieza un trabajo de limpieza y te hace nuevo (Tito 3:5 dice: “nos salvó, no por las obras de justicia que hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo…”)

En otra ocasión Pablo menciona esta transformación del Espíritu junto con la justificación y dice: “Pero gracias a Él ustedes están unidos en Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría- es decir, nuestra justificación, santificación y redención…” (1 Corintios 1:30)

Sí, es cierto, la lucha con el pecado es tan dura que uno a veces se rinde y tiende a buscar maneras para justificar el hecho de que no hemos sido regenerados. Un famoso líder cristiano, quien ya murió y a quien yo personalmente admiraba mucho, dijo que cuando era niño, momento en que aceptó al Señor, pensaba que al momento de ser grande las personas verían una evidente transformación en su vida. Años antes de su muerte dijo: “Ahora tengo cincuenta años y hay muy poca diferencia.” Así que llegó a la conclusión de que “Si hay un cambio, ese cambio es más dentro que por fuera. La diferencia que Dios hace es solamente visible delante de Dios…. Y nadie más.”

Todavía no tenemos cincuenta años y algunos hemos llegado a esa conclusión, pero déjenme decirles que esa es una manera muy irresponsable de pensar.

Lo duro de admitir es que estas dos cosas se confunden con el texto bíblico.

El mismo Pablo admite en Romanos 7 que: “me doy cuenta que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado… ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?” (Rom. 7:23, 24)

No es posible que si Pablo dice al principio del capítulo 8 que ya estamos muertos al pecado, sigamos viviendo en este o siendo esclavos de este. No es compatible que una persona que tenga la naturaleza del Espíritu siga viviendo como un hombre natural. Por tanto, ya no somos esclavos del pecado, es duro de admitir cuando nos vemos en situaciones no poco vergonzosas muchas veces, pero Cristo ha muerto por nosotros y por su vida tenemos vida también nosotros.

[1] So Great Salvation: What It Means to Believe in Jesus Christ. Charles Ryrie. Moody Publishers, 1997. ISBN 0802478182

[2] Charles Ryrie. Ídem

[3] Die Kirchengeschichtsschreibung. Grundzüge ihrer historischen Entwicklung. Walter Nigg. Beck, München, Alemania, 1934

Fausto Liriano es pastor de El Círculo. Está casado con Noelia Pinto. Residen en Santo Domingo, República Dominicana.

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El evangelio según X-men (una conversación sobre decidir ser cristiano)

La necesidad espiritual de la generación actual, es expuesta una y otra vez en las películas. No son una ni dos, ni siquiera diez, las películas que contienen grandes verdades espirituales, y por ende, ante una generación con necesidad de ser abordada también en ese aspecto, las películas llenan un vacío que quizás nosotros deberíamos abordar. Es cierto que, lamentablemente, la Biblia ha llegado a ser como cualquier otro libro. Nosotros entonces, como Jesús, no debemos aminorar su valor, sino exponer sus grandes verdades, de modo que la gente de nuestro tiempo la conozca en orden de valorarla. No estoy diciendo que las películas serán nuestra nueva Biblia, sino que usemos el lenguaje que la gente de hoy conoce, tal como lo hizo Jesús. ¿Por qué hablaba en parábolas? Para que la gente no entendiera.

Es cierto (eso es parte de otro mensaje), pero también las parábolas están cargadas del lenguaje y situaciones que la gente de esa época conocía. Mi esposa está harta de que después de ver ciertas películas yo diga: “Tiene un mensaje…” Y aunque usted no lo crea, la mayoría lo tienen. Yo lo veo como el grito desesperado de esta generación de decir las cosas en su lenguaje.

Por eso, usaremos hoy la película X-Men para exponer una verdad, esta vez no tan secular, pero sí de nosotros los cristianos, los que aceptamos al Señor. Si has visto la película entonces entenderás mejor lo que estaré hablando: y es sobre la lucha del cristiano en encajar y en ser entendido. Si bien es cierto que antes parecíamos más mutantes que ahora, no sólo nos separaba de las demás personas el hecho de que nos vestíamos diferente, oíamos música diferente, y muy pocos se enredaban en política, televisión, música “secular”, etc… Hoy, aunque muchas de estas cosas han cambiado, todavía somos considerados unos tígueres extraños, raros, diferentes… y aún un cristiano es un “tíguere raro”.

El sobrenombre “Jesus Freak”, que conocemos por la canción de dc Talk del mismo nombre, que hoy es encarado con orgullo no gracias a dcTalk (como muchos suelen pensar), sino gracias a Larry Norman, que en la década de los 60s durante el Jesus Movement, fue por muchos años un insulto. El que te decía “Jesus Freak” era digno de una pedrá’ o de que le pidieras a Dios que bajara fuego del cielo y mate a ese “jodío impío”. Hoy I dun really care that they label me a Jesus Freak/ There ain’t not disguising the truth[1] (Realmente no me importa que me digan que soy un evangélico/Ellos no están lejos de la realidad). Aunque muchos de nosotros cantemos con orgullo esa canción, admitámoslo: una de las cosas por las que se nos hace muy difícil ser cristianos es porque probablemente no encajamos.

En esa película, los mutantes, una especie “avanzada” de humanos con superpoderes extracurriculares del octavo tipo y de diferentes clases, desde hacer que llueva hasta los ojos mortales de la “vegana vengadora”, luchan continuamente por encajar entre los humanos, ante los cuales son una cosa extraña que da miedo y debe ser eliminada. Unos usan la fuerza, conducidos por Magneto para acabar con la raza humana y hacer que los mutantes vivan bien, otros entrenan a los mutantes a usar bien sus poderes, saberlos controlar y usarlos para el bien de la humanidad, mostrándoles a los humanos que los mutantes son iguales que ellos, con sólo algunas modificaciones físicas considerables.

Hay dos partes de la película que me cautivaron, una más que otra obviamente:

1. Bobby, que le dice a sus padres que está en una escuela privada para niños superdotados, regresa a casa en no la mejor situación. Sus padres encuentran que el Bobby regresó, y está listo para confesar lo que es: “Soy un mutante…” La parte que me impresiona es cuando su madre le dice: “Bobby, ¿has considerado ser… menos mutante?”

2. Cuando Nightcrawler se acerca a Mystic y le dice: “Dicen que puedes imitar a cualquiera incluso su voz…” Luego le dice: “Si puedes disfrazarte, ¿por qué no andas todo el tiempo disfrazada y así te pareces a ellos?” Ella le dice: “Porque no debería…”

¿Por qué me gustan tanto? Porque ambas envuelven el hecho de que hay una fuerte decisión de no esconder tu identidad, y cuando estás decidido a no hacerlo obviamente eso te ayuda a mantenerla ante la presión de los demás. Y porque son un ejemplo de lo que mucha gente quisiera para nosotros: ser menos cristianos o cristianos “de la secreta”, como dice una canción por ahí. Puede ser que no lo creamos: pero a muchos nos da vergüenza ser cristianos.

Un verso muy usado: “no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todos los que creen…” (Rom. 1:16). Recuerdo que lo usaba una y otra vez para contrarrestar el daño psicológico y espiritual que quizás pueda causar el que otros te rechacen por la decisión que tomaste. Pero este no es el verso que quiero usar para que entendamos la magnitud, lo que hay detrás y a la vez la solución del problema.

Vamos a 1 Corintios 2:11-14:

“En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia Él nos ha concedido. Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales. El que no tiene el Espíritu* (*Trad. lit.: “el hombre natural”) no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente. En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie…”

Me gustó mucho como Eugene Peterson, parafraseó los últimos versos:

“El hombre no-espiritual, como es por naturaleza, no puede recibir el regalo del Espíritu de Dios. No hay capacidad en ellos. Lo ven como una locura. El Espíritu es sólo conocido por el espíritu- el Espíritu de Dios y nuestro espíritu en directa comunión. Cuando vivimos espiritualmente, tenemos acceso a todo lo que el Espíritu de Dios está haciendo, y no podemos ser juzgados por críticas no-espirituales.”

Lo primero que debemos hacer es reconocer lo que somos y de la decisión que hemos tomado. Nadie te obligó a esto. Lo eres porque quisiste serlo. El sociólogo y prominente escritor cristiano Tony Campolo, describe dos situaciones en las que podemos ver el poder de conocer lo que has decidido:

1. Dos estudiantes, uno marxista-leninista (si una sola es bastante mal, imagínenla juntas) y el otro un ex-ateo. Él dice que tenía miedo de lo que podría pasar, pero ciertos meses después los visitó y se sorprendió de que el marxista… eso… era ahora cristiano. La explicación que este le dio fue que cada noche discutía y siempre el marxista… eso… ganaba, pero el ex-ateo le decía: “Pero yo sé que Cristo es real. Yo sé que Cristo está vivo. Yo siento Su presencia. He experimentado un sentido de su guianza en mi vida. Probablemente has ganado los argumentos, pero no puedes deshacer lo que sé que es verdad. Jesús está vivo en mi.” ¿Cómo lo podía desconvencer de algo tan real y obvio en su vida?- preguntaba el marxista…eso… Así que al final, terminó siendo cristiano.

2. Cuando terminó de dar una conferencia en una universidad, un estudiante se acercó al frente del salón a preguntarle por qué él era tan naive al creer todavía en Dios y en la Biblia. “Yo lo decidí”, le contestó Tony. “Una vez que hice esa decisión, he continuado construyendo mi soporte intelectual para lo que yo creo que es verdad.”

Yo diría: “¡Bing Bang!”

La primera vez que leí esto fui profundamente impresionado, porque nunca lo había visto desde ese punto de vista, e incluso hoy, cuando ser cristiano hasta está de moda, y los templos están repletos de gente, hay muchos que se avergüenzan de su condición.

Ahora entiéndanme: cuando digo “se avergüenzan de su condición” no me refiero a que ocultan la realidad de que son cristianos; eso es sólo una forma de “avergonzarnos de nuestra condición”. También, cuando actúas de forma vergonzosa, es decir, haciendo cosas que no deberías hacer, entonces también te avergüenzas de tu condición.

La vergüenza existe en todos lados, incluso aquí adentro. Por ejemplo, ayer en un discipulado (que estaba sumamente debatido y cool) hablábamos acerca de tomar la cena del Señor indignamente, del por qué mucha gente prefiere tomarla, aún sabiendo la condición de su corazón, no porque no le importe sino porque “¿qué pensará el que se sienta a mi lado?” o “Oh my “gas!” “De’pué’ ‘tán tó’ e’to’ tíguere’ hablando de mí…” Puse el ejemplo, porque en ambos hay una conducta semejante: no quieres que los demás te señalen. Prefieres caer en desgracia delante de Dios antes que tanto la gente de afuera como la gente de adentro te señale.

La raíz del problema de todo está en un verso que hace semanas me dio en la madre: “¿Cómo es posible que crean si unos a otros se rinden gloria pero no buscan la gloria que viene del Dios único?” (Juan 5:44)

Nos olvidamos de una vez que somos impulsados sólo por lo que Dios hace en nosotros. Y una y otra vez, adentro y afuera buscamos la aprobación de la gente para todo. Si buscas los motivos de por qué te avergüenzas o el por qué has decidido no ser cristiano, probablemente no sea que no quieras a Dios, sino que simplemente prefieres honrar otras cosas, como a los demás hombres.

Ahora, te quiero dejar con algo poderoso. Para ti, que has decidido seguir a Dios y honrar sólo a Dios. El Espíritu de Dios está en ti y sólo tu espíritu puede entender esas cosas. Eres llamado “hombre-mujer espiritual”, porque estás en un directo contacto con Dios. No esperes que nadie te entienda, porque lamentablemente si alguien no es espiritual (no importa que se llame cristiano o no) no va a entender lo que está pasando en tu vida. Y la parte más sabrosa que Pablo dice es que sólo nosotros podemos juzgar las cosas que son espirituales, pero nadie puede juzgarnos a nosotros.

¿Por qué? Porque nosotros tenemos el Espíritu de Dios y sólo le damos cuenta a Dios:

“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó…” (Rom. 8:33,34)

So, sólo cuenta a Dios. Recordemos que somos templo del Espíritu. Hagamos las cosas del Espíritu, y dejémonos de cosas. Si hiciste esto para agradar a otros cristianos “wrong!” y si lo dejaste de hacer para agradar a otra gente “wrong!”…

“Hagan todo esto estando conscientes del tiempo en que vivimos. Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos.

La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz.”

Romanos 13:11-12

1. Fragmento de “Jesus Freak”; Mark Heimermann, Toby McKeehan; Fun Attic Music (ASCAP), Up In The Mix Music (BMI), 1995, del álbum Jesus Freak, por dcTalk (1995).

Fausto Liriano es pastor de El Círculo.

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Libros en cajas

Como me preparo para una nueva etapa y, aunque, al momento de escribir este artículo, todavía no he encontrado apartamento; ya estoy poniendo algunas cosas en las cajas. Si me preguntan qué tengo, de mi nueva casa nada, pero es bueno ir empacando algunas cosas que son de mi posesión y que valoro y aprecio mucho.

Entre esas cosas, hay algo que valoro muchísimo como posesiones apreciables: mis libros. Para que tengan una idea, no caería en la clasificación de comprador compulsivo hasta que me metas en una de esas librerías donde hay de todo, sería como que: en libros si soy un comprador compulsivo.

Mientras metía mis libros en cajas, me daba una sensación de satisfacción poseerlos, mucho más satisfacción el haber leído la mayoría de ellos (algunos varias veces) y mucho más satisfacción (y preocupación) el hecho de que poseía mas de 20 libros que están en lista de espera, locos porque yo los lea. Esa sensación de sentirte culto, importante, sabio(ndo), hacedor de conversaciones profundas.

Pero, después de meter en cajas una buena cantidad de libros (que técnicamente no son muchos y que en cajas se ven menos), la única sensación que sobrevivió al haber ya empacado alrededor del 75% de ellos, era de tristeza. ¡Sí! El ser humano aprovecha la más mínima oportunidad para sentirse grande, de alguna forma más grande que cualquier otro hombre, y yo, aprovechaba la oportunidad para sentirme superior y al nivel de otros que leyeran la misma cantidad de libros que yo, y me sentí triste.

¿Por qué?

Al mirar la mayoría de ellos: nunca los volveré a leer. Otros: olvidé hasta que decían, aunque quizás recuerdo algo de ellos en algún momento en que necesite sacar material para algo.

Y, lo único que llegó a mi mente fue un verso famoso y conocido por casi todos nosotros lectores de la Biblia:

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar… Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón.” (Mateo 6:19,21)

Generalmente uno toma esos versos, para hablar del dinero o en una charla comunista que diga que la Biblia arremete contra los capitalistas de este mundo. ¿pero es sólo la posesión el dinero? Creo que tesoro es cualquier cosa que tenga bastante importancia en nuestras vidas aunque eso sea el hobbie tan popular de coleccionar escarabajos.

¿Qué es tan importante en tu vida que mantiene tu corazón pegado a esta tierra?

Era la pregunta que me hacía mientras entraba los últimos libros, me sentía bien de tenerlos pero también sentía que eso me estaba creando arrogancia y cierto sentido de superioridad, es decir: ahí estaba mi corazón.

¿Dejaré de leer? ¡No panita! Pero eso no va a ocupar mi corazón ni me va a hacer creer que soy superior a nadie más, no. Algún día mis intereses cambiaran, los libros que me eran útiles antes estarán desfasados y ya no me servirán para nada, ¿qué mala inversión no?

Así que pienso llevar mi corazón a otro lado, un poquito más arriba.

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Etapas

No puedo dejar de pensarlo: en un mes y algunos días, llegaré a otra casa, mi nueva casa, y ahí estará mi esposa, cenaremos juntos y como buenos recién casados… estaremos alegres.

Mi vida se prepara para un cambio que es natural, está establecido “que el hombre deje a su padre y a su madre y se unirá a su mujer.” Sin embargo (les confieso de verdad que no estoy nervioso) es algo para lo que ningún ser humano está preparado.

Hay mucho material en el mercado para parejas jóvenes:

• Manual Para el Recién Casado

• Finanzas del Siglo 21 Para Parejas Jóvenes

• El Lenguaje del Amor

• Sexo Exitoso en el Matrimonio

• Nunca Hablemos de Divorcio

E incontables títulos de libros, charlas, conferencias motivacionales, consejerías de expertos, etc… Aún así, las experiencias de cada uno son diferentes y es muy difícil, aunque hayas sido advertido, saltar ciertas etapas de la vida que son importantes para el crecimiento personal.

Algo parecido a nosotros los cristianos: nadie nació preparado para enfrentar todas las retos y riesgos que conlleva el ser un “ser humano”. Ni siquiera para ser cristianos.

Las ayudas existen:

• Venciendo El Pecado en 5 Pasos

• Como ser Efectivo en Contra de la Tentación

• Sobrepasando los Tiempos de Pruebas

E incontables títulos de libros, charlas, conferencias motivacionales, consejerías de expertos,etc.. Aún así las experiencias de cada uno son diferentes y es muy difícil, aunque hayas sido advertido, (by the way: no me equivoqué en repetir esta parte) saltar ciertas etapas de ser cristiano que son importantes para tu crecimiento en la fe.

(poner aquí versículo donde hable de la obra de cada uno es probada por el fuego… y santiago donde habla de las pruebas y estar gozosos)

Creo que el sentido del humor de Dios (aunque a veces negro y pesados para nuestro corto conocimiento de algunas cosas) es bien peculiar ¿usar las pruebas y los momentos difíciles para fortalecernos? Así es.

Me encantaría no tener que pasar por algunas etapas para poder fortalecer lo que será mi matrimonio, también me hubiese encantado no tener que pasar por momentos en mi vida para aprender a ser un hombrecito, y también me encantaría ser cristiano sin tener que aprender a través de momentos de seria confusión y duda.

Esos momentos a algunos los matan a otros los fortalece, y es increíble pero dejarse morir en momentos así es como suicidio, porque depende de ti: si lo aceptas y confías en Dios serás fortalecido, pero si dejas que la duda te gobierne y que la ansiedad te martirice entonces es posible que te estanques y mueras.

Todo en la vida es una elección, cuando eliges luchar por algo solo ten en mente todo lo que eso conlleva y entonces el éxito es el resultado, cuando eliges rendirte entonces el resultado es el fracaso.

(nota: ¡Qué vaina! Me estoy poniendo viejo, escritos como este me lo dicen)

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Mi corazón por el pobre

* Pago mensualidad automóvil: RD$5,500.00
* Pago mensual de teléfono (nota: los amores de lejos!): RD$4,500.00 y barato me lo “jallo”
* Gasolina para todo un mes: RD$5,000.00 aproximadamente
* Gasto mensual en tarjeta de celulares: RD$1,500.00
* Ayudar a familia con el pago de la casa: RD$3,000.00…
Esto no es un anuncio de Mastercard, es parte de mis salidas mensuales, y parte de la razón por la que me estoy volviendo loco. De hecho, viendo esos cálculos no sé de donde saco los cuartos (dinero, para los no dominicanos) para poder cumplir con todos esos compromisos mensuales. Quizás para muchos de ustedes que están leyendo esto el asunto es semejante o comparable.
El domingo pasado en El Círculo Juvenil hablábamos acerca de mi corazón al pobre. Mientras veíamos un video “Nooma” que hablaba acerca del tema y que serviría de introducción al mensaje de la noche, una de las cosas que Rob Bell mencionaba en el video una y otra vez, es lo privilegiado que somos y es como, para mucha gente en el mundo, somos ricos, millonarios y privilegiados.
Después del mensaje de la noche, por primera vez en mucho tiempo nadie quería salir a cenar (para los que no asisten a El Círculo, acostumbramos cenar juntos en algún lugar después del servicio de los domingos en la noche), y de hecho, por un momento se que de alguna forma fuimos impactados.
¿Cómo no?
Mas de 800 millones de personas en todo el mundo no comen en todo el día, más de 1000 millones de personas tienen un ingreso de menos de un dólar al día. ¿Sigo? Creo que no es necesario… Vemos la pobreza por todas partes, de hecho la vemos tanto que cerramos nuestros ojos y nos imaginamos mejor que somos los únicos en el mundo.
Creo que Dios nos da para que podamos bendecir a otros. Hablaba con alguien hace par de semanas y me decía: “Una de las cosas que mi pastor decía era: ‘Lo primero que debes hacer cada día es respirar y luego dar; y respirar es primero que dar porque si no respiras te mueres.’”
Wow!
Pero ¿qué dice la Biblia al respecto?
Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen.
De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera.
1 Timoteo 6: 18, 19
Dirás que no eres rico, yo también diría lo mismo, hasta que dividí mi presupuesto, ¡no sabes lo privilegiados que somos!
¿Para qué digo eso? ¿Para que te sientas culpable y des?
¡NO! Es para que seas agradecido, somos bendecidos, tenemos lo que necesitamos y más, y si te fijas todo lo que querríamos tener no es más que la influencia del consumismo.
¿Necesitas un iPod?
¿Necesitas un Xbox?
¿Necesitas otro reloj?
Probablemente no… pero lo quieres, y en algún momento lo tendrás…. ¿No es eso un privilegio?
Dios nos ha dado muchísimos regalos, empezando con la vida, la sonrisa de alguien a quien amamos, las palabras de aquel(la) con quien pasaremos la vida, un poquito más que tres comidas al día, y algunos pesos para comprar un buen helado, algo de dinero para salir con nuestros amigos, una familia a la que amamos, etc…
Somos ricos, vivimos en abundancia y nos quejamos. Se agradecido y sonríe, alégrate porque Dios te bendice.
* Pago mensualidad automóvil: RD$5,500.00
* Pago mensual de teléfono (nota: los amores de lejos!): RD$4,500.00 y barato me lo “jallo”
* Gasolina para todo un mes: RD$5,000.00 aproximadamente
* Gasto mensual en tarjeta de celulares: RD$1,500.00
* Ayudar a familia con el pago de la casa: RD$3,000.00
* Dar a aquel necesitado: NO TIENE PRECIO.
Nota: Fausto ahora está casado…Seria interesante ver como cambia esto…hmm (Luis)

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Homosexualidad

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Homosexualidad 01, Que piensas tu?

Presentación Power Point
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Fecha: 14 Junio 2009
Autor:
Pablo Ventura.
Duración: 45:32 min
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Homosexualidad 02, Que piensa Dios?

Presentación Power Point
Audio MP3
Fecha: 21 Junio 2009
Autor:
Fausto Liriano.
Duración: 42:20 min
Tamaño del archivo: 14.8 MB
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Romanos

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Romanos 01, Panem et circenses

Presentación Power Point
Audio MP3
Fecha: 03 Mayo 2009
Autor:
Fausto Liriano.
Duración: 30:41 min
Tamaño del archivo: 14.1 MB
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Romanos 02, El regalo

Presentación Power Point
Audio MP3
Fecha: 10 Mayo 2009
Autor:
Fausto Liriano.
Duración: 28:05 min
Tamaño del archivo: 12.9 MB
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Romanos 03, Aparta2

Presentación Power Point
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Fecha: 17 Mayo 2009
Autor:
Pablo Ventura.
Duración: 29:06 min
Tamaño del archivo: 13.3 MB
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Romanos 04, La lucha

Audio MP3
Fecha: 24 Mayo 2009
Autor:
Robert Guerrero.
Duración: 53:51 min
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Vive

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Vive 01, Resucitó

Presentación Power Point
Audio MP3
Fecha: 12 Abril 2009
Autor:
Fausto Liriano.
Duración: 21:48 min
Tamaño del archivo: 12.5 MB
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